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Internet sigue siendo un privilegio en varios cantones de Costa Rica: 3 de cada 10 hogares no cuentan con conexión fija

Un análisis de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) revela que el 29% de los hogares costarricenses permanece sin acceso a internet fijo, una brecha que se concentra principalmente en cantones rurales y que limita las oportunidades de educación, empleo, emprendimiento y desarrollo económico.

Un joven con suéter gris oscuro mira su teléfono, conectado a un router Wi-Fi blanco con luces azules que emite una señal inalámbrica visible en una mesa.
Los Chiles registra la menor penetración de internet fijo del país, con apenas un 3,5% de cobertura en los hogares, según datos de la SUTEL analizados por la UNED. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Aunque Costa Rica ha logrado avances importantes en materia de conectividad durante los últimos años, las diferencias entre las zonas urbanas y rurales continúan marcando una profunda brecha digital que afecta el acceso a la educación, el empleo, los servicios públicos y el desarrollo económico.

Así lo concluye un análisis elaborado por la Cátedra de Administración de las Telecomunicaciones de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), basado en estadísticas de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL), que evidencia que varios cantones del país permanecen rezagados en el acceso a internet fijo.

De acuerdo con la información cantonal más reciente consolidada por la SUTEL correspondiente a 2023, Los Chiles encabeza la lista con la menor penetración de internet fijo del país, alcanzando apenas un 3,5% de cobertura. Le siguen Upala (4,6%), Talamanca (6,3%), La Cruz (8,8%) y Nandayure (9,4%).

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El estudio también identifica bajos niveles de conectividad en otros cantones como Matina, Buenos Aires, Alvarado, Abangares y Sarapiquí, donde el acceso a este servicio continúa siendo limitado.

El encargado de la Cátedra de Administración de las Telecomunicaciones de la UNED, José Roberto Santamaría Sandoval, explicó que la realidad observada a nivel cantonal coincide con el comportamiento regional registrado durante 2024, donde las regiones Huetar Caribe, Huetar Norte y Brunca presentan las menores tasas de acceso a internet fijo por vivienda.

Para el especialista, la conectividad dejó de ser un tema exclusivamente tecnológico para convertirse en un factor determinante del desarrollo social.

“Hablar de conectividad ya no es hablar de tecnología. Hoy significa hablar de oportunidades. Una familia sin acceso a internet enfrenta mayores dificultades para estudiar, trabajar, emprender, acceder a servicios públicos o integrarse plenamente a la economía digital. Esto termina convirtiéndose en una brecha social”, señaló.

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Las regiones Huetar Norte, Huetar Caribe y Brunca concentran las mayores brechas de conectividad, reflejando las dificultades para llevar infraestructura a comunidades alejadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis indica que las principales causas de esta desigualdad responden a la dispersión geográfica, la baja densidad poblacional, la existencia de territorios rurales de difícil acceso y los elevados costos que implica construir y mantener infraestructura de telecomunicaciones en esas zonas.

Durante 2025, el acceso a internet fijo alcanzó una penetración del 71% de los hogares costarricenses, mientras que el internet móvil llegó al 106% por habitante, equivalente a aproximadamente 5,5 millones de suscripciones. Sin embargo, la investigación advierte que casi el 29% de los hogares continúa sin acceso a internet fijo, una condición que afecta principalmente a las personas de menores ingresos, con menor nivel educativo, adultos mayores y habitantes fuera de la Gran Área Metropolitana.

Santamaría enfatizó que reducir la brecha digital requiere mucho más que instalar infraestructura.

“No basta con llevar infraestructura. También es necesario fortalecer las competencias digitales de la población y garantizar que las personas puedan aprovechar las herramientas tecnológicas para mejorar su calidad de vida. La inclusión digital debe entenderse desde una perspectiva social y no únicamente tecnológica”, afirmó.

El estudio también advierte sobre las limitaciones que enfrenta el despliegue de nuevas redes de telecomunicaciones. Actualmente, gran parte de la fibra óptica y de las conexiones hacia estaciones de telefonía móvil utilizan la postería eléctrica como soporte.

Costa Rica dispone de más de 500,000 postes administrados por ocho empresas eléctricas. Sin embargo, un diagnóstico de la Comisión de Infraestructura revela que el 95% de los operadores percibe barreras para acceder a esa infraestructura.

Entre los principales obstáculos figuran la limitada capacidad disponible en los postes, su altura, el estado físico de la infraestructura y los largos tiempos requeridos para obtener permisos, factores que retrasan la expansión de las redes y dificultan responder con rapidez ante interrupciones del servicio.

El proyecto RED UNED ha permitido instalar antenas satelitales en comunidades rurales e indígenas, beneficiando a más de 250 estudiantes con acceso a internet. Fuente: UNED
El proyecto RED UNED ha permitido instalar antenas satelitales en comunidades rurales e indígenas, beneficiando a más de 250 estudiantes con acceso a internet. Fuente: UNED

El impacto de estas limitaciones también se refleja en la economía nacional. Según estimaciones del Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT) correspondientes a 2024, Costa Rica deja de percibir hasta 1,587 millones de dólares —aproximadamente ₡809.000 millones— en oportunidades de desarrollo económico debido al atraso en el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones de última generación.

A pesar de ello, el sector mantiene un peso importante dentro de la economía. Durante 2025 generó ₡804,950 millones en ingresos, registró un crecimiento del 4.9%, realizó inversiones equivalentes al 0.2% del Producto Interno Bruto y sostuvo 11,777 empleos directos.

El informe también señala que el avance de la inteligencia artificial obligará al país a fortalecer su infraestructura tecnológica y energética para responder al incremento en el procesamiento de datos. Algunas empresas del sector ya utilizan estas herramientas para monitorear redes, optimizar el consumo de datos y mejorar la atención a los usuarios, aunque el reto será crear condiciones adecuadas en materia de infraestructura, regulación, energía y talento humano.

Como parte de los esfuerzos para reducir la brecha digital, la UNED impulsa el proyecto RED UNED, mediante el cual ha instalado 10 antenas de internet satelital en comunidades rurales, costeras e indígenas con limitada conectividad. La iniciativa ya beneficia a más de 250 estudiantes, facilitando el acceso a la educación superior y ampliando las oportunidades de desarrollo en zonas históricamente excluidas del ecosistema digital.

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