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Estudiante de cosmetología denunció violencia sexual por parte del dueño de un spa de Medellín: le hizo solicitudes vinculadas a zonas íntimas

La joven afirmó que tras contarlo a una profesora fue remitida a Línea Mujer y Línea Fucsia antes de rendir declaración ante la Fiscalía General de la Nación

La víctima reveló que fue citada a un spa para una práctica de cosmetología y que fue víctima de un acto sexual por parte del dueño del lugar - crédito Tatiana Cano Mesa / TikTok

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Una joven identificada como Mariana difundió el 26 de julio de 2026 un video en TikTok en el que denunció haber sufrido violencia sexual durante una práctica de cosmetología en el spa Oasis Refugio de Bienestar, en Laureles (Medellín), y explicó que decidió hacer público el caso para pedir que otras mujeres cuenten si atravesaron situaciones similares en ese lugar.

La denuncia pública identifica a Andrés Hernández como dueño del establecimiento. Mariana afirmó que lo conoció cuando buscaba un lugar para hacer las prácticas necesarias para graduarse en cosmetología y escribió al spa para preguntar si aceptaban practicantes.

Según su relato, fue citada primero a una entrevista el jueves 23 de julio de 2023. Dijo que al comienzo recibió preguntas habituales sobre su edad, su nombre y con quién vivía, pero que después aparecieron otras consultas que consideró extrañas, entre ellas cuáles eran las partes más sensibles de su cuerpo.

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También contó que en esa conversación Hernández le planteó dos escenarios: qué haría si un usuario ingresaba desnudo a la cabina y cómo respondería si le pedían “masajes con final feliz”. La joven aseguró que respondió que se retiraría si un cliente insistía en una propuesta de ese tipo.

La joven reveló que el sujeto cometió actos indebidos en medio de la práctica y que ella temía por su integridad - crédito Imagen Ilustrativa Infobae
La joven reveló que el sujeto cometió actos indebidos en medio de la práctica y que ella temía por su integridad - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

La práctica terminó en exigencias sexuales

Mariana dijo que durante esa entrevista el hombre le comentó que pensaba incorporar otro tipo de servicios: “Me dijo: ‘Creo que voy a montar, pues como en el spa, masajes con final feliz’, que él iba a contratar una mujer, que yo tuviera experiencia. A lo cual yo le dije: ‘Ah, bueno’. Y me dijo: ‘¿Usted sería capaz?’ A lo cual yo le dije: ‘La verdad, yo no sé’”.

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Después de la incómoda entrevista, la joven tenía que regresar al día siguiente para una práctica de evaluación: “Resulta que una compañera mía ya había ido a esas reuniones y le fue superbién, ya que los dos días se encontraba con la mujer. El día de la práctica ella le hizo el masaje a Andrés y la mujer le calificaba. Entonces, yo fui confiada de que me iba a pasar lo mismo”.

Esa expectativa no se cumplió. Según narró, cuando llegó al lugar estaba sola con Hernández y la práctica se desarrolló en una habitación cerrada solo con él.

La joven explicó que el supuesto ejercicio comenzó con instrucciones habituales sobre cómo atender a un usuario, pero todo fue avanzando de forma muy extraña: “Él me dijo: ‘Quítate los zapatos’. Y yo le dije: ‘No, es que no los tengo arreglados y no me gusta’. Me dijo: ‘No, no importa, es que a mí me gustan ver pies’. Y yo le dije: ‘Ay, pero es que a mí no me gusta’. ‘No importa, y además es para que, para que conectemos, para que el masaje sea mejor’. Yo le dije: ‘Ah, bueno, está bien’”.

A medida que avanzó la práctica, relató, el hombre le pidió que subiera las maniobras hacia la entrepierna. Mariana dijo que accedió mientras intentaba concentrarse en otras partes del cuerpo y evitar mirar la zona íntima.

Según contó, el dueño del lugar le pidió que le aplicara aceite en los genitales y luego insistió en que lo tocara allí: “Yo tenía miedo de que si de pronto yo no lo hacía, de pronto qué me podía hacer”.

Más adelante, Hernández empezó a hacer preguntas a la joven sobre su ropa interior y le pidió que se quitara la ropa para verla. La joven aseguró que respondió que no y que él entonces le dijo: “Muy bien, así es que debe de ser, así es que debe ponerle límites a los usuarios”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La joven aseguró que intentaba hacer su trabajo, pero el sujeto siempre cambiaba el tema hacia algo sexual - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Mariana afirmó que las insinuaciones siguieron y que en un momento el hombre le preguntó: “¿Te gusta chupar?”. También dijo que se inclinó hacia ella, le olió el cuello después de haberle preguntado antes por sus zonas sensibles, le pasó la mano por una nalga, le abrió el uniforme y metió la mano.

La joven recordó que intentó poner límites de forma verbal. “No, esas cosas no me gustan. ¿Desde cuándo las cosmetólogas hacen eso?”.

“Se acostó y me volvió a decir que le tocara su parte genital, pero ya no normal, sino haciéndole la masturbación. Entonces, yo se lo hice. Ya llegó un punto en el que yo ya me sentía, pues muy incómoda y yo trataba como de hacerle masajes en otros lugares. Entonces, él cogió y como para hacerse él mismo, ya que yo creo que él me sintió como ya tensa. Entonces, él cogió para acabar y él estando acostado y yo parada, se empezó a masturbar él mismo. Y entonces cogió y se vino. Antes de venirse, me dijo como: ‘Ay, mira’, o sea, para que yo mirara cómo se estaba viniendo“.

Después de eso, agregó, él le pidió servilletas. Mariana aclaró que, pese a la incomodidad, completó la parte final del masaje y solo cuando salió del lugar decidió informar lo ocurrido en su centro de estudios.

A partir de ese momento, agregó que fue orientada por una profesora que le indicó los canales de atención para mujeres y finalmente presentó la denuncia ante la Fiscalía General de la Nación.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Mariana pidió que todas las víctimas salgan a denunciar - créidto Imagen Ilustrativa Infobae

También pidió que otras posibles afectadas por situaciones ocurridas en Oasis Refugio de Bienestar se comuniquen con ella por mensaje privado si se sienten en condiciones de hablar: “No quiero que otras mujeres pasen por lo mismo”.

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