Bombardeo de lanchas no redujo el tráfico de droga por el mar: informe de la DEA revela cómo cambió la estrategia de los narcos colombianos

“Ahora han aumentado las salidas por puertos y el almacenamiento en barcos grandes”, señaló un alto funcionario de seguridad colombiano

Los narcotraficantes y grupos criminales de corte internacional verían en embarcaciones más grandes una mejor forma de enviar millonarios cargamentos de droga a Norteamérica - crédito Armada Nacional de Colombia
Los narcotraficantes y grupos criminales de corte internacional verían en embarcaciones más grandes una mejor forma de enviar millonarios cargamentos de droga a Norteamérica - crédito Armada Nacional de Colombia
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Colombia sigue ocupando el centro del escenario en la lucha internacional contra el narcotráfico, en medio de un debate sobre la eficacia de las tácticas militares impulsadas por Estados Unidos para frenar el flujo de cocaína hacia su territorio.

A pesar de las declaraciones de éxito del presidente Donald Trump, funcionarios del Pentágono y la DEA han reconocido que las operaciones militares, como la denominada Operación Lanza del Sur, no han logrado reducir la oferta ni el precio de la cocaína en el mercado estadounidense, y que los carteles se adaptaron en poco tiempo a sus rutas y métodos.

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Esta conclusión se compartió en un informe del diario estadounidense The Washington Post, titulado Los ataques mortales de lanchas estadounidenses no han logrado frenar el suministro de cocaína, según afirman funcionarios del Pentágono y de la DEA (Deadly U.S. boat strikes have failed to curb cocaine supply, Pentagon and DEA officials say).

El corazón del fenómeno sigue estando en Colombia

Según cifras de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), la producción global de cocaína, centrada principalmente en Colombia, alcanzó máximos históricos en la última década.

Entre 2014 y 2024, el área de cultivo de coca en el país se triplicó hasta superar los 3.800 kilómetros cuadrados, mientras que la fabricación de cocaína se cuadruplicó hasta llegar a 4.100 toneladas anuales.

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El Comando Sur de EE. UU. ha lanzado ataques contra narco lanchas pero al país siguen ingresando millonarios cargamentos de droga - crédito @SOUTHCOM/X
El Comando Sur de EE. UU. ha lanzado ataques contra narco lanchas pero al país siguen ingresando millonarios cargamentos de droga - crédito @SOUTHCOM/X

“El negocio es tan extraordinariamente rentable que los carteles no tienen inconveniente en pagar costos de envío cinco o diez veces más altos”, explicó un oficial de inteligencia naval ecuatoriano al mismo medio. “Saben que, aunque EE. UU. destruya una lancha, logran pasar diez semisumergibles u otras lanchas rápidas que evaden la detección”, añadió el oficial.

El informe de la DEA señala que los golpes militares estadounidenses han llevado a los traficantes a diversificar sus estrategias.

Las organizaciones criminales han dejado de depender únicamente de las lanchas rápidas y ahora utilizan barcos de mayor tamaño que se mantienen cerca de las costas, donde el riesgo de ataques es menor.

También han incrementado el uso de aeronaves que despegan desde pistas clandestinas en la frontera colombo-venezolana, volando hacia Guyana y Surinam para evadir la presencia estadounidense.

Un alto funcionario de seguridad colombiano, que pidió no ser identificado, confirmó que la presión militar estadounidense ha tenido un efecto disuasorio limitado.

“Hubo un efecto en un tipo de transporte. Los obligó a buscar otros métodos. Ahora han aumentado las salidas por puertos y el almacenamiento en barcos grandes”, comentó el funcionario, que de paso aseguró que los criminales han encontrado nuevas formas de explotar los puntos débiles del sistema, manteniendo el negocio en funcionamiento.

Además de Estados Unidos, los cargueros también tienen como destino Europa y Asia - crédito archivo Guardia Civil
Además de Estados Unidos, los cargueros también tienen como destino Europa y Asia - crédito archivo Guardia Civil

Así operan en la región Caribe colombiana

En La Guajira, norte de Colombia, los traficantes pagan a funcionarios locales para que informen sobre la ubicación de los buques estadounidenses y así lanzar sus embarcaciones cuando el mar está libre de vigilancia.

“Cuando aprietas el globo por un lado, siempre se expande por el otro”, resumió un funcionario de la DEA, que resolvió: “Siempre encuentran los puntos débiles y los explotan”.

Mientras tanto, las autoridades estadounidenses han reportado incautaciones históricas, pero también admiten que el precio del kilo de cocaína en Florida ha caído en un 50% en los últimos cinco años, situándose entre 13.000 y 15.000 dólares, lo que sugiere que el suministro no solo se ha mantenido, sino que podría haber aumentado.

El análisis de la pureza de la droga decomisada por la DEA muestra que sigue en niveles altos, lo que indica que los distribuidores no se ven obligados a adulterar la mercancía para maximizar inventario.

El impacto de estas dinámicas es visible tanto en EE. UU. como en Colombia. La economista Xinming Du, de la Universidad Nacional de Singapur, reportó en diálogo con el mismo medio norteamericano que el auge de la cocaína colombiana se relaciona con entre 1.000 y 1.500 muertes por sobredosis al año en territorio estadounidense.

“La producción en origen en Colombia es el factor de oferta más directamente vinculado a las muertes por sobredosis en EE. UU.”, afirmó Du, al puntualizar que el flujo total depende más de lo que se cultiva que de lo que se intercepta en tránsito.

La tripulación del barco de la Guardia Costera estadounidense Calhoun (WMSL 759) confiscó cocaína valuada en 75 millones de dólares.
En Estados Unidos las autoridades en cabeza de Donald Trump no cesan en los operativos antidrogas - crédito cortesía USCGC Calhoun & PA3 Jaiden Hartley via Facebook/U.S. Coast Guard Atlantic Area Command

La cruzada de Donald Trump contra el narcotráfico

En el plano político, la administración Trump ha defendido la militarización de la lucha antidrogas y atribuye a las operaciones como Lanza del Sur una caída “del 98%” en el tráfico marítimo de drogas, afirmación que los datos oficiales y los analistas refutan.

“Estas medidas no solo han eliminado a los narcoterroristas, sino que también han disuadido a otros de intentar traficar drogas hacia nuestro país”, aseguró una portavoz de la Casa Blanca al mismo diario.

Sin embargo, altos mandos militares estadounidenses, como el general Francis L. Donovan, reconocen que los ataques a lanchas “probablemente no son la herramienta más efectiva” y que “no son la respuesta” definitiva.

En Colombia, la percepción es que la lucha contra el narcotráfico requiere un enfoque más integral y menos centrado en las acciones militares directas. El desafío sigue siendo monumental: mientras los márgenes de ganancia sean tan altos, los carteles continuarán innovando y adaptándose.

Como resumió un comandante de la Guardia Costera de EE. UU., “los contrabandistas llevan 400 años trayendo mercancía a Florida. No van a parar”.

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