Las redes criminales a bordo de taxis que siembran terror en zonas de rumba en Bogotá: autoridades les siguen la pista por caso Diana Ospina

Por el caso del agente de la DEA, James Watson, quien murió tras salir de un establecimiento en la zona de rumba del parque de la 93, en el norte de Bogotá, la banda de ladrones implicada fue extraditada a Estados Unidos

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El caso del agente de
El caso del agente de la DEA James "Terry" Watson también volvió a ser recordado por cuenta del caso de la diseñadora de modas Diana Ospina - créditos Sergio Acero/Colprensa | archivo Colprensa | red social Facebook | Universidad Externado / Facebook

Una red criminal compuesta por taxistas y delincuentes comunes ha quedado al descubierto tras el secuestro de la ciudadana Diana Lorena Ospina Guevara en la madrugada del domingo 22 de febrero de 2026 en el noroccidente de Bogotá.

Este nuevo hecho dejó en evidencia la reaparición de modalidades delictivas que las autoridades creían bajo control y el crecimiento de esquemas criminales que utilizan vehículos de transporte público para secuestros, hurtos y hasta asesinatos, en casos como “paseos millonarios” o secuestros extorsivos, como le pasó a la diseñadora de modas de 47 años, procedente del departamento de Quindío (Armenia).

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La investigación indaga la operación de al menos dos vehículos relacionados con el secuestro de Ospina, cuya documentación vencida y antecedentes penales pasaron inadvertidos o fueron ignorados por las empresas de transporte, señaló un informe del diario El Tiempo.

Asimismo, el conductor del taxi que abordó la joven, Juan Pablo Gómez Cardozo, de 20 años, tenía una condena vigente de un año y ocho meses por hurto calificado desde junio de 2024.

Sobre los detalles que se han revelado hasta el momento como parte de las pesquisas, se indaga la operación de al menos dos vehículos relacionados con el secuestro de Ospina, cuya documentación vencida y antecedentes penales pasaron inadvertidos o fueron ignorados por las empresas de transporte.

Además, el conductor del taxi que abordó la joven, Juan Pablo Gómez Cardozo, de 20 años, tenía una condena vigente de un año y ocho meses por hurto calificado desde junio de 2024.

El secuestro y los errores que facilitaron el crimen

Ospina desapareció tras salir de una fiesta en la discoteca Theatron, en la zona de rumba de la localidad de Chapinero, en Bogotá, a las 3:00 de la mañana del domingo 22 de febrero de 2026.

Una cámara de seguridad registró a la joven despidiéndose de una amiga y subiéndose a un taxi matrícula ESN 170.

Ella alcanzó a envió un mensaje de audio avisando que llegaría a casa en cinco minutos, pero otras grabaciones muestran a dos hombres abordando el mismo vehículo minutos después y dirigiéndose hacia un destino desconocido.

Al final, la víctima fue encontrada 40 horas después abandonada en las afueras de la ciudad, luego de haber permanecido atada y encapuchada en una vivienda del barrio Ciudad Montes, vinculada a uno de los integrantes de la banda.

Durante su cautiverio, le exigieron los datos de sus cuentas bancarias.

Por todo lo anterior, los investigadores sospechan además que un hombre que contactó a una amiga de Ospina para exigir un rescate haría parte del mismo grupo criminal.

Las autoridades tienen evidencias que indican que Ospina fue “vendida” a otra banda cuando sus secuestradores originales malinterpretaron el saldo bancario y consideraron que requería ser retenida por varios días.

Redes criminales a bordo de taxi; el resurgimiento de los “paseos millonarios”: el agente de la DEA

El caso de Diana Ospina se suma a una preocupante tendencia: la reaparición con mayor frecuencia de los llamados “paseos millonarios”, crímenes que implican el secuestro de pasajeros en taxis y que en ocasiones derivan en violaciones o asesinatos.

Esta modalidad ya había cobrado notoriedad internacional tras el asesinato del agente de la DEA Terry Watson el 20 de junio de 2013 en Bogotá. A raíz de ese crimen, una banda fue extraditada a Estados Unidos.

Los involucrados confesaron 50 robos, algunos con consecuencias fatales, como incineraciones de cuerpos.

Aunque tras el asesinato del agente Watson parecía haberse contenido la modalidad, en 2024 la Policía de Bogotá reportó cuatro casos documentados, cifra parcial, dado que muchas víctimas no denuncian.

El caso de Ospina es el número 23 registrado en la capital entre 2025 y 2026, detalló el mismo informe. Mientras que en ciudades como Cartagena, algunos plagios terminan en asesinatos.

El análisis de los hechos permitió establecer que los dos taxis implicados en el secuestro de Ospina pertenecen a Ayala Santamaría, que alegó ante la Fiscalía carecer de vínculos con los delitos, detallando que los vehículos estaban afiliados a la Empresa Transporte Línea SAS y entregados en arriendo a personas que, a su vez, subarrendaban los autos a otros conductores como Gómez Cardozo.

La falta de controles internos se agrava por el hecho de que la documentación de al menos uno de los automóviles estaba vencida.

El historial criminal de Gómez Cardozo incluye una condena por asaltar y apuñalar a un taxista junto a dos cómplices para robarle el producido del día y su celular. El caso evidencia la vulnerabilidad del sistema de afiliación y control de conductores en las empresas de taxis en Bogotá.

Técnica criminal sofisticada e investigación en curso

Las pesquisas sobre el caso Ospina permanecen bajo reserva judicial para no entorpecer operativos de captura. No obstante, lo hallado hasta el momento revela que las bandas dedicadas a los paseos millonarios han agregado nuevas tácticas, tales como la recopilación sistemática de información y la “venta” de víctimas a células delictivas diferenciadas, ampliando así su alcance operativo.

El otro caso que está en el radar de las autoridades es la muerte de Neill Felipe Cubides, profesor de la universidad Externado, y al que encontraron calcinado luego de abordar un taxi en el sector de la Clínica del Country el 15 de enero de 2026, refuerza las sospechas sobre la conexión de estos delitos con otras actividades criminales y la posible expansión de objetivos más allá del robo.

En ese caso, la hipótesis de móviles ligados a su actividad en la Procuraduría sigue abierta.