“La Primera B es un moridero”, según polémico dueño del Unión Magdalena: duro golpe al fútbol colombiano

Eduardo Dávila, que tiene dos condenas por narcotráfico y homicidio, criticó fuertemente a la segunda división, la falta de un mejor campeonato y cómo fue la salida de Jannenson Sarmiento a Junior

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La Primera B lleva varios
La Primera B lleva varios años con equipos de bajo presupuesto, algunos en crisis económica y escenarios en mal estado - crédito Dimayor / VizzorImage

El fútbol colombiano se ha caracterizado por muchas cosas, pero también por las polémica alrededor de la manera como se organizan los campeonatos profesionales, economías de bajo presupuesto en los clubes y la falta de mayor competitividad a nivel internacional.

Uno de esos torneos es el de la Primera B, que el dueño de Unión Magdalena calificó como un “moridero”, pese a que hay clubes de mucha historia y otros con proyectos deportivos que han tenido éxito, como el de Real Cundinamarca que, con una plantilla joven, fue finalista en la edición 2025.

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Por otro lado, la Fundación Paz y Reconciliación lanzó una dura crítica contra Eduardo Dávila por su aparición en la inauguración del hotel de la selección Colombia en Barranquilla, debido a que tiene dos condenas en su contra y una trayectoria marcada por los escándalos judiciales.

“La B no tiene identidad de ninguna clase”

Para la temporada 2026, los dos equipos que descendieron de la Liga BetPlay a la segunda categoría fueron Envigado, que estaba en primera desde 2008, y Unión Magdalena, que se mantuvo solo un año en la “A” y los malos resultados le costaron el puesto en el campeonato.

Durante una charla con medios en Barranquilla, Eduardo Dávila, dueño del Ciclón Bananero, criticó la manera como se organiza el Torneo BetPlay, tanto por su sistema de disputa, como por el poco presupuesto y lo que consideró como “falta de identidad” en un certamen que se organiza desde 1991.

Unión Magdalena volvió a la
Unión Magdalena volvió a la segunda división, que según su dueño, es un "moridero" - crédito Dimayor / VizzorImage

La B es una moridera. La B no tiene identidad de ninguna clase. Hay que meterle la mano a la B y reestructurarla totalmente, porque eso no va a ningún lado”, fueron las palabras del dirigente, que al ser consultado sobre cuándo volverá el Unión a la primera división, respondió que “hasta que suba”.

Con respecto a la venta de Jannenson Sarmiento a Junior, que se dio a finales de 2025, Dávila dijo que se dio “perfectamente bien”, más allá de las versiones de un problema en el negocio por un intermediario que pedía dinero por el fichaje, a lo que el dirigente aseguró que “siempre ha sido nuestro y se lo vendimos a Junior, totalmente”.

Así se confirmó la llegada
Así se confirmó la llegada por parte del Ciclón Bananero del goleador al campeón de Colombia - crédito @UnionMagdalena / X

Dávila, un “siniestro personaje”

Los aficionados del Unión Magdalena parece que se han acostumbrado a ver a su equipo subir y bajar de división en poco tiempo, debido a la irregularidad y poca capacidad del Ciclón Bananero para mantenerse en la Liga BetPlay, sumado a la polémica gestión de su máximo accionista.

La Fundación Pares recordó los antecedentes criminales de Eduardo Dávila, luego de que se presentara en la inauguración del Centro de Alojamiento de Alto Rendimiento de la Federación Colombiana de Fútbol: “Un personaje siniestro que fue invitado por la federación y que recibió un aplauso cerrado”.

La organización recordó las dos condenas del dirigente, la primera por narcotráfico en 1994, cuando se le descubrió en una cabaña de su propiedad en Villaconcha, un cargamento de 1.900 kilos de marihuana: “Incluso se afirmaba que toda su fortuna —que incluía entre sus activos al club de fútbol Unión Magdalena— provenía de ese negocio".

Eduardo Dávila es el máximo
Eduardo Dávila es el máximo accionista del Unión Magdalena, muy criticado por los años en los que el club descendió a segunda división - crédito Unión Magdalena

El otro delito del dueño de los samarios fue el homicidio de Carmen Vergara Díaz-Granados, encargada de llevarle la contabilidad a María del Pilar Espinosa, viuda de Jorge Gnecco Cerchar, asesinado por el jefe paramilitar Jorge 40, pues la mujer habría sido la responsable de que se terminara su relación con Espinosa y mandó un sicario para que acabara con su vida.

“Pero la justicia en Colombia es solo para los de ruana y una buena defensa garantiza impunidad. Mientras había sido trasladado a La Picota -en donde solo duró seis meses- un juez ordenó que se transformara su condena en prisión humanitaria. Y desde entonces, octubre de 2018, cumple su sentencia en su amplia casa frente al mar en la urbanización Bellavista”, añadió.