Creadora de contenido hizo nueva denuncia contra mujer señalada de agredir a un domiciliario en Bogotá: “Mentirosa y ladrona”

Una creadora de contenido aseguró haber convivido con la mujer y denunció presuntos abusos, apropiación de pertenencias y una serie de conflictos que, según su testimonio, se repitieron durante meses

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El testimonio de Kelly Mc Cook detalla presuntos episodios de abuso y conflictos con la mujer señalada tras el caso del domiciliario en Bogotá - crédito TikTok

La controversia en torno a la mujer señalada de agredir verbalmente y amenazar a un domiciliario en el norte de Bogotá sigue sumando voces. A la discusión que estalló en redes sociales se agregó ahora un nuevo testimonio público, el de una creadora de contenido que asegura haber convivido con ella y haber sido víctima de presuntos abusos, apropiación de pertenencias y múltiples episodios de conflicto durante ese periodo.

El nuevo relato fue hecho público por Kelly Mc Cook, creadora de contenido digital, a través de un video publicado en TikTok que en pocas horas superó las 38.000 reproducciones. La decisión de hablar, explicó, llegó después de reconocer a la protagonista del escándalo reciente. Antes de entrar en detalles, dejó clara una advertencia para su audiencia: “Antes de comenzar con esto debo decirles que esta es mi versión de los hechos y hace parte de mi experiencia personal”.

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La denuncia incluye apropiación de
La denuncia incluye apropiación de pertenencias, vigilancia permanente y conflictos por el uso de zonas comunes en el apartamento compartido - crédito composición Infobae

A partir de ahí, su narración avanzó como una reconstrucción minuciosa de su paso por ese apartamento. Mc Cook no suavizó sus palabras y definió a la mujer con la que vivió como “mentirosa y ladrona”. Según contó, el primer contacto ocurrió cuando buscaba un apartaestudio por medio de grupos de Facebook. Varias personas respondieron, pero fue esa oferta —una habitación disponible en un apartamento aparentemente tranquilo— la que terminó aceptando.

En un inicio, la impresión fue positiva. La describió como una mujer “súper seria”, con estudios, viajes y una vida que parecía ordenada. Además, convivía con dos perros adoptados, un detalle que reforzaba esa imagen de estabilidad. El acuerdo para arrendar fue verbal, sin contrato escrito, una decisión que en ese momento no le generó desconfianza, pero que más adelante se convertiría en una de las principales fuentes de conflicto.

Mc Cook explicó que pasaba poco tiempo en el apartamento, lo que se traducía en gastos bajos de servicios. Sin embargo, con el paso de las semanas, comenzaron a aparecer actitudes que le generaron “incomodidad”. Relató comentarios frecuentes sobre problemas con empleadas y otras personas, siempre atravesados por una idea de autoridad incuestionable. Frases como: “Ellas tienen que entender que yo soy la patrona, la señora y aquí se hace lo que yo diga” empezaron a repetirse en el día a día.

El ambiente se tensó aún más después de la muerte de algunos familiares de la mujer. Según el testimonio, ella comenzó a permanecer más tiempo en el apartamento y a compartirle dificultades personales y económicas, incluso supuestos líos legales relacionados con el inmueble. Poco después, sin previo aviso, empezó a arrendar otros espacios del lugar. La circulación constante de personas desconocidas encendió alertas en Mc Cook, especialmente por el uso de zonas comunes que ella ya pagaba.

Mc Cook describe la convivencia
Mc Cook describe la convivencia con la acusada como tensa, marcada por conductas autoritarias y comentarios sobre su papel de 'patrona' en el hogar - crédito X

Uno de los puntos que más la marcó fue lo que describió como una vigilancia permanente. Denunció la presencia de cámaras de seguridad y comentarios reiterados sobre sus horarios y movimientos. “Digamos de que era un poco invasiva”, afirmó. A eso se sumó, según su versión, la toma habitual de alimentos y productos de su alacena, siempre acompañada de una promesa informal de pago. “Decía como: ‘No, es que lo tomé, pero yo te lo pago, descuéntalo del arriendo’”. En ese momento, confesó, no dimensionó esas conductas como una forma de abuso.

También habló de episodios relacionados con su correspondencia. Aseguró que la mujer le exigía saber qué contenían los paquetes que llegaban a su nombre y que, en algunos casos, le pedía abrirlos frente a ella. Paralelamente, recibía elogios constantes por su ropa, zapatos y accesorios, comentarios que solo más adelante —dijo— cobrarían un significado distinto.

Antes de realizar un viaje largo fuera del país, Mc Cook tomó una decisión preventiva, fotografiar su habitación. “Si vuelvo y algo no está en su lugar, pues ya tengo las pruebas”, recordó. Para entonces, aseguró, su incomodidad era evidente y su decisión estaba tomada: “Ya tenía claro que me quería ir, yo ya no estaba muy cómoda”.

Durante su ausencia, envió a su hermano a recoger sus pertenencias. Lo que parecía un trámite sencillo terminó convirtiéndose en un nuevo foco de conflicto. La habitación estaba ordenada y empacada sin su autorización. Al principio pensó que se trataba de una ayuda, pero pronto notó que varios objetos no aparecían. Entre los artículos que denunció como desaparecidos mencionó bolsos, vestidos, zapatos, perfumes, un mat de yoga y otras prendas personales.

El caso resalta problemas reiterados
El caso resalta problemas reiterados de agresividad, disputas con vecinos y lanzamiento de basura desde el apartamento, según testimonios recogidos - crédito redes sociales

Cuando reclamó, la respuesta fue contundente: “Aquí no se quedó nada”. Según relató, al insistir y mencionar la existencia de cámaras de seguridad, la mujer sugirió que el responsable podría haber sido su hermano. La conversación subió de tono y se volvió, según sus palabras, “bastante acalorada”. Fue en ese punto —relató— cuando notó un cambio abrupto en la actitud de la mujer. De una relación tensa pero funcional, pasó a un intercambio cargado de reproches. Mc Cook aseguró que fue señalada de haber sido una mala inquilina y responsabilizada de los problemas surgidos durante la convivencia. La discusión cerró con una frase que, dice, le quedó marcada: “Cada quien tiene su karma”.

Tras abandonar definitivamente el apartamento, el nombre de la mujer volvió a aparecer en su vida de forma inesperada. Según contó, empezó a escuchar nuevos relatos que coincidían con su experiencia. Aseguró que la señalada “ha tenido problema con todos los propietarios del edificio”, que protagoniza episodios de agresividad con vecinos y trabajadores del sector, y que mantiene conflictos constantes en el entorno donde vive. También afirmó que lanza basura por las ventanas y que suele gritar e insultar a quienes la rodean.

El testimonio de Mc Cook se suma así a una cadena de denuncias públicas que emergieron después del video del domiciliario, un hecho que desató indignación y abrió una conversación más amplia sobre comportamientos reiterados, relaciones de poder y límites en la convivencia.