
La Policía Nacional informó en la mañana del martes 18 de marzo sobre el nuevo golpe contra el narcotráfico efectuado en Cartagena, después de que dieran con el paradero de uno de los narcotraficantes ‘invisibles’ más importantes de la mafia italiana.
Se trata de Emanuele Gregorini, alias Dollarino, considerado como el máximo cabecilla de la mafia italiana que opera desde América Latina para enviar enormes cargamentos de droga al continente europeo.
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Este extranjero fue capturado después de que las autoridades realizaran el cotejo de sus datos biométricos a través de las cámaras de seguridad instaladas en la Ciudad amurallada.
Alias Dollarino es señalado como uno de los principales cabecillas del sistema mafioso Lombardo, una red criminal que agrupa a las mafias italianas Camorra, Cosa Nostra y ‘Ndrangheta. De acuerdo con las autoridades, Gregorini era buscado en 196 países mediante una Circular Roja de Interpol, lo que lo convertía en uno de los fugitivos más buscados a nivel global.
Su captura era considerada una prioridad para la Interpol Corporation Against ‘Ndrangheta (Aican), debido a su papel clave en la coordinación de grandes cargamentos de cocaína que partían desde Colombia, Panamá y Brasil hacia el continente europeo.
El brigadier general Carlos Fernando Triana, director de la Policía Nacional de Colombia, atribuyó la captura a la cooperación internacional en este operativo. Según detalló, la detención de Gregorini fue posible gracias al trabajo conjunto con el Reino Unido, el Núcleo Investigativo de los Carabineros de Milán y el Servicio de Cooperación Internacional del Ministerio del Interior de Italia.
Las investigaciones revelaron que Gregorini tenía una red de operaciones que abarcaba los principales puertos del Caribe colombiano, incluyendo Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.
Desde estas ciudades, supervisaba el envío de cargamentos de cocaína hacia Europa, consolidando su posición como uno de los principales operadores del tráfico de drogas en la región.
Según información proporcionada por Interpol Milán, las autoridades italianas habían solicitado la captura de Gregorini con fines de extradición. Entre los delitos que se le imputan se encuentran tráfico de drogas, asociación criminal mafiosa, extorsión, amenazas y tráfico ilícito de armas.
Además, se le vincula con el clan Moccia de Afragola, una organización criminal con presencia en Europa y América Latina, conocida por su participación en actividades como el lavado de activos y la compra de armamento.
El historial delictivo de Gregorini incluye una detención previa en Roma en el año 2020, cuando fue procesado por asociación criminal mafiosa y blanqueo de capitales.
Estos delitos habrían contribuido al fortalecimiento financiero de las mafias italianas en el ámbito internacional. Sin embargo, tras ser declarado prófugo por la justicia italiana en 2023, su búsqueda se intensificó, involucrando a diversas agencias antidrogas a nivel global.
La captura de Gregorini en Colombia se suma a una serie de operativos internacionales dirigidos contra las redes del crimen organizado. Uno de los golpes más recientes a su estructura fue la operación ‘Hydra’, llevada a cabo en Italia en 2024.
Según información revelada por las autoridades internacionales, esta operación resultó en la ejecución de 154 medidas cautelares y la confiscación de bienes valorados en 470 millones de euros, lo que representó un duro golpe financiero para las mafias italianas.
Con la captura de alias Dollarino, ya son cuatro cabecillas de la mafia italiana que han caído en el país. De hecho, en octubre de 2024, la Policía Nacional logró la captura de Luigi Belvedere, un ciudadano italiano de 32 años, señalado como uno de los principales enlaces entre narcotraficantes colombianos y la mafia italiana Camorra.
Según informó la institución, la detención se llevó a cabo en la ciudad de Medellín, tras una operación conjunta denominada “Caronte”. Este hombre era buscado por la justicia italiana, que lo había condenado a 19 años de prisión por delitos relacionados con el tráfico de cocaína.
Luigi Belvedere desempeñaba un papel crucial en la logística del envío de grandes cantidades de cocaína desde Sudamérica hacia Europa. Su función principal era coordinar las operaciones entre narcotraficantes colombianos y la Camorra, una de las mafias más peligrosas y violentas de Italia. Esta organización criminal, con sede en la región de Campania, es conocida por su estructura jerárquica y su capacidad para operar a nivel global.
Las investigaciones revelaron que la red liderada por Belvedere tenía un sistema altamente sofisticado para transportar la droga. Según las autoridades, la cocaína era acondicionada y almacenada en embarcaciones que partían hacia puertos europeos estratégicos, como los de España, Alemania, Holanda e Italia. Desde allí, la droga era distribuida a ciudades clave como Nápoles y Caserta, epicentros de la actividad de la Camorra.
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