Las condiciones normativas y administrativas que enfrenta Bogotá para la autorización de eventos masivos han generado recientes polémicas, particularmente en torno a la organización de conciertos en el estadio al aire libre Vive Claro.
El contexto se ha visto tensionado tras la cancelación de presentaciones de alto perfil y el señalamiento de vacíos documentales y problemas estructurales en el escenario, según lo evidenciado por la administración local, empresarios y funcionarios.
La atención pública recayó nuevamente en el Vive Claro ante la incertidumbre sobre el concierto programado de Guns N’ Roses, cuyo permiso sigue pendiente.
De acuerdo con declaraciones de Carlos Fernando Galán, alcalde de la ciudad, el proceso de revisión continúa y falta que los organizadores adjunten la totalidad de la documentación exigida por las autoridades.
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“Hubo un documento que fue radicado hace dos noches y fue revisado por el Idiger, el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático. Según me informan, se transmitieron a los organizadores peticiones adicionales”, manifestó el mandatario.

El Sistema Único de Gestión de Aglomeraciones (Suga) debe todavía aprobar la solicitud para autorizar la actividad.
Esta situación se enmarca en una problemática mayor, evidenciada en los procedimientos de aprobación de eventos masivos en la capital colombiana.
El Nuevo Siglo reportó que la administración distrital ha endurecido su posición, exigiendo que la radicación de documentos sea “completo a tiempo” y no a última hora, como ha venido ocurriendo.
Según reseñó el medio, “la instrucción es que deben radicar la información ‘completo a tiempo’ para evitar la incertidumbre”, una medida que se aplicará incluso para eventos gratuitos como “Salsa al Parque”.
En esa línea, recientemente fue suspendido el concierto ‘El Festival Más Contentoso Luis Alfonso’, programado para el estadio El Campín, debido a lo que la alcaldía calificó como “deficiencias documentales” y falta de requisitos, en base a lo dispuesto por el Decreto Distrital 599 de 2013 y la Resolución 569 de 2014, según información de El Nuevo Siglo.

Entre los documentos omitidos figuraban los de control de boletería, la plena identificación del representante legal y el permiso de uso del escenario solicitado.
En cuanto a precedentes recientes, la cancelación del concierto de Kendrick Lamar también se vinculó con obstáculos administrativos.
El Nuevo Siglo citó a Luz Ángela Castro, directora de Ocesa Colombia, quien denunció el ambiente de desinformación alrededor del Vive Claro e indicó que la compañía fue “atrapada en un proceso administrativo que impidió la celebración” del evento.
Castro señaló que, pese al intento de cumplir con requerimientos adicionales de confortabilidad, llegando a transportar 21 toneladas de acero en un vuelo chárter para refuerzo de infraestructura, el Suga no emitió un concepto definitivo a tiempo, lo que frustró la realización del concierto. Según la directiva, el escenario ya cumplía con “estándares internacionales de seguridad”.
El alcalde Galán recalcó, tanto durante la rueda de prensa citada por City Tv como en declaraciones recogidas por El Nuevo Siglo, que la presentación de documentos incompletos y a destiempo se ha vuelto una práctica recurrente entre promotores. Hizo hincapié en que “no es un tema burocrático de papeles, no es que se pida una cédula ampliada al 150%. Se están solicitando documentos que soporten y certifiquen que es realmente seguro realizar una aglomeración y proteger a la ciudadanía que asiste”.

Detrás de estos procedimientos existe un esquema técnico en el que diferentes entidades del Distrito deben avalar conjuntamente la realización de cada evento: salud, bomberos, policía y en particular el Idiger, que verifica que los escenarios satisfagan las condiciones para mitigar riesgos y garantizar la integridad de los asistentes.
El escenario Vive Claro presenta desafíos estructurales adicionales, como señaló Galán durante la rueda de prensa: “la gradería presenta una vibración superior a la permitida”, lo que ha motivado observaciones y exigencias técnicas adicionales de cara a futuros espectáculos.
Como parte de las medidas para poner fin a la incertidumbre y evitar la improvisación, el alcalde anunció modificaciones regulatorias para obligar a que los permisos estén definidos al menos cinco días antes de cada evento. Actualmente, la norma permite la subsanación documental incluso en fechas muy próximas o coincidentes al día del espectáculo programado, lo que dificulta la planeación y seguridad.
Bajo este panorama, la ciudad espera que los promotores del concierto de Guns N’ Roses completen prontamente la documentación pendiente, con miras a que el Idiger y el SUGA confirmen la viabilidad y seguridad del evento en el estadio al aire libre Vive Claro, permitiendo que Bogotá mantenga su posición como uno de los epicentros culturales y musicales de la región.
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