
Charles Casillo, uno de los biógrafos más reconocidos de la actriz estadounidense Marilyn Monroe, arremetió contra Blonde, la película basada en la ficción homónima de la escritora Joyce Carol Oates que se estrenó recientemente en Netflix, bajo el argumento de que “ella no era ni débil ni tonta, no han entendido nada”.
La adaptación audiovisual de Blonde, guionada y dirigida por Andrew Dominik, podría parecer a simple vista una biopic fiel de la actriz. Sin embargo, se trata de una reciente contribución ficcional a los numerosos materiales que fusionan los mitos y las verdades alrededor de la vida de la actriz de La comezón del séptimo año. ”Los artistas siempre se sentirán inspirados por íconos como Marilyn. Ha sido la musa de muchos, pero si alguien se dispone a recrear y convertir en ficción a una persona real debería tener algún conocimiento de quién era y sentir algún tipo de conexión con ella”, expresó Casillo, autor de una de las últimas biografías publicadas sobre Marilyn Monroe, The private life of a public icon, todavía inédita en castellano.

Basada en la biografía ficcionalizada de la novelista y ensayista estadounidense Oates, Blonde recupera el mito dorado de Hollywood a la vez que se detiene en los años tormentosos de Marilyn como Norma Jean, su verdadero nombre, y la persona que era cuando los shows terminaban. También aparece en la película el peso de la ausencia de su padre, los abortos repetidos, los divorcios y las relaciones amorosas conflictivas. ”Creo que ni Joyce Carol Oates ni Andrew Dominik han entendido a Marilyn Monroe ni han sentido la más mínima empatía hacia ella. Han proyectado sus prejuicios y su desprecio. Blonde es una película desagradable, que retrata a Marilyn como débil y tonta cuando en la vida real era una mujer inteligente y ambiciosa”, aseguró Casillo en diálogo con el periódico español El mundo.
Los testimonios que demuestran que Marilyn no era para nada “tonta” abundan en distintos artículos y textos. Muchos de estos afirman que quizás era frágil pero que eso no la convertía en una mujer débil. Entre los centenares de libros sobre su figura se destaca My Story, una narración en primera persona que Monroe escribió mano a mano con Ben Hecht, el legendario guionista de la edad de oro de Hollywood. Él fue el encargado de pasar a limpio el testimonio de Marilyn, entonces recién casada con Joe DiMaggio. En la obra, se recogen varias entrevistas realizadas en el Beverly Hills Hotel durante marzo de 1954.
Con My Story, Monroe pretendía –tal como señala Víctor Fernández en el epílogo a la edición española, publicada en 2011– aquietar los fervientes rumores que se propagaban sobre su infancia traumática y sobre sus primeros pasos en el cine. “Construir su propia imagen y acabar con la estampa de rubia tonta que la perseguía”, escribió Fernández, haciendo referencia a los éxitos como Los caballeros las prefieren rubias o Cómo casarse con un millonario.

Para Casillo, ese testimonio “es veraz”, más allá de estar tamizado por la pluma de Hecht. “Ella lo supervisó y lo aprobó, y lloró de alegría cuando leyó la versión final”, afirmó el biógrafo. My Story, por lo tanto, es un libro que entra en tensión con Blonde, la película. Mientras que en el primero se relatan las desdichas de la niñez de Monroe y su juventud problemática dejando en claro que la actriz siempre logró “mantener a raya a los lobos” (así se refiere ella a los hombres que la rodearon durante toda la vida), en el film se insinuaría una debilidad de la actriz frente a estos personajes. ”Marilyn siempre estaba buscando gente que la salvara. Figuras paternas, maternas, mesías... Cualquier cosa que la ayudara a sentirse más segura. Y algunos aprovecharon esa dependencia”, señala Casillo sobre los hombres que transcurrieron por la vida de Marilyn.

Blonde, la novela, fue publicada en 2000 y atacada ya en ese momento por quienes –con una visión purista– sostenían que la autora se había tomado demasiadas licencias sobre la imagen del ícono. En aquel momento, ella defendió su texto. Recientemente, en una entrevista con la revista The New Yorker, Oates señaló que aclaró que “las cosas reales que le sucedieron a Marilyn Monroe fueron mucho peores que cualquier cosa en la película”. ”No es una película para sentirse bien. Muchas películas sobre Marilyn Monroe son optimistas y tienen mucha música y canciones. Ella es muy hermosa y dulce. Esta película es quizá más cercana a lo que ella de verdad vivió. Los últimos días de su vida fueron brutales”, expresó la autora en defensa de la producción fílmica en contraposición a la postura de Casillo.
Fuente: Télam S.E.
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