Especialista analizó los siete “fantasmas” que afectan la visión de los niños y entregó herramientas para actuar

Los expertos sugieren una valoración temprana y revisiones anuales para detectar a tiempo alteraciones visuales, además de pautas de higiene visual con pausas, buena iluminación y límites razonables con el uso de las pantallas

Guardar
Google icon
Un optometrista con bata blanca ajusta un foróptero en los ojos de un niño sonriente vestido de rojo, con una tabla optométrica al fondo.
Especialistas alertan sobre problemas visuales silenciosos que pueden pasar desapercibidos y afectar el desarrollo infantil si no se detectan a tiempo - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

En Colombia, uno de cada cuatro niños en edad escolar necesita corrección visual. Además, patologías como la ambliopía, el estrabismo, la miopía, las alergias oculares e incluso el cáncer intraocular se detectaron con mayor frecuencia en la infancia, según la doctora María del Pilar Echeverri, oftalmóloga pediatra de la Clínica de Oftalmología de Cali.

“Un niño puede ver el celular, jugar o reconocer objetos cercanos y parecer que todo está bien, pero podría estar desarrollando su visión solo con un ojo o no desarrollarla correctamente”, advirtió la especialista.

PUBLICIDAD

Qué cambió en la salud visual infantil

La doctora Echeverri indicó que el aumento del uso de pantallas y los cambios en hábitos de vida impactaron de forma directa la salud visual de los niños. En los últimos diez años se observaron más casos de miopía, astigmatismo, estrabismo y alergias oculares asociados al trabajo visual de cerca, el uso prolongado de dispositivos electrónicos y la menor exposición a la luz natural.

Ante este panorama, la oftalmóloga pediatra reveló cuáles son los siete problemas silenciosos que afectan la salud visual infantil y que padres y profesores suelen pasar por alto.

PUBLICIDAD

Primer plano de un niño de cabello castaño rizado, con camiseta gris, sosteniendo una tablet plateada. Al fondo, dos adultos borrosos están sentados en un sofá.
El uso de pantallas desde temprana edad puede afectar a los menores de edad - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Los siete “fantasmas” que afectan la visión de los niños

  • El fantasma que hace ver a medias (ambliopía u ojo perezoso)

Es uno de los más peligrosos porque suele pasar inadvertido. El niño parece ver bien, pero en realidad usa solo un ojo, mientras el otro deja de desarrollar visión.

Si no se detecta a tiempo, puede generar pérdida visual permanente. La Academia Americana de Oftalmología estimó que este problema afecta a cerca del 2% de los niños en el mundo.

  • El fantasma que tarde da la cara (retinoblastoma)

Es el cáncer intraocular más frecuente en la infancia. En etapas iniciales puede no presentar síntomas visibles y, en muchos casos, se detecta cuando la enfermedad ya está avanzada.

Un estudio de la Universidad de Antioquia señaló que en Colombia se registran entre 25 y 35 casos nuevos al año, principalmente en menores de 5 años.

  • El fantasma que solo se ve de cerca (miopía)

El niño ve bien de cerca, pero ve borroso de lejos. Suele acercarse demasiado a las pantallas y al tablero, o entrecerrar los ojos para enfocar a distancia.

La especialista explicó que antes la miopía se asociaba más con niños que realizaban mucho trabajo de cerca por la lectura, pero que hoy el uso de pantallas volvió más frecuente e intenso el esfuerzo visual cercano y elevó la prevalencia de esta patología: “El niño tiene que crecer en el mundo en el que estamos, con la tecnología. El reto está en el uso adecuado, en la distancia correcta a la que deben verse estos aparatos y de hacer las pausas visuales recomendadas”.

  • El fantasma del “niño distraído” (hipermetropía)

Muchos niños son catalogados como distraídos o inquietos cuando, en realidad, no ven bien. La hipermetropía se caracteriza por visión borrosa de cerca. Es común en niños menores de 6 años porque el ojo aún no alcanzó su tamaño completo. Puede causar dolor de cabeza, cansancio visual y falta de concentración.

  • El fantasma que distorsiona todo (astigmatismo)

Produce visión borrosa o distorsionada tanto de cerca como de lejos. Puede generar fatiga ocular y molestias después de actividades visuales prolongadas. Es común en niños y puede afectar hasta al 50% de los bebés durante su primer año de vida, en muchos casos por factores hereditarios. La mayoría de los casos desaparece por sí solo antes de los 5 a 6 años.

  • El fantasma que hace ver doble (estrabismo)

Ocurre cuando los ojos no están alineados. Puede afectar la percepción de profundidad y derivar en problemas visuales más complejos si no se trata a tiempo.

Los niños con esta condición no logran enfocar ambos ojos en el mismo objeto. Esto puede generar visión doble o supresión de una de las imágenes por parte del cerebro, lo que puede derivar en el llamado “ojo vago”.

  • El fantasma que pica y hace llorar (alergias oculares)

La especialista advirtió que estas afecciones se volvieron más frecuentes por el uso de bloqueadores, lociones y geles, entre otros productos: “El problema es que el químico llega al ojo del niño, él se rasca y al rascarse adelgaza la córnea. Eso puede terminar en un queratocono, que ya es un problema mucho más serio”, explicó Echeverri. También afirmó que hoy las alergias oculares pueden afectar entre el 5% y el 10% de los niños.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los controles deben realizarse desde los primeros años - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

No son “mañas”: señales de alerta que suelen minimizarse

La oftalmóloga pediatra advirtió que existen señales visibles que a menudo se interpretan como hábitos, pero que pueden indicar un problema visual. Entre ellas se destacan:

  • Parpadear mucho.
  • Frotarse los ojos de forma constante.
  • Dolor de cabeza al leer.
  • Torcer la cabeza para ver.
  • Acercarse demasiado al tablero.
(Imagen Ilustrativa Infobae)
Si los problemas no se tratan en la infancia, pueden llegar a ser irreversibles - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Qué pueden hacer los padres

  • Chequeos oftalmológicos regulares: el primero antes del mes de nacido, luego a los seis meses y, después, un examen ocular cada año.
  • Promover el uso adecuado de pantallas: distancia mínima de 30 centímetros, pausas cada 30 minutos, cerrar los ojos 30 segundos o mirar objetos a 2 metros durante el mismo período y evitar el uso de pantallas a oscuras.
  • Promover hábitos saludables: jugar al aire libre, recibir luz natural y mantener una alimentación balanceada.
  • Cuidar el uso y la aplicación de químicos, sobre todo en áreas cercanas a los ojos.

Si un problema visual no se detecta a tiempo, puede marcar la visión de un niño para toda la vida, pero si actuamos temprano, podemos cambiar completamente su desarrollo visual”, concluyó la doctora Echeverri.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD