
A los 25 años, Nicolás Martínez, conocido como Nimaca, se ha consolidado como una de las figuras centrales de la nueva generación de productores latinos. Su nombre aparece en los créditos de temas de artistas como Bad Bunny, Feid, Eladio Carrión y Quevedo, y forma parte del colectivo The Ozakis, junto a los también productores Cuzzaid y Frankking.
Desde su primer acercamiento a la música como DJ, Nimaca ha desarrollado un enfoque propio, combinando formación técnica y experimentación autodidacta, lo que le ha permitido crear un sello desde los beats con el que se viene abriendo paso en el género urbano.
Su historia incluye momentos decisivos, como el contacto inesperado de Feid que lo llevó a trabajar en Medellín, y una de sus pistas fue parte de la creación de Veldá, tema de Bad Bunny incluido en Debí Tirar Más Fotos y ganador del Latin Grammy. A la par, con The Ozakis viene apoyando talentos emergentes en el país, al punto que anunció que viene trabajando en un mixtape con algunos de estos artistas en los que confían.
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En diálogo con Infobae Colombia, Nimaca repasó los hitos de su carrera, su visión sobre el futuro de la música urbana y el papel que desempeñan los productores en una escena en constante transformación.
Infobae Colombia: ¿Cómo empezó Nimaca?
Nimaca: Yo comencé queriendo ser DJ. Mis papás siempre quisieron que yo fuera baterista o guitarrista, y yo nunca quise, hasta que vi a David Guetta y como que me gustó lo que el man hacía. Yo solo sabía que él era DJ; yo no sabía que él producía. Sí sabía que tenía sus canciones, pero nunca me imaginé lo que era Ableton y hacer música desde un computador. Y ahí comencé.
Mis papás me metieron en unas clases de DJ y de ahí comencé empíricamente a producir, hasta que comencé a sacar mis producciones como Nimaca. Pero todo era música electrónica. En esa época saqué unas canciones como de trap con electrónica, saqué dos canciones en español, saqué música dubstep y fue como ese primer inicio muy inocente, queriendo ser DJ y probándome como en una escena superdiferente a la de hoy en día.
¿Cómo era hace quince años la escena y cómo la ve ahora?
La verdad, yo comencé en 2015 a producir y realmente en esa época no había tanta tecnología como hay hoy en día, a pesar de que ya había un montón. Hoy hay muchas herramientas, hasta TikTok. A una persona que está iniciando a producir le enseña a producir en una semana, porque tú puedes obtener tantos videos, tanta información, que ya puedes aprender a hacer electrónica buscando en TikTok, reguetón, trap... Ya no necesitas ni siquiera ir a estudiar en un lugar porque todo está en internet.
En esa época era el inicio de eso, y además no había tanta forma de comunicarse con otros productores de otros lados, era un poco más lo local.
Yo comencé a crecer con gente de acá de Bogotá que iba conociendo del día a día, pero realmente cuando llega la pandemia, yo ya estaba produciendo música urbana y atreviéndome a todo. Si a mí me ponían a hacer un house, yo hacía un house, lo que fuera. Pero a cambio yo me di cuenta de que había un mundo al cual yo podía acceder por internet. Podía conectarme con una persona de Puerto Rico, de Estados Unidos; a todos les podía enviar. Y eso cambió mucho la dinámica de mi trabajo y, siento yo, el negocio de la música hoy en día.
Mencionaba a David Guetta como un referente cuando empezó con la cuestión de ser DJ. En ese orden de ideas, ¿quién lo llevó al reguetón?
Cuando era chiquito, mi papá tenía unos CD de esos que vendían en los semáforos, que tenían música de todo: llanera, vallenato, reguetón. Y ahí fue mi primer contacto con el reguetón, junto con un primo que me mostró a 50 Cent y la de Pásame la botella [La botella, de Mack & Daddy], y fue mi primer contacto con el reguetón.
Después, cuando comencé con la electrónica, yo me volví el típico que odiaba el reguetón. J Balvin fue a mi colegio, yo en esa época lo vi como en 2011, pero me alejé un poco del reguetón y como en 2015, gracias a Sky y Tainy... Primero Sky con Ginza, fue la primera canción que yo recuerdo que otra vez como que yo dije: “¡guau!, el reguetón está cool, esa pista está cool", y después con Vibras yo comencé a ver que en el reguetón comenzó a haber un color más global y se abrió un nuevo paisaje.
Y además de eso, en mi vida apareció Argüello, que me dijo que si quería ser parte de unos proyectos que él estaba armando, que fueron los Brokix. Yo estaba aburrido de ser DJ porque en Colombia en ese momento pagaban muy mal, como que era muy sacrificado, ya no me parecía cool y me llegó la oportunidad de Argüello y me dijo: “Si quieres camellar con ellos, puedes”. Ahí yo dejé de ser artista, dejé la música electrónica y me dediqué cien por ciento a trabajar con cantantes.

En los últimos diez años, el rol del productor comenzó a ser más importante en el reguetón, al punto que ya rivaliza con el cantante. ¿Usted a qué cree que se le atribuye eso?
Yo siento que siempre hay menos productores que quieren ser también visibles o que saben comunicar lo que ellos hacen. Siento que es lo que más se nos dificulta a nosotros. Por eso hay tan poquitos y tan selectos que lo han logrado hacer, porque han sabido comunicar muy bien su mensaje.
Nosotros con los Ozakis, como lo vemos, es: Nosotros queremos brillar por nuestro sonido. Obviamente, hay que estar en redes, hay que hacer cosas, pero lo principal es que la gente se identifique con lo que nosotros estamos haciendo y la música que hacemos y cómo la hacemos. Ya después de eso es que la gente entra a saber quién es Nimacca, quién es Cuzzaid, quién es Frankking o quién es Nimaca.
En el pasado estaba un Pharrell, estuvo un Timbaland, estuvo un Dr. Dre, y en lo latino, estuvo Luny Tunes. De esa misma camada salió Tainy o Sky acá en Colombia. Hoy siento que el productor se dio cuenta que ahí hay una mina de oro donde tú también puedes ser artista y también puedes ganar como artista. Ganar de productor y sobre todo en Latinoamérica es más difícil que ser artista. Entonces, también es otro ingreso que tú puedes tener y el productor también tiene la capacidad de poder hacer discos enteros, como en el pasado con Más Flow que fue un disco de muchos artistas. Los únicos que pueden hacer eso son productores, porque pueden trabajar con muchas personas y brindarles su propio color.
¿Cuál diría usted que es la seña de identidad de The Ozakis a la hora de trabajar canciones o pistas con otros artistas?
Lo que más nos puede identificar es el color. Somos tres personas muy diferentes. Frank es de Inglaterra, yo soy de Bogotá, tengo 25 años y Kuss es de Bogotá y tiene 22 años. Pero Kuss y yo vivimos dos realidades muy diferentes, a tal punto de que yo conocí a todo el mundo de Bogotá y nunca lo conocí a él. Nos conocimos por Internet, porque nuestras vidas eran tan diferentes que los dos estaban haciendo la misión, pero de dos maneras muy diferentes, y al final nos juntamos para crear los Osakis.
Y después, Frank, una persona que viene del otro lado del mundo con otra visión de la vida, con otra visión de la música, que ya había hecho música supergrande, había hecho Perro Negro, había hecho Está Cabrón Ser Yo, y se juntó con nosotros porque conectó con la vibra más allá de que no hablamos ni siquiera el mismo idioma. Y además de eso, cada uno tiene un color a la hora de producir muy diferente. Sabemos hacer muchas cosas diferentes. Entonces, no somos productores de un género, sino que realmente nosotros al género le ponemos nuestro color, una combinación entre lo que fue y lo que puede ser la música, si me hago entender.
Esa es la magia de nosotros tres, porque al final tenemos una visión cada uno diferente de la música, pero a la vez que se complementa tan bien que cualquier género podemos hacer. Saben que cuando suena algo de nosotros tiene nuestro color en los beats.
Trabajar con gente como Feid, Bad Bunny, Eladio Carrión, Quevedo, ¿cómo es para The Ozakis como colectivo manejar la admiración sin dejarse llevar por ella y mantenerse profesionales durante todo el proceso?
Eso ha sido un reto y a la vez no. Porque yo siento que toda la vida voy a admirar a estas personas, porque cumplieron un rol muy importante en mi vida. Yo comencé a escuchar a Feid en 2019, cuando comencé a hacer reguetón. Entonces, toda mi primera época de comenzar a conectar otra vez con el reguetón, de saber cómo se hace, cómo volverme único dentro de un género como el reguetón, estaba escuchando mucho a Feid, escuchando mucho a Bad Bunny, y siento que cuando pasó tanto lo de Feid como lo de Bad Bunny, yo no lo procesaba tan bien.
Yo tenía una lista, que hice como en 2023, con los artistas con los que yo quería trabajar. El número uno era Bad Bunny; yo creo que el número tres era Feid. Y cuando caí en cuenta de todo eso, fue como: “¡Guau! La verdad, los sueños se cumplen, pero uno no puede vivir en el sueño, uno tiene que camellar”. Porque todo se hizo camellando mucho, y cuando uno comienza a camellar tanto porque quiere cumplir sus sueños, de pronto se aleja un poco de la parte banal de los sueños. Yo siento que lo dejé de romantizar.
Y cuando llegó eso, tomó un tiempo más largo, pero después dije como: “¡Guau! Logré un sueño que hace tres, cuatro años un niño estaba soñando en su habitación haciendo pistas". Hoy en día ya soy muy consciente de lo que ha llegado, son bendiciones y que al final siempre lo soñé.
Como The Ozakys, ya viene trabajando con artistas emergentes. ¿Cómo es pasar de estar con lo mejor de lo mejor en el reguetón, a tomar la decisión de apostar por un artista emergente y aportar para impulsarlo?
A mí eso me parece una chimba, porque al final yo soy workaholic. No me canso de estar en el estudio. Ahorita nos fuimos de vacaciones con mi familia, y yo me llevé mi celular, un pianito, y yo hago música desde el celular. Como que cualquier lugar es bueno, pasar haciendo música, para mí.
Entonces, los artistas con los que uno conecta y uno ve algo diferente, que son igual de loquitos a uno, como que tienen ideas que no suenan igual a todo el mundo y simplemente nadie los escucha porque todavía nadie los ha descubierto, eso es lo mejor para mí. Porque es como que tú escuchas algo en lo más puro y lo ves crecer y lo ves evolucionar contigo.
Yo crecí con Moncas, ahorita dentro de unos meses va a estar saliendo un mixtape de The Ozakis con Moncas, que se llama Tus Favoritos. Y Moncas es un artista con el cual yo comencé a crecer desde 2020. Gio es un pelaíto de Venezuela que tiene veintiún años, es de la camada de Kuss, y también estamos con él porque tiene la misma visión de la música que nosotros. Entonces, a la vez que está haciendo pistas para Bad Bunny, uno puede estar haciendo música con pelados, porque uno hace tanta música que no puede dejar perder nada. Yo al año hago, no sé, 800 beats y llevo haciendo música desde 2022 en forma, a una calidad que me gusta.
Hay muchos peladitos que uno le puede dar el aval y un beat bueno le da también la calidad de que él necesita. Entonces, realmente, yo como lo veo es: a esos pelados hay que apoyarlos porque yo algún día fui un pelao y alguien me apoyó, y yo estuve con los Brokix cuando comenzaron. Hice lo chimba que es vivirse el proceso, porque cuando uno está arriba ya es fácil. O sea, apoyar a alguien que está arriba es superfácil.
Infobae: Usted se radicó en Medellín luego de que Feid lo contactara en redes sociales. ¿Qué enseñanzas le ha dejado esa experiencia?
Yo viví un año en Medellín, ya me devolví para Bogotá. Pero sí fue realmente por eso, porque en el 2023 comenzó a tener contacto con Feid por TikTok y después ya por Instagram, que me escribió. Ahí me invita a Medellín, pero no estuvo en Medellín, sino que me invitó a conocer su combo y a camellar con ellos. Con todos conectamos muy chimba, se hizo música demasiado chimba. Ahí me reconecté con Moncas, porque también compuso canciones para Ferxxo en su último álbum. Pero me devolví en octubre a Bogotá.
En septiembre es cuando se me da la oportunidad de conocer a Feid, porque bajó a Medellín, me pude ver con él, pudimos hacer música juntos y como que se cumplió el sueño de dos años, hablando con él por celular, a por fin estar en un estudio. Y era la primera vez que yo estaba con un artista de tal calibre en un estudio. Yo con Bad Bunny no he hablado, para eso fue enviar y sucedió e hicimos VeLDÁ, pero con Feid sí fue verlo llegar, saludarlo, poder hablar con él y eso fue muy gratificante porque además cerró el ciclo de Medellín de manera perfecta.
2025 dejó algo muy curioso en el urbano. Bad Bunny, Karol G y Rauw Alejandro lanzaron discos que se alejaron de la base del urbano, de lo que todos estos años se identificó como urbano. Como productor, ¿qué posibilidades siente que abre eso de cara a los próximos años de música latina?
Sí, 2025, iniciando, y de pronto un poquito antes, como que antes todo el mundo tenía miedo de hacer otras cosas. Todo el mundo hacía reguetón, todo el mundo hacía trap, todo el mundo hacía el mismo trap, todo el mundo hacía el mismo reguetón. Y de la nada comenzaron a salir peladitos como Rusowsky, Bad Bunny sacó un álbum donde tiene salsa, tiene plena, tiene un montón de ritmos latinos, Karol G saca su álbum que es una oda a Colombia, Rauw también saca su oda a Puerto Rico y siento que hoy en día ya la gente está cansada de escuchar gente intentando hacer cosas que a otras personas les funcionaron.
Siento yo que muchos artistas perdieron genuinidad antes de comenzar a hacer lo que sirve, y lo que ha demostrado es que lo que la gente espera es algo único y algo que tenga un poco más de trasfondo. Más allá de si lo compuso la persona, es como el concepto que tiene atrás una canción, porque hoy en día están saliendo no sé cuántos millones de canciones cada viernes.
Entonces, digamos, ahí estaba Bad Bunny, hizo salsa y alguien va a llegar y va a querer tirar una salsa pensando que se la pegará y de pronto no pasa, como de pronto sí, pero a Bad Bunny para mí se le pegó porque Bad Bunny hizo una salsa hablando como él habla con una intro, con un sinte, después junto a unos salseros... la producción, tiene un solo de piano, tiene estructura de salsa, pero no suena a Héctor Lavoe, no suena a Willy Colón, no suena al Joe. Él suena a Bad Bunny en una salsa, y eso muy poca gente lo logra, porque la gente suele tomar referencias muy literales.
¿Qué planes tiene para 2026?
La idea es comenzar a sacar un mixtape donde juntamos a las personas que nosotros consideramos las bestias, los que vienen. Todo se hizo con artistas emergentes, porque el afán no es “esto tiene que funcionar”, sino que esto en un futuro la gente lo va a escuchar y va a decir: “Guau, acá estaban las bestias”. Y esta es la primera vez que pasa algo así en Colombia. Hay gente de Medellín, de San Andrés, de Venezuela, de Cali; estamos nosotros de Bogotá. Entonces, realmente queremos que sea un álbum muy especial. Va a ser la primera vez que sacamos un proyecto así.
En el lado de la producción estamos trabajando con Feid, seguimos enviando cosas para Bad Bunny. Realmente, el día a día es estar haciendo beats y estar distribuyendo como si uno fuera panadería. Estamos moviéndonos por todo lado. Nosotros sabemos que el nivel del año pasado es difícil de superarlo, pero hemos trabajado tan duro igual que los años pasados, que sabemos que este año nos va a ir muy bien.
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