El impacto de una cuarta derrota consecutiva puso en el centro de la escena a River Plate, luego de una racha negativa que no se registraba desde hace 15 años.
Tras el reciente golpe ante Deportivo Riestra en el Monumental, el equipo dirigido por Marcelo Gallardo quedó en una situación que reaviva recuerdos de épocas difíciles.
La serie adversa comenzó hace casi dos semanas, cuando el conjunto millonario perdió 2-1 frente a Palmeiras en la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores, también como local.
Posteriormente, en el Torneo Clausura, sufrió una derrota 2-0 ante Atlético Tucumán, y en la revancha jugada en San Pablo, cayó nuevamente, esta vez 3-1, cerrando la eliminación del certamen continental.
A corta distancia de esa eliminación, el revés ante Deportivo Riestra terminó por profundizar un presente marcado por la irregularidad.
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Durante el último partido, Deportivo Riestra sorprendió en Núñez y tomó la delantera a los 12 minutos con un cabezazo de Alonso, tras un tiro de esquina ejecutado por Monje.
River respondió rápidamente y alcanzó la igualdad a los 24 minutos; Galoppo aprovechó un despeje en el área y definió de volea para el 1-1.
Sin embargo, el segundo tiempo volvió a golpear al local: a los 7 del complemento, un error de Bustos permitió que Pedro Ramírez pusiera el 2-1 definitivo para la visita.
La reacción del equipo millonario estuvo cerca de concretarse a los 10 minutos del segundo período, cuando Miguel Borja marcó un gol que habría significado su conquista número 62 con River.
A pesar de la alegría inicial, la anotación fue anulada tras una intervención prolongada del VAR, que verificó la posición adelantada del delantero.
Poco después, la situación se agravó por la expulsión de Maxi Salas a los 34 minutos del segundo tiempo, luego de que el jugador insultara al asistente Gualtieri y recibiera tarjeta roja directa.
El cierre mostró no solo el descontento en el marcador, sino también en las tribunas.
Entre los jugadores más cuestionados por la afición se encuentran Paulo Díaz, Bustos, Kevin Castaño y Miguel Borja, que recibió una calificación de tres puntos en el análisis individual de los medios.
“Desconectado, tomó malas decisiones y vivió en posición adelantada. Hasta le anularon un gol por esa razón”, evaluó TyC Sports.
En la misma línea, Kevin Castaño recibió igual puntuación y la crítica indicó que “no se entiende cuál es su función dentro del campo. No entró en juego y su aporte tanto en defensa como en ofensiva fue nulo”.
En contraste, la actuación más destacada entre los riverplatenses fue la de Juan Fernando Quintero, quien obtuvo un 6: “El más claro del equipo, de los únicos que se pudo esperar un toque diferente. Se apagó con el correr de los minutos”.
La estadística describe la magnitud del mal momento: la última vez que River Plate perdió cuatro veces en fila fue en 2010, cuando Leonardo Astrada estaba al frente del equipo y enfrentó caídas ante Newell’s, Lanús, Argentinos Juniors y Boca.
En aquella secuencia, el propio Gallardo figuraba como jugador y referente. Desde la llegada de Gallardo como entrenador, la peor racha había sido de tres derrotas consecutivas en 2019, todas en el Monumental.
En el presente, River cerró el encuentro segundo en el grupo B de la Primera División argentina con 18 puntos, mientras que Deportivo Riestra alcanzó la cima con 22 unidades.
Ante esta situación, la urgencia pasará por enfocar el esfuerzo en la Copa Argentina, donde buscará avanzar a semifinales y revertir la imagen mostrada en las últimas semanas.
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