Sargento (r) criticó la compra de aviones Hércules tras el accidente en Putumayo: “Priorizaron sus intereses en el norte antes que dotar de equipos adecuados al sur”

Las autoridades militares insisten en que el avión siniestrado cumplía con los estándares técnicos exigidos y subrayan que el mantenimiento regular prolonga la vida útil de estas aeronaves pese a la controversia por su edad

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La discusión en torno a la antigüedad de la flota aérea y los mecanismos de mantenimiento se intensifica tras el reciente siniestro, revelando posibles conflictos de interés y cuestionamientos sobre la influencia de donaciones internacionales - crédito @SARGENTOCHALA
La discusión en torno a la antigüedad de la flota aérea y los mecanismos de mantenimiento se intensifica tras el reciente siniestro, revelando posibles conflictos de interés y cuestionamientos sobre la influencia de donaciones internacionales - crédito @SARGENTOCHALA

El reciente accidente de un avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) en Puerto Leguízamo, Putumayo, el lunes 23 de marzo de 2026, ha provocado un debate nacional sobre la antigüedad, el mantenimiento y la modernización de la flota militar del país. Además, ha puesto sobre la mesa del debate posibles conflictos de interés entre los altos mandos y la influencia de las donaciones procedentes de Estados Unidos.

Según el sargento (R) Alexander Chala Sáenz, reconocido por su activismo a favor del Pacto Histórico y por replicar denuncias de corrupción y presuntos abusos en la fuerza pública. Muchos de estos oficiales prefieren no criticar el material recibido para proteger futuras oportunidades laborales como consultores o directivos en Estados Unidos tras su retiro.

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Esta actitud, explicada por Chala Sáenz como “puerta giratoria”, prioriza beneficios personales sobre la transparencia o la renovación de la flota.

En los días posteriores al siniestro del C-130 en Puerto Leguízamo, que dejó varias víctimas entre militares y policías, el presidente Gustavo Petro calificó a la aeronave de “chatarra” y criticó su antigüedad, como informó la Revista Semana.

Por su parte, la Fuerza Aeroespacial Colombiana defendió que el Hércules accidentado aún estaba en condiciones de operar dentro de los parámetros técnicos y del fabricante.

La presunta tendencia a no cuestionar abiertamente el material recibido se vincula con posibles intereses personales y perspectivas laborales posteriores, como señala el sargento retirado Alexander Chala Sáenz - crédito captura de pantalla @SARGENTOCHALA / X
La presunta tendencia a no cuestionar abiertamente el material recibido se vincula con posibles intereses personales y perspectivas laborales posteriores, como señala el sargento retirado Alexander Chala Sáenz - crédito captura de pantalla @SARGENTOCHALA / X

El general Carlos Fernando Silva Rueda, comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, señaló, citado por Semana, que “por estructura y por diseño de fábrica, nos permite que vuele aún esas horas”. P

reciso que el avión, fabricado en 1983, llegó a Colombia en 2020 y fue sometido a un mantenimiento preventivo de dieciocho meses, con un coste cercano a tres millones de dólares ($3.000.000).

Según la información técnica de la institución, tras ese proceso, la aeronave registró entre 2021 y 2024 un total de 345 horas de vuelo, en 2025 sumó 537 horas adicionales, y en 2026 llevaba 155 horas. Silva afirmó que todavía dispone de una amplia vida útil. “Podemos dividir las 20.000 horas que le quedan disponibles entre 500 y nos da que el avión puede volar 40 años más”, declaró, subrayando que el mantenimiento adecuado permite operar el aparato durante décadas.

Debate sobre la antigüedad y operatividad de las aeronaves militares

El debate sobre el verdadero estado de las aeronaves militares se intensifica entre las afirmaciones del Gobierno y las respuestas de los altos mandos. Para Chala Sáenz, muchas aeronaves deberían considerarse “piezas de museo”, cuestionando la defensa oficial sobre su utilidad y proyección de vida útil.

Expertos militares evalúan hipótesis como falla mecánica, error humano y exceso de peso como causas del siniestro aéreo del C-130 - crédito Daniel Ortiz/AFP
Expertos militares evalúan hipótesis como falla mecánica, error humano y exceso de peso como causas del siniestro aéreo del C-130 - crédito Daniel Ortiz/AFP

El suboficial retirado sostiene en su cuenta de X que la modernización ha quedado relegada por “intereses personales y proyecciones de retiro” de los altos mandos, y por la dependencia de donaciones internacionales.

Asegura que “prefieren asegurar su futuro en el norte que exigir equipos dignos para el sur”, sugiriendo que esta postura afecta tanto la moral como la seguridad del personal militar.

La fuerza castrense sostiene que los criterios técnicos y el mantenimiento regular justifican el uso continuado del Hércules. El general Silva reiteró que estos aviones pueden operar durante décadas si se cumplen los ciclos de revisión estipulados por el fabricante.

Silencio de los altos mandos y acusaciones sobre intereses personales

Según el sargento (r) Chala Sáenz, el silencio público de los altos mandos frente a las donaciones estadounidenses responde a la intención de evitar conflictos que puedan cerrarles la puerta a trabajos en el extranjero.

“Estos generales saben que criticar el material ‘regalado’ y viejo es cerrarse las puertas en el país donde muchos terminan trabajando como consultores o directivos apenas cuelgan el uniforme”, escribió en X.

Un avión Hércules C-130 de la FAC sufrió un accidente cerca de la pista de La Tagua, en Puerto Leguizamo - crédito @MinMedio/X
Un avión Hércules C-130 de la FAC sufrió un accidente cerca de la pista de La Tagua, en Puerto Leguizamo - crédito @MinMedio/X

La llamada “puerta giratoria” se refiere al fenómeno en el que excomandantes, al aceptar donaciones de Estados Unidos, tratan de asegurarse empleos en empresas de defensa o consultoría en otros países.

Según Chala Sáenz, ello explicaría la falta de cuestionamientos cuando se reciben aeronaves antiguas o al anunciarse donaciones militares.

La controversia por contratos y compras de repuestos extranjeros

Otro aspecto señalado por Chala Sáenz es la existencia de contratos millonarios para la reparación y el mantenimiento de aeronaves, con frecuentes compras a proveedores estadounidenses.

Sostiene que, en muchos casos, se adquieren “repuestos de segunda mano” facturados como nuevos, generando un circuito opaco que favorece tanto a empresas extranjeras como a oficiales locales sin aportar mejoras reales a la flota.

Estos contratos de mantenimiento aumentan el costo operativo sin garantizar la modernización de la fuerza aérea colombiana.

Según el sargento retirado, las prioridades en la compra de repuestos parecen centrarse en la continuidad de relaciones y en favores con compañías estadounidenses, antes que en la protección del personal o en la actualización tecnológica.