
El debate sobre la crisis de la salud en Colombia se intensificó tras la intervención estatal de la Nueva EPS, una de las entidades más grandes del país, con más de 11 millones de afiliados. El presidente Gustavo Petro y los exministros José Manuel Restrepo (Hacienda) y Fernando Ruiz (Salud), ambos integrantes del gobierno anterior de Iván Duque, protagonizaron un cruce de acusaciones sobre la responsabilidad en el deterioro de la entidad y el déficit fiscal que enfrenta el país.
El origen de la disputa se remonta a la reciente alocución presidencial en la que Petro defendió su gestión en materia de salud y justificó la intervención administrativa de la Nueva EPS, ordenada el 3 de abril de 2024.
El mandatario argumentó que la entidad presentaba deficiencias graves al momento de ser recibida por su gobierno, entre ellas un pasivo no reportado de 5 billones de pesos y la existencia de una doble contabilidad: una para el Ministerio de Salud y otra para la Superintendencia de Salud, supuestamente con el fin de evitar una intervención estatal. Petro sostuvo que estos problemas, sumados a las irregularidades detectadas por la Contraloría, explican la crisis actual de la Nueva EPS.
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En su defensa, el presidente también dirigió críticas directas al gobierno anterior. Señaló que se permitió el uso irregular de las reservas técnicas de la entidad y acusó a sus predecesores de querer trasladar la deuda al pueblo colombiano. “No contento con dejar que se gastaran las reservas técnicas irregularmente, en Cheetos, y otras cosas, ahora quiere que el pueblo pague la deuda ¡mamola! Quieren quebrar el estado para que ellos y otros se vayan del país con los bolsillos repletos”, afirmó Petro.
Además, responsabilizó al exministro Restrepo por el déficit fiscal, aludiendo a la solicitud de un crédito de USD 5.000 millones al Fondo Monetario Internacional y a la entrega de un subsidio de 70 billones de pesos a los usuarios de la gasolina, lo que calificó como “el peor error fiscal de la historia de Colombia”. El presidente defendió la necesidad de una reforma tributaria para equilibrar el presupuesto y advirtió que quienes crearon el déficit ahora se niegan a asumirlo.
Las respuestas de los exministros no se hicieron esperar. Fernando Ruiz, exministro de Salud, cuestionó la versión oficial sobre el estado financiero de la Nueva EPS. Según Ruiz, en 2022 la entidad tenía un patrimonio positivo, pero actualmente, tras dos años sin entregar estados financieros, se estima un patrimonio negativo de 10 millones. “Ni hablemos de daños… pregúntele a los pacientes”, expresó Ruiz, sugiriendo que la situación de los usuarios se ha agravado desde la intervención.
Por su parte, José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda, acusó al actual gobierno de haber destruido el sistema de salud tanto en su capacidad financiera como operativa. Restrepo afirmó que se han cerrado servicios, el acceso a medicamentos se ha visto restringido y las quejas y tutelas han aumentado de forma exponencial. “Cocinaron el drama humanitario más grande en el país, que se mide en vidas humanas y destrucción del sistema de salud”, escribió Restrepo, responsabilizando a la administración de Petro por el deterioro del sector.
El intercambio de señalamientos escaló con nuevas acusaciones sobre el manejo de las reservas técnicas y la detección de facturas no reportadas. Petro insistió en que la administración anterior permitió el uso indebido de recursos y que, por vínculos políticos, se ignoraron irregularidades graves. El presidente sostuvo que la falta de control permitió que millones de facturas pasaran desapercibidas, lo que, a su juicio, evidencia una actitud permisiva por parte de aquellos que debían supervisar la entidad.
La intervención de la Nueva EPS, que comenzó el 3 de abril de 2024, se produjo tras los hallazgos de la Contraloría sobre presuntos pasivos no reportados y graves irregularidades administrativas. Desde entonces, la situación de la entidad, que atiende a más de 11 millones de colombianos, ha sido objeto de debate público, con acusaciones cruzadas sobre la responsabilidad en el deterioro de sus finanzas y la calidad del servicio a los usuarios.
En este contexto, el presidente Petro subrayó que la supervisión deficiente y la cercanía política de los responsables anteriores permitieron la acumulación de millones de facturas sin ser detectadas, lo que, según su perspectiva, contribuyó de manera decisiva a la crisis actual de la Nueva EPS.
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