
Lorenzo Camacho, un ciudadano colombiano que residía legalmente en Estados Unidos, se encuentra de regreso en Colombia luego de ser deportado bajo circunstancias que considera irregulares.
La historia de Camacho inicia en la frontera entre Texas y México, donde fue detenido por una patrulla fronteriza tras asistir a una fiesta del Orgullo Lgbtiq+.
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Su caso expone las vivencias y dificultades que enfrentan algunos migrantes, así como los vacíos y tratos cuestionables en el sistema migratorio estadounidense.
En diálogo con Caracol Radio, Lorenzo relató que la manera en la que estaba vestido esa noche jugó un papel determinante en su retención.
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Aunque contaba con sus documentos en regla y cursaba estudios de forma legal, la autoridad migratoria lo detuvo sin explicaciones claras, ni comunicación adecuada sobre sus derechos o el proceso que enfrentaba.
Camacho aseguró que después de ser interceptado por agentes fronterizos, no le permitieron comunicarse con ningún abogado ni le explicaron el motivo exacto de su arresto.
A pesar de sus intentos por comprender la situación, fue conducido a una celda pequeña donde permaneció más de cinco horas incomunicado.
La falta de contacto con su familia y el desconocimiento de los procedimientos legales lo llevaron a firmar varios documentos, sin que le aclararan su contenido o implicaciones.
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“Yo trataba de leerlo, pero no tenía la capacidad de pensar qué estaba pasando, solamente acabé firmando todo. Yo nunca tuve derecho a hablar con un abogado ni con ningún juez, ni a apelar mi inocencia, porque en ese momento ya había renunciado a todos mis derechos”, afirmó en la entrevista.

Ni él ni su familia comprenden las razones exactas de la detención. Tras consultar con abogados y revisar registros, no encuentran una justificación que sustente el proceso. Camacho atribuye su caso a un episodio de discriminación, influido además por el contexto político y las políticas migratorias cada vez más estrictas en ese país.
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Mientras se resolvía su situación, Lorenzo permaneció en un centro de retención junto con personas provenientes de distintas partes del mundo.
Según su relato, varios casos eran similares al suyo: migrantes con documentación en regla que, sin causa aparente, habían sido detenidos.
En su testimonio indica que en su celda se encontraban cerca de 85 personas, aunque el número fluctuaba cada día.
Muchos de los detenidos estaban en trámites de asilo o de permisos de trabajo y contaban con posibilidades legales de regularizar su situación. Sin embargo, la espera podía extenderse indefinidamente, incluso por años.
“Había personas que estaban haciendo todo para apelar y tenían opciones de ganar, pero igual llevaban esperando meses. Me enteré de un ciudadano chino que estuvo dos años en ese lugar”, señaló.
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El proceso de deportación también estuvo marcado por la incertidumbre. Camacho describió la ausencia total de información y orientación para los detenidos sobre sus derechos y pasos a seguir.

Muchos, como él, terminan firmando documentos por miedo o por el deseo de acelerar la salida de los centros, sin tener conciencia de que están aceptando la deportación.
Según narra, una vez se tomó la decisión, fue trasladado esposado, junto a otras personas, en un avión hasta Luisiana. “Nos hicieron subir encadenados en un avión, yo pensaba si algo pasa aquí nadie, a todo este avión, le va a poner una mascarilla de oxígeno”, expresó.
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Posteriormente, junto a aproximadamente cuarenta colombianos, fue liberado de las cadenas para abordar un avión de la Fuerza Aérea que los llevó a Colombia. Desde entonces, Camacho no podrá ingresar a Estados Unidos durante cinco años, con el agravante de que su pareja, de nacionalidad estadounidense, permanece en la frontera sin haber sido detenida.
Camacho destacó la preocupación y el temor que vivió la comunidad migrante en la frontera ante la endurecida situación política estadounidense. Señala que, incluso con documentos en regla, la arbitrariedad puede presentarse y las personas perder la protección de la ley rápidamente.
Actualmente, Lorenzo busca visibilizar su caso y el de muchos otros migrantes. Expresa que las irregularidades no solo se manifiestan en su propia vivencia, sino en la de cientos de personas de nacionalidades diversas. Su intención ahora es escribir un libro en el que narre estos episodios y denuncie la situación que enfrenta la comunidad migrante en Estados Unidos.
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