
El ministro de Defensa, Iván Velásquez, el ocho de marzo, anunció que la meta de erradicación de cultivos ilícitos para 2024 es de 10.000 hectáreas, esto representa una disminución del 50%, frente a la meta de 2023, cuando era de 20.000 hectáreas. Meta que se sobrepasó, según el ministro de Defensa, pues se habrían erradicado 28.000 hectáreas durante el año anterior.
La meta, según advirtió el ministro Velásquez, en una rueda de prensa, a la salida de la Cumbre de la Convivencia, Seguridad y Justicia con departamentos y ciudades intermediarias, obedece a la orden del presidente Gustavo Petro y la política de drogas del Gobierno nacional, que prioriza la erradicación de grandes cultivos industriales de hoja de coca, frente a los pequeños cultivos a los que se ven obligados los pequeños campesinos.
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Así lo señaló el ministro Velásquez: “El año pasado, la meta erradicación fue de 20.000 hectáreas, se erradicaron, tal vez, 28.000, para este año está fijada en 10.000 hectáreas. La razón de este número es por la protección que, por vía judicial, en extensas regiones del país, se ha dispuesto que impide esta erradicación, en lo que ya está limitado como se había dispuesto desde el Gobierno nacional, iniciando la gestión del presidente Petro, que la erradicación forzada solo estaría dirigida contra cultivos industriales, no contra los campesinos pobres cultivadores de coca y esa es una decisión que se mantiene”.
Sobre el número de hectáreas cultivadas con coca en Colombia, el ministro reparó en que, los datos de las Naciones Unidas, que dan cuenta de 230.000 hectáreas para diciembre de 2022, están desfasados de los del Sistema Integrado de Información y Monitoreo Antinarcóticos (Siima) de la Policía nacional, que advirtió que se llegó a un tope de 259.000 hectáreas en abril de 2023 y que llegó a las 246.000 en diciembre del mismo año.
“Vale la pena anotar que, de acuerdo con las mediciones que se hacen por el sistema que tiene la Policía Nacional, el Siima, frente a las 230.000 hectáreas que, de acuerdo con Naciones Unidas, se habían medido para diciembre de 2022, para abril (de 2023), con la medición del Siima, eran 259.000 hectáreas, para agosto bajaron a 247.000 hectáreas, para diciembre (de 2023) estaba en 246.000 hectáreas, esto significa que después de llegar lo máximo de las 250.000 hectáreas, en abril de 2023, en el resto de año, hasta diciembre, hubo una disminución de 13.000 hectáreas”.

También señaló que se están esperando los resultados del Siima, con corte a diciembre de 2023, para conocer el número de exacto de hectáreas cultivadas con coca en el país. Después ponderó que, solo con las cifras de las Fuerzas Militares, que reveló el comandante de las mismas, el general Helder Giraldo, en los dos primeros meses se han incautado 92 toneladas de cocaína, que sumadas a las de la Policía, podría llegar a las 100 toneladas.
“Estamos esperando a junio, para que, con lo de Siima, ya conocimos de diciembre del 2023, pero solo para concluir el mayor peso, como insistido, en la erradicación voluntaria a partir de la sustitución, que estamos ya esperando prontamente empiece de manera consistente. En cuanto a la represión, dirigido a la incautación, la destrucción de laboratorios, la persecución de los bienes y las 92 toneladas de cocaína que se han incautado en los dos primeros meses del año, corresponde a lo incautado por Fuerzas Militares, no tengo preciso el dato, pero esto no incluye lo que ha incautado la Policía Nacional, lo que indica que han sido más 100 toneladas incautadas en estos dos primeros meses del año”.

Hay que recodar que el Departamento de Estado de Estados Unidos, en el Reporte Anual sobre Estrategias para el Control Internacional de los Narcóticos, de 2024, alertó una disminución del 70% en la erradicación de hectáreas cultivadas con coca, pasando de 69.000, en 2022, a cerca de 20.000, en 2023.
“El presidente colombiano Gustavo Petro le restó énfasis a la erradicación forzosa y algunos miembros de su administración la describieron como una táctica ineficiente, con poca utilidad a largo plazo, y efectos secundarios negativos. Además, las fuerzas colombianas fueron llamadas periódicamente para responder a las protestas y abordar los problemas de seguridad ciudadana en los centros urbanos, que limitaron la capacidad general de erradicación durante todo el año; el ejército dejó de realizar operaciones de erradicación forzada por completo”, se lee en el informe, según lo citan en El Tiempo.
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