
Un camionero panameño permaneció amarrado durante horas dentro del camarote de su propio camión después de que una banda lo secuestrara en plena carretera para robarle un cargamento de USD 560,000 en tenis Puma y Nike.
El episodio, ocurrido en 2012 y relatado a InsightCrime, medio especializado en crimen organizado, ilustra el riesgo físico que enfrentan a diario los conductores que transportan mercancía por Costa Rica.
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InsightCrime recorrió 520 kilómetros de carreteras costarricenses junto a Irvin Pérez, un camionero panameño que transporta carga desde 2017, para documentar cómo el robo de carga se transformó en una amenaza constante para quienes trabajan en los corredores de transporte del país.
El viaje expuso testimonios de secuestros, disparos y hasta un asesinato en ruta.
Las cifras recientes confirman esa tendencia. Según el reportaje de InsightCrime, las bandas robaron al menos 156 cargamentos en 2025, un promedio de tres camiones por semana, y hasta julio de 2026 ya sumaban 71 robos, un ritmo similar al del año anterior.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reúne estos datos desde 2016, cuando se registraron 121 camiones robados, y en la última década la cifra acumulada supera los 1,300 vehículos afectados en dos corredores de transporte principales.
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El secuestro de un conductor en plena carretera
Ovidio Martínez, el camionero asaltado en 2012, relató a InsightCrime cómo un Nissan Sentra verde obligó a su camión a detenerse mientras entregaba el cargamento con destino a San José. Un hombre saltó al vehículo, abrió la puerta del conductor y le apuntó con una pistola al rostro. Otro hombre subió por el lado del copiloto.

Los asaltantes lo obligaron a meterse en la cabina-dormitorio, lo amarraron con sus propios cordones de zapatos y le taparon la boca. “No podía ver nada porque me tenían en el compartimento de descanso, boca abajo. En un momento, el peso de mi propio cuerpo me hizo sentir que me estaba asfixiando”, recordó Martínez ante el medio.
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“El que estaba sentado conmigo le repetía al conductor que quería matarme, pero el otro le decía que me dejara en paz porque yo no estaba resistiendo y no había necesidad”, relató.
El conductor del camión robado chocó después con un motociclista, los asaltantes huyeron, y alguien encontró a Martínez amarrado y llamó a la policía.

Un caso con un patrón casi idéntico ocurrió 14 años después. Entre el 11 y el 12 de septiembre de 2026, un camionero que transportaba productos de higiene con destino a Honduras fue secuestrado en Liberia, Guanacaste, cuando se detuvo a descansar al costado de la ruta.
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Dos sujetos armados lo golpearon, lo encerraron en el camarote del tráiler y le cubrieron el rostro para que no reconociera las rutas de traslado, según informó CRHoy.
Tras varias horas de cautiverio, los asaltantes desengancharon el contenedor en San Carlos y abandonaron al conductor dentro de la cabina.
El OIJ localizó la mercancía —3,953 bultos, cajas y bolsas de toallas femeninas, pañales y toallitas húmedas— en una bodega de Guápiles y detuvo a tres sospechosos en un retén policial, de acuerdo con el reporte de CRHoy.
¿Por qué Costa Rica se volvió un foco del robo de carga en Centroamérica? Porque las bandas detectaron que los corredores que conectan los puertos del Pacífico y el Caribe con Panamá, Nicaragua y Honduras concentran camiones con mercancía de alto valor, entre USD 100,000 y USD 500,000, fácil de revender: ropa, electrónicos, electrodomésticos, licor o neumáticos.
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Un guardia armado y un conductor asesinado
Quienes viajan con seguridad privada tampoco están a salvo del todo. Josué, un guardia armado que custodia camiones, contó a InsightCrime que ya se enfrentó dos veces a asaltantes.
“Disparé tiros de advertencia para que supieran que había seguridad armada, y se retiraron”, dijo, aunque advirtió que algunos atacantes “cargan fusiles de asalto” frente a los cuales una pistola de nueve milímetros no alcanza.

El desenlace no siempre es ese. En El Roble, cerca del Puerto del Pacífico de Caldera, asaltantes mataron en 2024 al conductor panameño Krevith Holbart Shaw Beitia tras dispararle en la cabeza durante un robo, según documentó el medio.
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La zona conecta dos corredores de transporte clave y queda próxima a las selvas nubladas del Parque Nacional Braulio Carrillo, donde la escasa señal de celular favorece el abandono de contenedores y conductores.
La violencia contra conductores no se detuvo ese año. El 7 de octubre, un trailero recibió un disparo en el hombro en una rotonda de la ruta 27, en El Coyol de Alajuela, durante un aparente intento de robo de su tráiler y la mercancía que transportaba, según relató Amprensa.
El hombre fue trasladado de urgencia al hospital y, según información extraoficial, dos sospechosos quedaron detenidos minutos después.
Las bandas también se adaptaron a la tecnología de rastreo. Instalan inhibidores de señal para bloquear el GPS y dividen las caravanas de camiones al colarse entre los vehículos o rodearlos con varios autos, según explicó Andrés Muñoz, tesorero de la Cámara Nacional de Transporte de Carga de Panamá, a InsightCrime.
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Cuando un contenedor no se recupera, la pérdida puede llegar a los USD 14,000, además del valor de la mercancía, que suele desaparecer en una economía informal de reventa.

El precio de protegerse en la ruta
Contratar seguridad privada armada puede elevar hasta un 25% el costo de transportar un contenedor a través de Costa Rica, de USD 2,000 a USD 2,500 por carga, de acuerdo con el reporte de InsightCrime.
Quienes no pueden pagar ese gasto adicional y se niegan a conducir de noche enfrentan demoras: trayectos de Panamá a Guatemala que antes tomaban tres o cuatro días ahora pueden extenderse hasta seis.
El agente Yeric Vega Blanco, del OIJ, describió ante el medio a los grupos criminales como ágiles y señaló que algunos están conectados con redes más poderosas vinculadas al narcotráfico. El investigador expresó frustración porque el organismo está demasiado disperso para atender el problema mientras enfrenta el repunte de la violencia del crimen organizado.
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Esa frustración la comparten los camioneros, que se sienten indefensos. “El Gobierno nos dice: veamos qué pasa, veamos qué soluciones podemos encontrar”, dijo Martínez a InsightCrime. “Pero mientras tanto, seguimos viviendo con el riesgo de que nos maten”, agregó.
El robo sistemático también erosiona la confianza dentro del propio sector del transporte. “Te mancha la reputación gravemente”, afirmó Martínez.
“La gente empieza a preguntarse si la empresa de transporte pudo haber estado involucrada o si realmente fue solo un robo”, explicó el camionero, quien advirtió sobre la desconfianza creciente entre comerciantes y transportistas.

La respuesta oficial y la presión del sector privado
El impacto ya se refleja en las rutas comerciales. Según la investigación de InsightCrime, algunos clientes de la Zona Libre de Colón comenzaron a transportar sus productos en buques directamente a puertos de Honduras y Guatemala para evitar las carreteras costarricenses, pese a que ese trayecto implica tiempos de viaje más largos.
La presión del sector privado también creció en los últimos meses. La Cámara de Comercio Exterior (Crecex) pidió al Gobierno costarricense establecer una estrategia de cooperación que incluya intercambio de inteligencia entre autoridades y empresas, protocolos de denuncia y respuesta rápida, y mayor vigilancia en los corredores logísticos más afectados, según informó Delfino.cr.
El OIJ respondió con uno de sus mayores operativos del año. El 9 de octubre, 1,275 funcionarios judiciales ejecutaron 80 allanamientos simultáneos en nueve zonas del país y detuvieron a 31 personas vinculadas a una organización que operaba principalmente en Limón, según informó Infobae.
La estructura, investigada desde 2024 bajo el nombre de las causas Portus y Conexión, estaría ligada a al menos 11 robos de contenedores en Limón, Puntarenas, Liberia y San Ramón, con pérdidas estimadas en USD 1,5 millones.
El Ministerio de Hacienda reportó un aumento del 58% en los decomisos de mercancías entre mayo y julio de 2026 respecto del mismo período de 2025, y presentó solo en julio 15 denuncias penales vinculadas con evasión fiscal, de acuerdo con el análisis publicado por La República, diario costarricense.
Pese a esas acciones, el organismo reconoció que la respuesta no puede ser únicamente policial y que se requiere coordinación permanente entre autoridades, puertos, transportistas, importadores y exportadores.
El sector logístico también busca respuestas propias. El 5 de noviembre se realizará en Costa Rica el X Congreso de Seguridad de Mercancías en la Cadena Logística, organizado por la Cámara Costarricense de Navieros, la Cámara Nacional de Transportistas de Carga y la Asociación Costarricense de Empresas de Seguridad, según informó elmundo.cr.
El encuentro busca abordar la sustracción de contenedores, que según datos del OIJ dejó 156 denuncias en 2025, encabezadas por Alajuela con 58 casos, con afectaciones económicas cercanas a los 2.000 millones de colones.
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