
La Policía Nacional de Colombia, junto con las autoridades de Estados Unidos, anunció la captura de William Hernando Usma Acosta, un ciudadano colombiano condenado por homicidio agravado, y que había permanecido prófugo de la justicia por más de 30 años.
Según el reporte entregado por las autoridades, la detención se produjo en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá, tras ser deportado por el Gobierno norteamericano.
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Usma Acosta había sido condenado por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito de Medellín a 28 años y 6 meses de prisión por el asesinato de su esposa y el intento de homicidio de su hija.
La investigación señala que el crimen ocurrió el 19 de junio de 1994 en el municipio de La Estrella, en el departamento de Antioquia.
Según las autoridades, Usma Acosta disparó contra su esposa, Laura Rosa Agudelo, mientras conducía un vehículo, causándole la muerte. Su hija, quien presenció el ataque, intentó intervenir, pero también fue atacada y resultó gravemente herida.
“En 1998 obtuvo el estatus de residente permanente legal al casarse con una ciudadana estadounidense bajo el nombre de Carlos Alberto Rendón”, indicó la Policía en un comunicado.
De igual manera, las autoridades notificaron que, en ese mismo año, el hombre se había casado con una ciudadana de ese país, obtuvo la residencia permanente legal en Somerville (Massachusetts, Estados Unidos), y con la que tuvieron un hijo, lo que provocó su desplazamiento hasta la ciudad de Belmont, en el mismo estado norteamericano.

Posteriormente, en 2020, solicitó la naturalización estadounidense utilizando un certificado de nacimiento colombiano falso. Sin embargo, sus huellas dactilares fueron comparadas con registros de la Policía Nacional de Colombia, lo que permitió confirmar su verdadera identidad.
Este sujeto había sido capturado en abril de 2022, cuando residía en el Estado de Massachusetts (Estados Unidos), “en cumplimiento a una Notificación Roja de Interpol”.
Según detallaron las autoridades estadounidenses, el fugitivo residía en el suburbio de Belmont, cerca de Boston, y fue arrestado mientras se dirigía a su lugar de trabajo en la ciudad de Waltham (Massachusetts, EE. UU.).

Tras su captura en Estados Unidos, Usma Acosta permaneció bajo custodia hasta que fue deportado a Colombia en abril de 2025.
“Una vez capturado, el sentenciado William Hernando Usma Acosta, fue puesto a disposición del Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Medellín, quien ordenó su reclusión a fin de cumplir dicha pena en el Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Bogotá (La Picota)”, explicó la institución en un comunicado.

Según las autoridades, esta captura representa un esfuerzo conjunto entre organismos nacionales e internacionales para garantizar que los responsables de crímenes graves enfrenten la justicia, incluso después de décadas de evasión.
Para la Policía Nacional, su regreso a Colombia representa un avance significativo en los esfuerzos por llevar ante la justicia a quienes han evadido la ley durante tanto tiempo.
Alias Juancho, excapo del Cartel del norte del Valle, también fue extraditado
Según información revelada por El Tiempo, William Hernando Usma habría llegado en un vuelo proveniente desde Estados Unidos, junto con Ever Villafañe Martínez, alias Juancho, considerado como uno de los capos del Cartel del norte del Valle.
De acuerdo con las autoridades, la llegada de Villafañe a territorio colombiano se da tras cumplir una condena de 20 años en una cárcel de Estados Unidos. Sin embargo, fue detenido por las autoridades colombianas en la misma terminal aérea de Bogotá, siendo requerido en extradición por el Gobierno de México, donde enfrenta cargos por lavado de activos, delincuencia organizada y porte ilegal de armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas.

Fue detenido por primera vez a finales de esa década en un operativo que contó con la colaboración de fuerzas estadounidenses, pero su historia tomó un giro inesperado cuando logró escapar de la cárcel de Itagüí (Antioquia, Colombia) y logró huir a la nación norteamericana.
Según la investigación, tras cambiar su nombre a Marco Antonio Espinoza Tovali, se convirtió en un enlace clave entre los capos del cartel del Norte del Valle y las estructuras criminales en Norteamérica. Incluso, Villafañe habría llegado a extremos como quemar sus huellas dactilares para evitar ser identificado, lo que le permitió operar durante años sin ser detectado.
El caso también pone de relieve la importancia de la colaboración entre países para enfrentar el crimen organizado. La deportación de Usma Acosta y Villafañe desde Estados Unidos a Colombia es un ejemplo de cómo las alianzas internacionales pueden facilitar la captura y el procesamiento de individuos involucrados en actividades ilícitas de gran escala.
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