SAE subastó la finca La Manuela, una de las emblemáticas propiedades que tenía el capo Pablo Escobar

El inmueble, ubicado en Guatapé (Antioquia), era considerado como uno de los refugios del hoy fallecido líder del Cartel de Medellín, y que ahora será destinado a actividades legales para ofrecer beneficios a la ciudadanía

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El predio vendido es considerado
El predio vendido es considerado símbolo del poder criminal y la historia del narcotráfico en Colombia, siendo ahora transformado en recursos legales para el Estado - crédito Captura de Pantalla

La Sociedad de Activos Especiales (SAE) concretó la venta, mediante subasta, de la finca La Manuela, antiguo refugio de Pablo Escobar, fallecido líder del Cartel de Medellín, ubicado en el municipio de Guatapé, departamento de Antioquia, por un total de $7.700 millones de pesos.

Este proceso representa, para la entidad, un avance en la recuperación de bienes incautados al narcotráfico y la conversión de activos ilícitos en recursos públicos.

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La subasta, organizada por la SAE, inició con un precio base de $5.700 millones y contó con la participación de varios oferentes.

La operación arrancó con una puja inicial de $5.700 millones y finalizó en $7.700 millones, por debajo de los $9.600 millones de su valor comercial actual - crédito SAE

El área de la propiedad adjudicada es de unos 7.826 metros cuadrados, situada frente al embalse El Peñol, en el municipio antioqueño. Los recursos obtenidos ingresaron a las arcas estatales, cumpliendo el objetivo de transformar activos provenientes de delitos en beneficio colectivo.

“Cada bien que logramos recuperar y comercializar representa una victoria del Estado sobre el crimen. Lo que antes fue adquirido con dinero del narcotráfico, hoy se transforma en recursos legales que benefician a las y los colombianos y permiten cerrar ciclos de violencia con dignidad y transparencia”, declaró Amelia Pérez Parra, presidenta de la SAE.

Igualmente, la funcionaria señaló que la administración responsable de estos activos busca una reparación colectiva y aporta a la memoria histórica. Este proceso pretende resignificar bienes relacionados con delitos, dándoles un valor legal, social y cultural.

Amelia Pérez Parra, presidenta de
Amelia Pérez Parra, presidenta de la SAE, resaltó que recuperar y comercializar estos bienes representa una victoria del Estado sobre el crimen - crédito Prensa Corte Suprema de Justicia

El proceso legal para resolver la propiedad comenzó en 2005, cuando el Estado colombiano inició el trámite de extinción de dominio sobre la finca. Este trámite concluyó en 2019 con la recuperación oficial del bien y su transferencia posterior al municipio de El Peñol.

Desde entonces, diferentes intervenciones han tenido como eje cambiar la narrativa de La Manuela, en un intento sostenido por dejar atrás su pasado y convertirla en un espacio de recreación y turismo.

Historia de ‘La Manuela’

Durante años, la propiedad fue símbolo del poder del narcotráfico en Colombia. Pablo Escobar la construyó en la década de 1980 y la nombró en honor a su hija menor, Manuela.

La finca funcionó como centro de operaciones ilícitas y escenario de episodios relevantes en la vida privada y criminal de Escobar, así como de hechos de violencia ligados a la historia nacional reciente, según información recopilada por W Radio.

Este predio tiene una ubicación privilegiada en Guatapé y destaca por sus jardines y especies vegetales. En este lugar se contempla la presencia de árboles exóticos, como ejemplares traídos de África, Europa, Chile y Estados Unidos, además de magnolias y tulipanes únicos en la zona. Estas características aumentaron el interés en la subasta.

En 1993, La Manuela fue
En 1993, La Manuela fue devastada por el grupo Los Pepes durante el conflicto con el Cártel de Medellín de Pablo Escobar - crédito Captura de Pantalla

La finca quedó devastada en 1993, cuando el grupo denominado “Los Pepes” (Perseguidos por Pablo Escobar) realizó un ataque con explosivos durante la guerra interna contra el Cártel de Medellín y sus rivales. Ese mismo año, tras la muerte de Escobar, el predio fue abandonado.

Durante el largo periodo en que la finca permaneció sin un destino claro, William Duque, antiguo jardinero y vigilante, residió en el lugar junto a su familia. Incluso, Duque improvisó un restaurante-bar y promovió actividades como paintball en medio de las ruinas, atrayendo a turistas y, en ocasiones, organizando recorridos apodados como “narcotours”, según informó El Colombiano.

A partir de enero de 2024, la explotación turística de La Manuela fue adjudicada a la empresa D’Groupe mediante un contrato con la SAE por 25 años.

El capo le puso el
El capo le puso el nombre de Manuela a la propiedad en honor a su hija menor - crédito Archivo Colprensa

Las instalaciones, cuyo terreno suma hasta 80.000 metros cuadrados, fueron intervenidas para ofrecer nuevas atracciones: una cancha de paintball, piscina remodelada y servicios de spa, así como recorridos en cuatrimotos y próximamente paseos en globo.

Ricardo Peláez, presidente de D’Groupe, declaró en su momento a la prensa colombiana que el enfoque de la empresa se basa en la ubicación y el potencial turístico del predio. “Más que su antiguo propietario es el predio como tal lo que nos interesa; ubicación, potencial desarrollo hotelero”, recalcó.

En el presente, los visitantes pueden acceder a un recorrido guiado por $35.000, conducido por una guía local, que narra la historia de Escobar y muestra elementos originales, como la piscina y las caballerizas.

En la finca se preservan
En la finca se preservan fragmentos de la vida familiar de Escobar, además de rastros de episodios clave de la criminalidad organizada en Colombia - crédito Captura de Video YouTube

La empresa ha reconvertido la finca en un complejo turístico con actividades como paintball, recorridos en cuatrimotos y visitas guiadas, con la meta de alejar al lugar de la apología al narcotráfico y promover un enfoque en el entretenimiento familiar y educativo.

Pese al interés turístico, en la finca no hay objetos de culto, fotografías ni recuerdos del capo, en cumplimiento de la política de rechazo a la apología del narcotráfico.

La memoria histórica y la transformación de La Manuela se reflejan en el relato de la visita y en la actitud de los operadores ante el pasado criminal. Los guías recalcan a los visitantes que la violencia y el narcotráfico solo conducen a la destrucción, mensaje ilustrado por las ruinas que permanecen en la finca.