
El pintor francés Pierre Soulages falleció a los 102 años dejando un importante legado pictórico que expandió las posibilidades del color negro, informó hoy el presidente del museo que lleva su nombre en la ciudad francesa de Rodez, Alfred Pacquement.
“Es una triste noticia, acabo de hablar con su viuda, Colette Soulages”, dijo Pacquement a la agencia francesa de noticias AFP, amigo de larga data del popular artista conocido por sus pinturas en infinitas tonalidades de negro, autor del concepto del negro metafísico, cuya producción apta para todo público forma parte de las colecciones de los mayores museos del mundo.
Nacido en Rodez, Aveyron, el 24 de diciembre de 1919, Soulages murió ayer en Nimes, grabador y escultor francés reconocido como “el pintor del negro” por el uso de este color en sus obras abstractas y representante del tachismo, derivado de la palabra francesa tache, literalmente mancha, que fue un estilo de pintura abstracta francés desarrollado en los años 1940 y 1950 a menudo considerado el equivalente europeo del expresionismo abstracto.
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“Me gusta la autoridad del negro, su gravedad, su evidencia y radicalidad, tiene posibilidades insospechadas”, había sintetizado Soulages en entrevista con AFP en 2019, con motivo de una exposición inaugurada en diciembre de ese año en el Louvre, museo que le abrió sus puertas en vida, un reconocimiento poco frecuente.
Los cuadros de Soulages son gigantescas manchas negras que en 2013 lo convirtieron en el artista francés mejor cotizado de su país. El precio de sus obras aumentó en un 500 por ciento en las últimas décadas, llegando alguno de sus cuadros a valorarse en tres millones de euros.
En 2009, su retrospectiva en el Pompidou se convirtió en la muestra de arte contemporáneo más visitada en la historia del centro cultural francés, con medio millón de visitantes.

Pese a ser poco conocido en el extranjero, Soulages era uno de los artistas más populares en Francia, representante de una abstracción no elitista, con una obra que genera una insospechada respuesta emocional, vinculada a la profundidad metafísica de arte primitivo que encierra el negro absoluto de sus cuadros, una analogía de cuando los humanos se encerraron en la oscuridad de sus cuevas para ensuciar las paredes con sus pinturas.
Soulages llamaba a ese movimiento “outrenoir “, ultranegro: “el negro ya no era un color en mi pintura, sino un estado mental. Inventé esa palabra porque pretendía ir más allá del aspecto meramente óptico o plástico. Para mí, lo importante en el negro no era lo visual, sino la experiencia: ese color agita todo lo que nos habita, las emociones y los recuerdos, llega a regiones de nuestro interior que los demás colores nunca alcanzan”, resumió en una entrevista al diario español El país.
Fuente Télam
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