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Estos serían los 9 congresistas que se le “voltearon” a Alfredo Deluque para la presidencia del Senado: liberales y conservadores en la lista

El pulso por la mesa directiva se definió la noche del 20 de julio de 2026 tras una fuga de apoyos que frustró las cuentas de Deluque y reordenó la votación en el recinto

Nueve senadores habrían ignorado la línea partidista en el Congreso de Colombia y cambiaron el resultado de la elección del Senado - crédito Alfredo Deluque/Facebook
Nueve senadores habrían ignorado la línea partidista en el Congreso de Colombia y cambiaron el resultado de la elección del Senado - crédito Alfredo Deluque/Facebook
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La noche del 20 de julio en el Congreso de Colombia dejó a Alfredo Deluque sin los votos que esperaba para asegurar la presidencia del Senado. Nueve senadores, cuyos nombres se han filtrado en pasillos pero no han sido confirmados oficialmente, decidieron ignorar la línea partidista y votaron en contra de su propio compromiso. El resultado: la victoria inesperada para Honorio Henríquez, del Centro Democrático.

El carácter reservado de la votación impide identificar con certeza a todos los responsables del giro. Sin embargo, voces dentro del Legislativo apuntan principalmente a congresistas de partidos tradicionales.

Información obtenida por el diario El Colombiana señala que, entre los más mencionados, se encontrarían María Eugenia Lopera y Fabio Raúl Amín, del Partido Liberal, ambos conocidos por sus posturas cercanas a algunas reformas sociales impulsadas por el anterior gobierno.

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Del lado conservador, los nombres de Liliana Benavides, Daniel Restrepo (quien ya había enfrentado sanciones internas por su apoyo a la reforma pensional) y Miguel Ángel Barreto figurarían en las conversaciones. Desde el Partido de La U, fuentes del diario señalan a Antonio Correa, mientras que en la Alianza Verde se habla de al menos tres integrantes que habrían cambiado su voto, aunque sus identidades no han trascendido.

Honorio Henríquez - Alfredo Deluque
El samario Honorio Henríquez, del Centro Democrático, venció en la elección del nuevo presidente del Senado al guajiro Alfredo Deluque, del partido de la U, por una diferencia de 11 votos - crédito suministrada a Infobae Colombia

La elección de Henríquez respondió a una serie de votos inesperados. Aunque la suma del Centro Democrático y el Pacto Histórico —una alianza que hasta hace poco parecía improbable— alcanzaba solo 43 votos, el apoyo de senadores indecisos fue determinante. Estos legisladores, a pesar de pertenecer a partidos que públicamente habían prometido su respaldo a Deluque, optaron por apoyar a la oposición en la urna secreta.

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Antes de la votación, Deluque tenía el respaldo público de 51 congresistas, cifra que creció a 54 tras la adhesión de los tres senadores del partido Mira. La diferencia entre esta suma y los 45 votos que finalmente obtuvo evidenció la fractura interna en varias bancadas. La jornada demostró que el resultante de la disciplina partidista es desigual y que muchos legisladores priorizan su autonomía sobre los acuerdos formales de partido.

El desenlace de la elección fue claro: los votos “volteados” permitieron que Henríquez alcanzara la presidencia del Senado, desmintiendo la idea de que en la política colombiana las decisiones colectivas se imponen siempre sobre las individuales.

Implicaciones de la ruptura partidista en el Senado

La votación secreta y la fuga de votos pusieron de manifiesto un fenómeno recurrente en el Congreso colombiano: la fragmentación política y la debilidad de la disciplina de partido.

Analistas como Alejandro Chalá atribuyen el resultado a la estructura interna de las colectividades. Según comentó Chalá a El Colombiano, mientras el Centro Democrático y el Pacto Histórico votaron en bloque, los partidos tradicionales anunciaron su respaldo a Deluque pero no lograron mantener la coherencia en la urna.

El senador Alfredo Deluque contaba públicamente con apoyos de las bancadas liberales y conservadoras - crédito @deluque/X
El senador Alfredo Deluque contaba públicamente con apoyos de las bancadas liberales y conservadoras - crédito @deluque/X

Para el académico Andrés Sampayo, la jornada confirmó que el Congreso colombiano mantiene márgenes de autonomía relevantes frente al Ejecutivo, algo que ya había quedado en evidencia durante el gobierno anterior cuando el Senado demostró su independencia ante varias iniciativas clave.

La fuga de votos no solo alteró el rumbo de la Presidencia del Senado, sino que envió señales sobre la necesidad de que el nuevo ministro del Interior Rodrigo Lara negocie proyecto por proyecto, construyendo mayorías a partir de conversaciones con distintos sectores y no solo con coaliciones formales.

El rol del Centro Democrático y la reacción de los protagonistas

El Centro Democrático, liderado por Álvaro Uribe, fue protagonista central de la jornada. Desde esta colectividad insisten en que la victoria de Henríquez no implica un cambio en su posición dentro de la coalición de gobierno.

“Aquí hay dos caminos: uno, que el nuevo gobierno comprenda que somos sus aliados (...) o dos, que gane la tesis de unos odiadores del Centro Democrático que están alrededor, cuyo objetivo no es vernos como aliados sino destruirnos”, señaló el senador Hernán Cadavid en diálogo con El Colombiano.

Los votos dejaron a Honorio 11 puntos arriba en las elecciones a la Presidencia del Senado - crédito Prensa Senado - Colprensa
Los votos dejaron a Honorio 11 puntos arriba en las elecciones a la Presidencia del Senado - crédito Prensa Senado - Colprensa

El resultado también reavivó la disputa sobre el liderazgo de la derecha colombiana. La elección de Henríquez reafirmó la autonomía política del Centro Democrático frente al movimiento Defensores de la Patria de Abelardo de la Espriella, quien busca consolidarlo como nuevo partido. El exsenador José Obdulio Gaviria incluso pidió a los allegados de De la Espriella que mostraran mayor respeto hacia Uribe tras la votación.

El presidente electo saludó la elección con un mensaje institucional, felicitando a Henríquez y augurando una gestión marcada por el diálogo y el respeto por la institucionalidad.

Por su parte, el próximo ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, optó primero por la conciliación, aunque después matizó que su administración no dependería del Congreso ni sería “reformista”, pese a que varias de sus propuestas requerirán trámite legislativo.

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