Tres especies de la Amazonía colombiana se están quedando sin hogar por la producción ganadera, deforestación y otras amenazas

La organización ecologista Greenpeace advirtió que la expansión de actividades productivas fragmenta territorios, deteriora las fuentes de agua y reduce los lugares disponibles para la reproducción de fauna silvestre clave de la región

Vista aérea de un paisaje dividido: a la izquierda, un bosque verde denso; a la derecha, terreno deforestado marrón con troncos y un río turbio con escorrentías.
Greenpeace Colombia advirtió que la deforestación en la Amazonía fragmenta los bosques, altera los ríos y elimina refugios y sitios de reproducción para la biodiversidad - Imagen Ilustrativa Infobae
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Tras la celebración del Día Internacional de la Diversidad Biológica, Greenpeace Colombia advirtió que la transformación de los bosques amazónicos tiene consecuencias que van más allá de la reducción de la cobertura vegetal. La deforestación fragmenta los territorios, altera los ríos y elimina refugios y sitios de reproducción para animales que cumplen funciones dentro de sus ecosistemas.

La organización puso el foco sobre tres especies presentes en la región: el jaguar, la nutria gigante y el águila arpía. Cada una enfrenta riesgos distintos, aunque comparten una misma condición: requieren que los bosques y los sistemas de agua de la Amazonía permanezcan conservados.

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El jaguar necesita corredores de bosque para desplazarse y alimentarse

El jaguar (Panthera onca) es el felino más grande de América y ocupa el lugar de depredador tope en los ecosistemas donde habita. Su presencia contribuye a regular las poblaciones de otras especies, lo que incide en el equilibrio ecológico.

La Amazonía representa uno de los principales territorios de esta especie en Colombia. Sin embargo, la conversión de áreas boscosas en pastizales reduce el espacio disponible para el animal y separa poblaciones que necesitan mantenerse conectadas.

El jaguar necesita corredores de bosque en la Amazonía de Colombia para desplazarse, alimentarse y mantener conectadas sus poblaciones - crédito cortesía
El jaguar necesita corredores de bosque en la Amazonía de Colombia para desplazarse, alimentarse y mantener conectadas sus poblaciones - crédito Greeanpeace Colombia

Un jaguar requiere grandes extensiones de territorio y una oferta suficiente de presas. Cuando el bosque se fragmenta, el felino debe atravesar zonas intervenidas para encontrar alimento o reproducirse. Esa situación también puede aumentar los contactos y conflictos con comunidades humanas.

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Según Greenpeace, la expansión de la frontera ganadera figura entre las presiones que impulsan la transformación del hábitat. La protección de corredores forestales resulta necesaria para que las poblaciones de jaguares puedan desplazarse entre distintos sectores de la selva.

La pérdida de vegetación ribereña afecta a la nutria gigante

La nutria gigante (Pteronura brasiliensis) vive en ríos, caños, lagunas, humedales y bosques inundables de la Amazonía y la Orinoquía. Esta especie, catalogada como amenazada, depende de aguas con disponibilidad de peces y de vegetación en las orillas, donde encuentra refugio y construye madrigueras.

La deforestación afecta esos ambientes cuando elimina la cobertura vegetal cercana a los cuerpos de agua. Ese proceso puede favorecer la erosión de las riberas y el aumento de sedimentos en los ríos, con efectos sobre la calidad del agua y los recursos de los que depende la especie.

Una nutria gigante en el agua de un río con follaje verde de fondo y agua salpicando a su alrededor.
La nutria gigante, especie amenazada de la Amazonía y la Orinoquía, depende de ríos, humedales y vegetación ribereña para refugiarse y construir madrigueras - crédito - Imagen Ilustrativa Infobae

a contaminación asociada con la minería ilegal representa otra amenaza para la nutria gigante. El mercurio puede llegar a los ríos y acumularse en los organismos a través de la cadena alimentaria. Como depredador de agua dulce, este mamífero queda expuesto a esos contaminantes.

El caso de la nutria muestra que la protección del bosque amazónico incluye la conservación de sus sistemas hídricos. Los árboles de las orillas, los humedales y los ríos forman parte de un mismo ambiente.

El águila arpía depende de árboles que alcanzan hasta 40 metros de altura

El águila arpía (Harpia harpyja) es uno de los principales depredadores del dosel de los bosques neotropicales. Para anidar necesita árboles emergentes y grandes extensiones de selva continua.

Sus nidos pueden ubicarse entre 20 y 40 metros de altura, por lo que la tala de ejemplares de gran porte limita los espacios disponibles para su reproducción. La pérdida de bosque vinculada con el avance de actividades agropecuarias también fragmenta las áreas donde la especie obtiene alimento.

Un águila arpía de plumaje gris, blanco y negro sobre una rama gruesa con musgo y plantas verdes alrededor.
El águila arpía requiere árboles emergentes de hasta 40 metros y selva continua para anidar, por lo que la tala limita su reproducción en la Amazonía - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

La situación resulta más sensible por su ciclo reproductivo. Las águilas arpías ponen pocos huevos y, por lo general, solo uno de los polluelos sobrevive. La desaparición de un árbol de gran tamaño puede eliminar un sitio de nidificación durante años.

“La biodiversidad no está separada de las decisiones que tomamos sobre el territorio. Cada hectárea de bosque que se transforma puede significar la pérdida de alimento, refugio, corredores y lugares de reproducción para especies que cumplen funciones esenciales dentro de los ecosistemas”, afirmó Laura Caicedo, coordinadora de Campañas de Greenpeace Colombia.

La organización sostuvo que conservar la Amazonía exige fortalecer la protección de los bosques, conocer el origen de la producción agropecuaria y evitar que actividades como la ganadería continúen sobre ecosistemas que sostienen la vida de numerosas especies.

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