
Pese a las medidas decretadas por el Gobierno colombiano, los enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el frente 33 de las disidencias de las Farc en la región de El Catatumbo (norte de Colombia) no se detienen.
Incluso, la incorporación de menores de edad, muchos de ellos de nacionalidad venezolana, a las filas de grupos armados ilegales ha generado alarma entre las autoridades y organizaciones defensoras de derechos humanos.
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Según reveló el medio local La Opinión, el reclutamiento de menores de edad, principalmente de nacionalidad extranjera, se debe al desplazamiento de más de 60.000 personas que decidieron abandonar sus viviendas y llegar hasta los cascos urbanos del departamento de Norte de Santander, a causa de los combates entre los grupos armados, que iniciaron en enero de 2025.

Ante esta situación, los menores venezolanos, que a menudo se encuentran en condiciones de extrema vulnerabilidad, se han convertido en un blanco fácil para el reclutamiento forzado.
“Desde el 2018 para acá, ellos vienen haciendo trabajos de captación de venezolanos, que coincide con la quinta ola de migración de ciudadanos de ese país, caracterizada por ser la más vulnerable, de más bajos recursos y la que más dificultades traía, por su precariedad económica, y por lo tanto son más fáciles de captar”, explicó un experto en asuntos fronterizos al citado medio de comunicación.
No obstante, aseveró que el reclutamiento de menores extranjeros no es un fenómeno nuevo, ya que, según él, existía un bloque de las disidencias en el estado venezolano de Apure, aunque consideró que otros grupos como el ELN también buscan a jóvenes del vecino país para que integren sus filas para la guerra. “Todos ellos terminan seducidos por las ofertas de estos grupos ilegales, ingresando a sus filas (...) desde entonces ya hacían reclutamiento de hombres venezolanos”, aseguró el experto.

Esta situación quedó en evidencia a mediados de marzo de 2025, cuando un grupo de 23 combatientes del ELN se entregaron a las Fuerzas Militares de Colombia. Entre los desmovilizados, se encontraban tres menores de edad, lo que confirma la participación activa de niños y adolescentes en las filas de los grupos armados. Este hecho ha encendido las alarmas entre las organizaciones de derechos humanos, que advierten sobre las graves consecuencias psicológicas y físicas que enfrentan los menores involucrados en el conflicto.
De otro lado, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, alertó que, en medio del conflicto que se presenta en El Catatumbo, los grupos armados han reforzado sus filas con al menos 100 combatientes provenientes de otras estructuras de las disidencias de las Farc, específicamente de las regiones del Magdalena Medio y el sur del departamento de Bolívar.
Según el jefe de cartera, entre estos nuevos integrantes, se ha identificado la presencia de numerosos ciudadanos venezolanos, incluidos menores de edad, lo que representa una de las aristas más preocupantes de esta crisis.

Disidencias niegan reclutamiento de menores
Aunque una investigación realizada por la organización Human Rights Watch (HRW), menciona que, entre los abusos cometidos por los grupos armados del Catatumbo, se contempla el reclutamiento forzoso de menores de edad, el comandante del Frente 33 de las disidencias de las Farc, Carlos Eduardo García, conocido como alias Andrey Avendaño, negó categóricamente que su organización esté involucrada en estos actos.
Según sus declaraciones a W Radio, el líder de la organización armada aseguró que nunca se ha planteado llevar a menores de edad a la fuerza y, por el contrario, han tomado medidas para devolver a sus hogares a niños que han llegado a ellos.
“Nunca se ha dicho que nos los estamos llevando a la fuerza (…). No estamos reconociendo reclutamiento forzado, estamos reconociendo que hay reclutamiento, no solamente de niños”, afirmó al citado medio de comunicación.

Sin embargo, estas afirmaciones contrastan con los testimonios recopilados por Human Rights Watch, que documentan 44 niños que habían sido reclutados de manera forzada, de los cuales, la mayoría estaban en el Frente 33 de las disidencias
El Catatumbo, una región estratégica por su ubicación fronteriza con Venezuela y su importancia en el narcotráfico, se ha convertido en un escenario de disputa entre grupos armados ilegales. Tanto el ELN como las disidencias de las Farc buscan controlar el territorio, lo que ha derivado en enfrentamientos constantes y un aumento de las violaciones a los derechos humanos.
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