Agencias de inteligencia estadounidenses alertan sobre vínculos de Irán y Hezbolá con el ELN en operaciones criminales en Venezuela y Colombia

El informe detalla cómo esta red criminal utiliza rutas financieras y logísticas para sostener conflictos y operaciones ilícitas en varios continentes

Guardar
Redes criminales conectan América Latina
Redes criminales conectan América Latina y Medio Oriente con epicentro en Dubái, según informe de inteligencia - crédito Federico Ríos/Reuters, Colprensa y Europa Press

Redes criminales transnacionales que combinan terrorismo, narcotráfico y lavado de dinero han tejido un entramado global que conecta el Caribe, Sudamérica y Oriente Medio, con epicentros estratégicos en Dubái, Qatar, Irán y Venezuela.

Según un informe de agencias de inteligencia estadounidenses, estas estructuras operan bajo la protección de sectores del Estado venezolano y el respaldo de Hezbolá, permitiéndoles financiar conflictos armados, evadir controles internacionales y extender su influencia criminal a tres continentes, de acuerdo con el medio La FM.

Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel

El informe señala que Dubái funciona como epicentro operativo y financiero de la red, donde la residencia estable de individuos de alto perfil, sumada a los canales financieros en Doha y la coordinación con el régimen iraní en Teherán, consolida una estructura capaz de manipular economías regionales, financiar conflictos armados y evadir los mecanismos tradicionales de inteligencia y judiciales.

Se destaca además la necesidad de reforzar el monitoreo de flujos migratorios y financieros entre Dubái, Doha, Teherán, Caracas, Bogotá, Ciudad del Este y Maicao, así como de fortalecer la cooperación internacional para impedir que la red escale operaciones directas contra intereses aliados.

La triple frontera y el entrenamiento de criminales internacionales en La Guajira

Disidencias de las Farc en
Disidencias de las Farc en La Guajira facilitan rutas de tránsito y entrenamiento dentro de la red criminal transnacional - Guillermo Legaria/AFP

El informe subraya la expansión reciente de células de apoyo vinculadas a Hezbolá en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, donde históricamente la comunidad libanesa chiita ha operado como centro de recaudación de fondos, lavado de dinero y adoctrinamiento.

En paralelo, las rutas de movimiento conectan el noreste colombiano —especialmente La Guajira— con el oeste venezolano y el Líbano.

Se identificaron células pasivas en Maicao y Paraguaipoa con vínculos familiares o comerciales con operativos radicados en Líbano o Venezuela, que proporcionan apoyo logístico y entrenamiento.

La región ha sido permeada por estructuras de financiación, influencia religiosa y tramas criminales, donde campamentos de instrucción clandestinos entrenan a criminales internacionales, aprovechando la ausencia institucional y la alta informalidad.

El lavado de dinero y financiación de conflictos internacionales

El informe revela la sofisticación de los mecanismos de lavado de dinero mediante empresas fachada en Catar, presentadas como contratistas del sector energético e infraestructura, que triangulan recursos desde Colombia y Venezuela hacia Doha, Líbano e Irán, ocultando el origen ilícito de los fondos.

Parte de estos recursos se destinan a financiar conflictos en Gaza, Líbano, Siria, Yemen e Irak, elevando la amenaza de regional a transcontinental y geopolítica.

Los grupos armados colombianos, incluyendo ELN, disidencias de las Farc lideradas por Iván Mordisco y la Segunda Marquetalia, constituyen otro pilar de este sistema.

Controlan corredores de producción de cocaína y oro, se benefician de pagos en criptomonedas, armamentos y logística, y permiten el tránsito por rutas no oficiales, incluyendo el entrenamiento especializado en drones, comunicaciones cifradas y contrabando, con probables vínculos indirectos con Hezbolá desde Venezuela.

ELN y Farc actúan como
ELN y Farc actúan como pilares locales de la red, colaborando con el narcotráfico y la financiación de actividades ilícitas - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Una innovación clave de la red es la utilización de corredores transatlánticos para desplazar y ocultar personas de alto valor, incluidos emisarios libaneses y sirios, mediante puntos como Caracas, Maicao, Foz de Iguazú y Santa Cruz de la Sierra.

Este esquema permite evitar controles migratorios y desplazar recursos estratégicos de forma clandestina, consolidando la capacidad operativa de la red.

El informe recomienda un monitoreo intenso de los flujos financieros y migratorios, así como la cooperación técnica con socios hemisféricos, con el fin de prevenir que estas estructuras consoliden su influencia y capacidad de acción directa contra intereses aliados.

La expansión estratégica de Hezbolá

Un estudio reciente de Janiel David Melamed Visbal, César Niño y María Eugenia Gómez Arias, publicado en la Revista Científica General José María Córdova, analiza la expansión de Hezbolá como brazo delegado de Irán en América Latina, aportando contexto histórico y estratégico que respalda los hallazgos del informe de inteligencia.

El artículo describe cómo Hezbolá, originalmente una milicia chiita libanesa formada durante la Guerra Civil libanesa (1975-1990), ha trascendido Medio Oriente para proyectar su influencia hacia el hemisferio occidental.

Apoyada por la Fuerza al-Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, la organización combina capacidades militares, financieras y logísticas, funcionando bajo la lógica de la guerra híbrida: conflictos multifacéticos donde confluyen actores estatales, insurgentes, terroristas y redes criminales, difuminando las categorías tradicionales de amenaza.

Líder de Hezbolá: su influencia
Líder de Hezbolá: su influencia se proyecta en América Latina mediante alianzas con grupos armados y redes de financiamiento ilícito - crédito Al Manar TV/Reuters

El estudio subraya que América Latina se ha convertido en plataforma de financiamiento y proyección estratégica de Hezbolá, aprovechando debilidades institucionales, fronteras porosas y mercados ilícitos.

La triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, y la nueva zona entre Colombia, Panamá y Venezuela, son ejemplos claros de cómo la organización articula el tráfico de drogas, lavado de activos y entrenamiento de actores locales, incluyendo alianzas con el ELN y disidencias de las Farc.

Además, se destaca que Hezbolá ha vinculado su modelo operativo con atentados históricos como el de la AMIA en 1994 y que su expansión actual busca asegurar rutas logísticas y financieras internacionales, reforzando su capacidad de acción transcontinental y su influencia en conflictos geopolíticos en Oriente Medio.