
El ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, hizo oficial la presentación de un nuevo fusil de fabricación nacional, que promete transformar el equipamiento de la fuerza pública y el cual promete ser una apuesta por la autonomía tecnológica y la modernización de la industria militar en Colombia.
El nuevo armamento, impulsado por la Industria Militar de Colombia (Indumil), se caracteriza por incorporar más del 85% de componentes producidos localmente, con el objetivo de alcanzar la independencia total de insumos externos en los próximos años.
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El diseño del nuevo fusil introduce una serie de innovaciones que lo distinguen del Galil ACE, el arma actualmente en dotación. Entre las mejoras más relevantes se encuentran la reducción de peso, una mayor resistencia en condiciones extremas, facilidad de mantenimiento y un enfoque modular que permite la integración de accesorios como designadores láser, linternas tácticas y miras ópticas.

Mientras que el Galil ACE utiliza una composición de 70% de acero y 30% de polímero, el modelo nacional invierte la proporción, empleando 65% de polímeros de alta resistencia, lo que contribuye a su ligereza sin comprometer el rendimiento.
Las pruebas comparativas han evidenciado ventajas en todas las versiones del fusil desarrollado por Indumil. El modelo con cañón de 8 pulgadas alcanza un peso de 3,4 kilogramos, frente a los 3,5 kg del Galil ACE; la versión de 13 pulgadas pesa 3,5 kg frente a 3,8 kg; y la de 18 pulgadas, 3,6 kg frente a los 4,4 kg del modelo actual. Todas estas cifras corresponden a mediciones realizadas con el cargador lleno, lo que representa un ahorro de peso significativo para la movilidad de los soldados durante operaciones prolongadas.
La resistencia a la corrosión constituye otra de las fortalezas del nuevo fusil, garantizando un desempeño óptimo en ambientes como selvas húmedas, desiertos o zonas marítimas. El diseño incorpora pasadores rápidos que simplifican las tareas de limpieza y mantenimiento, además de un riel Picatinny integrado que facilita la instalación de diversos accesorios.

¿Cuándo entrará en funcionamiento el arma?
El proceso de desarrollo se ha estructurado en tres fases. La primera, ya finalizada, abarcó la investigación, la vigilancia tecnológica y el diseño conceptual.
Actualmente, la Fase II registra un avance del 75 %, con diez prototipos en construcción que serán sometidos a pruebas por parte de las Fuerzas a partir de octubre de 2025.
La Fase III contempla la instalación de líneas de fabricación y el inicio de la producción en serie, proyectada para el segundo semestre de 2026.
Además del impacto tecnológico, la fabricación nacional permitirá una reducción del 25 % en el costo respecto al Galil ACE, lo que optimizará los recursos y reforzará la independencia de la industria militar colombiana. Con este proyecto, Indumil aspira a dotar a las Fuerzas Armadas de un arma moderna, confiable y adaptada a los desafíos actuales de seguridad.

El fusil Galil, que acompañó a la milicia colombiana desde los años 80
Durante más de tres décadas, el fusil Galil fue sinónimo de la Fuerza Pública en Colombia. Esta arma de asalto, de fabricación israelí, fue adoptado a finales de los años 80 como el fusil estándar del Ejército Nacional, reemplazando progresivamente al veterano fusil FN FAL de 7,62 mm. Su introducción respondió a la necesidad de un armamento más liviano, versátil y adaptado al terreno montañoso y selvático del país, en pleno auge del conflicto armado interno.
El Galil, fabricado bajo licencia en la Industria Militar Colombiana (Indumil), se distinguía por su calibre 5,56 x 45 mm OTAN, lo que lo hacía más manejable y permitía a los soldados portar más munición sin aumentar significativamente el peso de la carga. Su diseño, basado en el célebre AK-47 soviético, le confería gran resistencia y fiabilidad incluso en condiciones extremas de humedad, barro y polvo, tan comunes en la geografía colombiana.
Con una cadencia de tiro de aproximadamente 650 disparos por minuto y un alcance efectivo de hasta 400 metros, el Galil se convirtió en la herramienta principal de combate para los soldados en operaciones contra guerrillas y grupos armados ilegales. Su culata plegable lo hacía ideal para el transporte en vehículos, helicópteros y operaciones en entornos cerrados.
A lo largo de los años, el fusil Galil se convirtió en parte de la identidad del soldado colombiano: las fotografías de la época muestran patrullas en la selva o en zonas rurales empuñando este fusil, que se ganó fama de “indestructible”.
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