María del Carmen Guacaneme tenía apenas 15 años cuando dio a luz en el Hospital Materno Infantil de Bogotá y, de manera indignante, salió sin su hija en brazos.
Desde ese momento, su vida quedó marcada por la ausencia y la búsqueda incesante de respuestas. “Desde ese día, no he dejado de buscarla”, relató Guacaneme en conversación con Tatiana Franko para el pódcast Vos Podés.
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Así fue como María del Carmen dio a luz, pero en la clínica se perdió su hija
El embarazo de Guacaneme estuvo atravesado por la reconciliación con su familia tras haberse fugado con el padre de su hija, un hombre de 35 años para esa época.

“Yo me volé con el papá de mi hijo… pero después volví a mi casa, le pedí perdón a mi mami”, recordó.
Durante la gestación, contó con el apoyo de su madre, que la acompañó también en el parto natural, ocurrido el 26 de agosto de 1995.
Su hija, aún sin nombre, nació con complicaciones respiratorias y fue llevada de inmediato a una incubadora. “Cuando yo la vi, la vi morena y en mi familia no hay nadie moreno; era porque no le estaba dando oxígeno y tuvieron que ponerle oxígeno”, explicó.
En los días siguientes, Guacaneme pudo amamantar y ver a su hija bajo la estricta vigilancia hospitalaria. “La tuve como una hora y media, casi dos horas”, comentó sobre los breves momentos de contacto.
Sin embargo, un hecho la inquietó profundamente: “Sentí cuando alguien la destapó y volvió y la tapó. Cuando reaccioné, no había nadie detrás de mí”. No reportó la situación, dijo en la entrevista, por miedo y nerviosismo.
La rutina cambió abruptamente cuando una enfermera le negó el acceso a la sala de incubadoras, argumentando normas del hospital.
Poco después, agentes del CTI la despertaron. “Un agente del CTI me despertó y me preguntó si tenía a mi hija. Le dije que no, que la última vez la vi en la mañana”.
Al día siguiente, la directiva del hospital le comunicó: “Aquí nunca había pasado eso. Esta es la primera vez. A su hija se la robaron”. En efecto, el anuncio fue devastador para ella.
Ese mismo día, otra madre, Lucrecia López, también denunció la desaparición de su hija en circunstancias similares.
Por esta razón, ambas mujeres permanecieron en el hospital durante 20 días exigiendo respuestas. “Yo no salgo de aquí sin mi hija. No me voy”, declaró Guacaneme, que enfrentó además la acusación injusta contra su madre, señalada de haberse llevado a la bebé. “Decían que era una mujer parecida a ella. Yo no dejé llevar a mi mamá, les decía que era absurdo”, relató la entonces madre adolescente.
La búsqueda y la posterior aparición de dos bebés abandonadas
La desaparición de las niñas movilizó a periodistas, familiares y autoridades; la Policía informó que habían encontrado dos bebés en diferentes puntos de Bogotá; sin embargo, una de ellas fue hallada muerta. “Decían que la habían encontrado en un centro comercial aquí en Bogotá que se llamaba Los Naranjos, como en una cobija”, sostuvo.
Ambas familias fueron sometidas a pruebas de ADN en Medicina Legal. Sobre el proceso, Guacaneme recordó: “No sentía nada por esa niña (la fallecida), yo decía: ‘La mía está viva y donde quiera que esté, que me la entreguen’”.
Los resultados iniciales de ADN fueron ambiguos, por lo que debieron repetirse. Finalmente, las autoridades determinaron que la niña hallada era hija de Lucrecia López y no de María del Carmen Guacaneme.
“Las pruebas salieron primero a favor suyo… pero se le hicieron nuevamente y salieron negativas”, le comunicaron en Fiscalía. “Yo lloraba y decía: ‘¿Entonces qué va a pasar?’, me dijeron que el caso se cerró porque no se encontró a la niña”.

Años después, Guacaneme tuvo un inesperado encuentro con la niña recuperada por López. La reconoció en una calle y sintió una conexión inmediata: “La niña se me tiró como si me hubiera conocido de años… nadie había podido alzarla, ella no se dejaba de nadie, ¿por qué conmigo sí?”.
Durante un tiempo, la abuela materna de María del Carmen cuidó a la niña, pero cuando la familia propuso una nueva prueba de ADN, Lucrecia se negó y se mudó, perdiéndose el rastro. “Le pedimos a Lucrecia que hiciéramos una prueba de ADN y salíamos de dudas, pero ella decía que no porque se la quitábamos”.
Tres décadas después, Guacaneme continúa la búsqueda de su hija, a quien llama Alejandra. “Que mi Dios me dé la oportunidad de verla, de saber cómo está, de poder abrazarla, de poder decirle que la amo”, expresó.
Su única información es que Alejandra podría vivir en Soacha y que hoy tendría 30 años. “Siempre la cuento entre mis hijos… siempre la cuento”, afirmó.
A pesar de las adversidades, Guacaneme ha formado una nueva familia, pero la ausencia de su hija perdida persiste. Ha intentado buscarla a través de redes sociales y medios; su hija Milena y sus otros hijos también participan en la búsqueda. “Ojalá mami la podamos encontrar, porque ya tendría una hermana”, le dice Milena.
La historia de María del Carmen Guacaneme sigue siendo testimonio de la persistencia y el amor de una madre que, 30 años después, no ha dejado de esperar una respuesta. “Nunca la olvidaré y nunca la olvido”, concluyó en el pódcast Vos Podés.
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