Granadas, fusiles y ácido: así ha transcurrido la investigación por escándalo de la cárcel La Modelo en Bogotá

Un informe destapa el poder de las autodefensas y guerrilleros en el penal de Bogotá, que pone en entredicho la seguridad nacional

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Pasillo de la cárcel Modelo de Bogotá
Las investigaciones apuntan a que dentro del penal había granadas, fusiles y hasta ácido para desintegrar cuerpos - crédito Colprensa

En una reciente entrega de testimonio ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), William Gacharná, exdirector de la cárcel La Modelo en Bogotá, reveló detalles perturbadores sobre el período entre 1999 y 2001 en el que estuvo al frente del centro penitenciario.

Gacharná habló de un control paramilitar en la prisión, aceptación de sobornos, desapariciones forzadas y la posible presencia de fosas comunes dentro de las instalaciones. “Yo estoy seguro de que todos los que pasamos por La Modelo, de alguna u otra manera recibimos dinero, y de una u otra manera somos responsables de la crisis”, confesó ante la JEP, un testimonio que fue revelado recientemente por La W, evidenciando una profunda corrupción y una violación a los derechos humanos durante su administración.

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Los actos de violencia y dominación en la cárcel La Modelo fueron ya objeto de informes judiciales y noticias por años, aunque no ha habido avances significativos en la resolución de los casos. La periodista Jineth Bedoya, quien investigó profundamente en su momento los hechos a través de su trabajo para RCN Radio y posteriormente en El Espectador, fue víctima de represalias brutales el 25 de mayo de 2000, cuando fue secuestrada y agredida de manera atroz justo antes de entrar a La Modelo para continuar con sus indagaciones.

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Este testimonio de Gacharná se une a la información recabada en marzo de 2018 mediante un informe de fiscales e investigadores del CTI, revelado por El Espectador. El documento dejó en evidencia las operaciones de estructuras armadas ilegales dentro de la cárcel, conformadas por reclusos que operaban bajo el consentimiento tácito de las autoridades.

Según pudo determinar la Fiscalía, el ala sur era controlada por las autodefensas, y en el extremo opuesto se ubicaban los grupos guerrilleros, ambos armados con fusiles, granadas y otro arsenal bélico, a pesar de estar en un centro de reclusión donde están prohibidas las armas.

Pasillo de la cárcel La Modelo
William Gacharná, director y subdirector de la cárcel La Modelo durante el auge paramilitar, compareció ante la JEP - crédito Álvaro Tavera/Colprensa

Asímismo, el ente investigador ha logrado documentar al menos cinco desapariciones en el penal, que incluyen a Carlos Candia, Joaquín Gallego, Jorge Vargas, Luis Norberto Osorio y Janer Torres, al tiempo que las indagaciones apuntan a que las familias de las víctimas fueron intimidadas para desistir de sus búsquedas.

A la luz de las declaraciones del exdirector, la magnitud de la impunidad es evidente y los pocos avances en las condenas serían un punto urgente a solucionar por parte de las autoridades, pues en las últimas horas se dio a conocer cómo desaparecían los cuerpos dentro del penal. “Se hablaba de que a las personas las desaparecían en ácido clorhídrico”, señaló Gacharná ante la JEP, detallando los métodos de tortura empleados por los paramilitares.

Gacharná también indicó que las irregularidades no fueron únicas de su gestión, sino que ya ocurrían desde 1998, lo que implicaría a los directores anteriores y resalta el prolongado periodo de impunidad. Mencionó a la directora Liliana Obregón y al mayor Jaime Gallo, quienes estarían entre los responsables de lo sucedido. Según su testimonio, la soledad frente a la inacción de otras instituciones como la Defensoría del Pueblo fue significativa durante su dirección, y ninguna tomó medidas para detener la crisis penitenciaria.

El relato de Gacharná corrobora la situación presentada en el aludido informe de la Fiscalía, donde se explica cómo Miguel Arroyave Ruiz, alias Arcángel, líder del Bloque Interno Capital de las autodefensas, llegó a tener control absoluto de La Modelo desde su ingreso en mayo de 1999, comandando a cerca de 200 hombres y estableciendo un régimen severo y violento.

De momento, las acciones legales solo han recaído sobre Mario Jaimes Mejía, alias ‘El Panadero’, y Alejandro Cárdenas, alias JJ, aunque dentro del penal existió todo un entramado criminal del que solo ha existido impunidad después de 23 años.

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