
El debate por el eventual ingreso de la Fuerza Pública a las universidades en casos extremos de orden público generó nuevas reacciones desde la Universidad Nacional. Diego Torres, representante del Consejo Superior Universitario, pidió actualizar y formalizar protocolos para responder a hechos de violencia dentro de los campus.
De acuerdo con la información publicada por Blu Radio, Torres se pronunció después del anuncio del Gobierno nacional sobre la posibilidad de permitir la intervención de la Fuerza Pública en instituciones de educación superior cuando se presenten situaciones graves. Para el representante universitario, la discusión debe centrarse en reglas claras, coordinación institucional y límites precisos.
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En entrevista con Recap Blu, Torres aseguró que la Universidad Nacional ya trabaja de manera articulada con la Policía para prevenir hechos violentos y evitar que situaciones de orden público escalen dentro de las instalaciones.
“La Universidad Nacional y las fuerzas policiales trabajan de manera articulada para que este tipo de hechos no ocurran. Necesitamos protocolo, claro que sí, es urgente”, afirmó el representante del Consejo Superior Universitario.

Piden actualizar protocolos
Torres sostuvo que la coordinación entre la Universidad Nacional y la Policía busca prevenir episodios de violencia y proteger a la comunidad universitaria. Sin embargo, insistió en que esa articulación debe quedar formalizada en un protocolo que defina cómo actuar, cuándo intervenir y bajo qué condiciones.
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El representante universitario señaló que el eventual ingreso de la Fuerza Pública a los campus debe contemplarse únicamente para casos extremos, y no como una regla general que afecte la autonomía universitaria. Según explicó, el objetivo es establecer mecanismos que permitan reaccionar ante hechos graves sin desconocer la naturaleza académica de las instituciones.
“Hay que trabajar de manera coordinada y claro que el protocolo tendrá que incluir que la fuerza pública entre en casos extremos”, sostuvo Torres.
Uno de los puntos centrales de la discusión, según el representante, es definir los límites de la autonomía universitaria frente a situaciones que comprometan la seguridad dentro de los campus. Para Torres, ese principio debe protegerse, pero también requiere reglas que impidan que sea usado para justificar acciones violentas o ajenas a la vida universitaria.
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“Tenemos es que formalizar el protocolo y definir límites de la autonomía universitaria”, afirmó, al señalar que ese concepto habría sido “mal entendido y mal utilizado” en algunos casos.
Rechazo a la estigmatización
En medio del debate, Torres también cuestionó la estigmatización contra los estudiantes de la Universidad Nacional. Aseguró que los hechos violentos no necesariamente tienen origen en la comunidad universitaria y que, por eso, se debe evitar responsabilizar de forma generalizada al estudiantado.
“Estamos trabajando en coordinación de la Policía para que dejen de estigmatizar a nuestros alumnos, la violencia proviene de afuera de la Universidad Nacional”, manifestó durante la entrevista.
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El representante del Consejo Superior también se refirió a la presencia de grupos irregulares en espacios universitarios y cuestionó el uso de instalaciones para actividades distintas a la función académica. Según dijo, algunas autoridades universitarias permitieron situaciones que no debieron presentarse.

“Hay grupos irregulares, muchas veces sin intención política, pero sí de uso de espacios de la universidad para actividades que no son”, aseguró Torres.
En esa línea, lanzó una crítica al uso de la capucha durante hechos violentos registrados en la Universidad Nacional. A su juicio, ese elemento puede terminar siendo utilizado para ocultar responsabilidades o justificar determinadas actuaciones dentro del campus.
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“Se utiliza la capucha para justificar la violencia, la última persona lesionada gravemente en la Universidad Nacional fue un Policía”, afirmó el representante en Recap Blu.
Las declaraciones se producen mientras continúa la discusión sobre seguridad, autonomía universitaria e intervención policial en instituciones de educación superior. Para Torres, el asunto no debe reducirse a una pregunta de sí o no sobre el ingreso de la Fuerza Pública, sino a la construcción de reglas precisas para actuar ante situaciones excepcionales.
El reto, según el planteamiento del representante, será equilibrar la protección de la autonomía universitaria con la necesidad de responder a hechos violentos que pongan en riesgo a estudiantes, docentes, trabajadores, visitantes o miembros de la Fuerza Pública. Por ahora, la Universidad Nacional mantiene conversaciones con autoridades para avanzar en un protocolo que permita prevenir crisis y actuar con claridad cuando se presenten casos extremos.
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