Diferencias en encuestas generan dudas sobre el verdadero respaldo a Iván Cepeda en las elecciones de 2026: experta respondió por qué sucede esto

El análisis conjunto de los estudios publicados por Invamer y GAD3 revela diferencias significativas en la medición de preferencias, lo que obliga a una interpretación cautelosa ante el inminente cierre del calendario electoral

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Iván Cepeda lidera intención de voto en Colombia según las encuestas de Invamer y GAD3, aunque con diferencias significativas en los porcentajes reportados - crédito Nathalia Angarita/Reuters
Iván Cepeda lidera intención de voto en Colombia según las encuestas de Invamer y GAD3, aunque con diferencias significativas en los porcentajes reportados - crédito Nathalia Angarita/Reuters

Una diferencia de 8,3 puntos porcentuales separa las estimaciones de intención de voto para Iván Cepeda entre las firmas Invamer y GAD3, según datos publicados por Caracol TV, Blu Radio y RCN en abril.

Aunque ambas ubican al senador del Pacto Histórico como favorito en la primera vuelta presidencial de Colombia, la magnitud de su ventaja proyecta escenarios opuestos: mientras en un sondeo rozaría el triunfo en primera vuelta, en el otro quedaría fuera de alcance.

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La variación entre los porcentajes asignados por Invamer y GAD3 no responde simplemente al azar estadístico, sino a diferencias estructurales en diseño metodológico, tal como explicó Margarita Martínez, directora de Ciencias Políticas de la Universidad de San Buenaventura en diálogo con Infobae Colombia.

La encuesta de GAD3, encargada por RCN, entrevistó a 1.500 personas vía telefónica entre el 20 y el 22 de abril, presentando un margen de error del 2,61%. Por su parte, Invamer —para Caracol TV y Blu Radio— encuestó presencialmente a 3.800 ciudadanos, con un margen de 2% de error según datos reportados por ambos medios.

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Iván Cepeda lidera intención de voto en Colombia según las encuestas de Invamer y GAD3, aunque con diferencias significativas en los porcentajes reportados - crédito Invamer
Iván Cepeda lidera intención de voto en Colombia según las encuestas de Invamer y GAD3, aunque con diferencias significativas en los porcentajes reportados - crédito Invamer

Ambas ubican a Cepeda al frente de la carrera, pero Invamer le otorga un 44,3% en intención de voto, frente al 36% de GAD3, una distancia considerable respecto al umbral para ganar en la primera vuelta.

El dato obliga a leer los resultados en conjunto y no por separado, según Martínez: “Lo más razonable es leerla como el resultado de diferencias de diseño, modo de entrevista, ponderación, composición territorial y filtro de votante probable”.

La siguiente franja de contendientes mantiene posiciones similares, pero evidencia el mismo fenómeno: Abelardo de la Espriella retiene el segundo lugar en ambas encuestas —21% en GAD3 y 21,5% en Invamer—, pero AtlasIntel, en datos publicados por Semana hace dos semanas, le otorgaba un 27,2%.

Paloma Valencia ocupa el tercer puesto en los tres estudios: Invamer le da 19,8%, AtlasIntel 22,9% y GAD3 apenas 13%.

La diferencia entre las estimaciones de Invamer y GAD3 para Cepeda —44,3% contra 36%— representa mucho más que un matiz técnico: en la práctica, modificaría por completo la estrategia de campaña, la percepción de los financiadores y las expectativas de los votantes indecisos.

Alcanzar los cinco puntos faltantes en la encuesta de Invamer resulta plausible en los 33 días que restan para las elecciones, mientras que remontar los catorce que separan a Cepeda del 50% en la GAD3 se considera inviable.

La brecha de 8,3 puntos porcentuales entre Invamer y GAD3 para Iván Cepeda evidencia divergencias metodológicas clave en las encuestas presidenciales - crédito Captura de Pantalla Gad3 Noticias RCN
La brecha de 8,3 puntos porcentuales entre Invamer y GAD3 para Iván Cepeda evidencia divergencias metodológicas clave en las encuestas presidenciales - crédito Captura de Pantalla Gad3 Noticias RCN

A lo largo de los últimos meses, Cepeda ha mostrado una dinámica ascendente en ciertas mediciones, especialmente en la elaborada por Invamer, que reportó un ascenso de 37,1% en febrero a 44,3% en abril, lo que supone una subida de 7,2 puntos porcentuales. En contraste, la ficha técnica de GAD3 indica que el candidato suma apenas dos puntos en el mismo período, dentro del margen de error.

En el terreno de la oposición, de la Espriella y Valencia dividen el voto de derecha, reduciendo sus posibilidades de consolidar una candidatura única competitiva, mientras que las opciones de centro experimentan un colapso notorio.

En la más reciente encuesta de Invamer, Claudia López retrocedió de 11,7% a 3,6%, y Sergio Fajardo pasó de 6,6% a 2,5%. Entre ambos suman apenas lo mismo que el voto en blanco registrado (5%).

Nombres como Santiago Botero, Miguel Uribe Londoño, Luis Gilberto Murillo y Roy Barreras no superan el 0,8%. Barreras figura con 0,0%, al igual que el candidato Gustavo Matamoros.

Según Margarita Martínez en sus declaraciones para Infobae Colombia, la fragmentación opositora y la transferencia de electores moderados a opciones polarizadas están definiendo la tendencia: “El candidato que llega con una base más cohesionada tiende a verse más fuerte, sobre todo en encuestas que filtran por votantes más decididos o que capturan mejor territorios y estratos donde su candidatura tiene mayor entrada”.

Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda y Paloma Valencia - crédito Luisa González/Sergio Acero/REUTERS
Invamer otorga a Cepeda un 44,3% en intención de voto, mientras que GAD3 le asigna 36%, dos escenarios con impactos electorales muy diferentes - crédito Luisa González/Sergio Acero/Reuters

Las diferencias de resultado no solo implican la mecánica de recolección de datos, sino al momento en que se realiza el trabajo de campo.

Invamer realiza entrevistas presenciales y utiliza el tarjetón oficial de voto, mientras que GAD3 opta por llamadas telefónicas asistidas por computador y AtlasIntel emplea encuestas digitales mediante una selección aleatoria de usuarios de internet. Cada enfoque atrapa segmentos de población distintos y plantea sesgos de acceso inevitables.

Según datos recogidos por El Colombiano, Ricardo Ruiz, politólogo y analista de datos, apunta que la encuesta presencial requiere un muestreo mucho mayor y que la sobrerrepresentación de estratos populares incide en la cercanía con candidaturas como la de Cepeda.

Además, señala que “el efecto del momento en que se hace el trabajo de campo” puede modificar sensiblemente los resultados incluso dentro de una misma semana.

En la práctica, la composición de las muestras y la ponderación de votantes probables —por ejemplo, Invamer considera solo quienes aseguran que votarán— pueden amplificar la ventaja de candidaturas bien posicionadas en ciertos sectores como los estratos 1, 2 y 3, que en Colombia constituyen la mayoría de la población.

La credibilidad de las encuestas y el desafío de la interpretación

La implementación del tarjetón único desde la Carta Política de 1991 consolidó el control y la igualdad electoral en Colombia - crédito Mauricio Alvarado/Colprensa
La dispersión del voto de derecha entre Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia dificulta una consolidación, mientras que el centro se desploma en las encuestas - crédito Mauricio Alvarado/Colprensa

A pesar de las diferencias constatadas, la especialista consultada por Infobae Colombia afirmó que las encuestas son herramientas válidas para entender la fotografía política del momento, pero carecen de valor como predicción definitiva.

Ambas firmas demuestran consistencia en la tendencia general, pero sus resultados numéricos deben leerse como estimaciones sujetas a margen de error y sesgos metodológicos.

La avalancha de cifras obliga a procesos de lectura críticos: el movimiento de tendencia (como la subida sostenida de Paloma Valencia) es más ilustrativo que la disputa puntual por décimas de porcentaje. La comparación más honesta —afirman los expertos— no es entre firmas distintas en una fecha, sino entre varias mediciones secuenciales de una misma encuestadora a lo largo del tiempo.

Esta dinámica define un panorama donde la campaña sigue abierta y la abstención, el voto en blanco y la fragmentación opositora pueden reconfigurar el desenlace hasta la víspera electoral.

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