Derrota de Colombia frente a Suiza: psicólogo explica por qué los hinchas buscan culpar al árbitro y no a los jugadores de su selección

De acuerdo con el especialista, buscar responsables externos amortigua el golpe y mantiene la esperanza en su equipo, aunque esta práctica puede tener consecuencias para la vida en general, porque impide reconocer qué se debe corregir

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Cuatro hinchas de fútbol con camisetas amarillas gritan y señalan un televisor donde un árbitro con silbato aparece en primer plano, con comida y bebidas.
Aficionados de la selección colombiana de fútbol culpan a los árbitros o cualquier factor externo más que a sus jugadores por la derrota - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

La psicología ofrece una explicación para una reacción común en el fútbol y fuera de él, pues cuando llega una derrota, el cerebro tiende a centrarse en los factores externos para proteger la autoestima y la identidad del grupo.

Esa lógica, según el psicólogo Danilo Zambrano, ayuda a entender por qué los hinchas recuerdan con más fuerza una roja discutida, un penal dudoso o una intervención del VAR que los errores de su propio equipo, tal como ocurrió tras la eliminación de Colombia del Mundial 2026, que cayó frente a Suiza por definición de penales tras un encuentro que terminó 0-0 en el tiempo reglamentario.

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El especialista, docente de la Facultad de Psicología y director del Laboratorio de Comportamiento Social de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, identificó ese patrón con un concepto clásico de la disciplina: el sesgo de autobeneficio o sesgo de autoservicio.

“Las personas tendemos a atribuir nuestros éxitos a factores internos, como el esfuerzo, la capacidad o el talento, mientras que los fracasos solemos explicarlos a través de factores externos, como la mala suerte, el clima o las decisiones arbitrales”, afirmó Zambrano.

Ese mecanismo se vuelve más visible en competencias de alta carga emocional, como un Mundial de Fútbol. De acuerdo con el experto, en los eventos de gran magnitud los aficionados perciben y retienen con mayor intensidad los errores arbitrales cuando perjudican a su selección, e incluso pueden leer algunas decisiones como actos deliberados en su contra, mientras reducen la importancia de las fallas de sus propios jugadores.

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Hombre con camiseta, sombrero y bufanda de Colombia. Tiene el puño cerrado sobre una mesa junto a un control remoto y un televisor encendido.
Los aficionados de la selección Colombia cambian su estado de ánimo dependiendo de los resultados de su equipo y buscan culpables por la derrota - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El cerebro y su selección de recuerdos

“Nuestro cerebro no funciona como una cámara que registra objetivamente los acontecimientos. Más bien actúa como un editor que selecciona y reorganiza los recuerdos para proteger nuestra identidad y la de los grupos con los que nos identificamos”, señaló Zambrano.

Desde la psicología, ese proceso se entiende como una defensa de la autoestima individual y colectiva: si cada derrota se interpretara como prueba de incapacidad, el golpe emocional sería mayor.

Zambrano sostuvo que culpar al árbitro, al VAR o a otros factores externos funciona como un amortiguador psicológico. El efecto inmediato, explicó, es mantener la esperanza y sostener la confianza de cara a futuras competencias.

Es una estrategia mental que nos ayuda a recuperarnos emocionalmente y seguir creyendo en nuestras capacidades. En cierto sentido, es un mecanismo de resiliencia”, agregó.

Bandera de Colombia doblada sobre balón de fútbol, gafete amarillo de la Federación Colombiana de Fútbol, césped verde y gradas vacías de estadio.
Hay preocupación en los especialistas porque la búsqueda de culpables afuera no solo ocurre en los deportes, sino en estudios o trabajo - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Zambrano habló como psicólogo social y director del Laboratorio de Comportamiento Social de la Konrad Lorenz, asegurando que este mecanismo protege del golpe emocional inmediato que puedan tener los hinchas, aunque puede obstaculizar el aprendizaje que deja una derrota.

El riesgo aparece cuando la explicación externa deja de ser una reacción puntual y se convierte en costumbre. En ese punto, advirtió el especialista, la búsqueda de culpables fuera de uno mismo puede reducir la capacidad de detectar qué debe corregirse: “La mejora y el crecimiento solo son posibles cuando existe autocrítica. Si siempre atribuimos las derrotas a factores externos, nos privamos de identificar aquello que realmente debemos corregir”.

Habitación oscura con televisor mostrando un partido de fútbol, copa de vino volcada, lápiz labial, bolso, pañuelo y lámpara de pie.
Lo importante en el fútbol y la vida es el aprendizaje y la corrección de errores - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El sesgo no se limita a los estadios ni a los campeonatos

El fenómeno, según Zambrano, no pertenece solo al mundo del deporte, debido a que también aparece cuando un estudiante adjudica una mala nota a la dificultad del examen, cuando una empresa culpa solo al mercado por sus malos resultados o cuando una persona responsabiliza a otros por sus propios errores.

La lógica, en todos esos casos, es la misma: preservar una imagen favorable de uno mismo o del grupo al que se pertenece. Por eso, una jugada polémica puede quedar fijada en la memoria con más fuerza que una mala decisión propia o de un grupo, del mismo modo que una justificación externa puede imponerse sobre una revisión más incómoda de los hechos que obligue a realizar cambios en cómo toma los procesos.

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