Ladrones rompieron hasta el techo para entrar a supermercado, pero las autoridades los tenían en la mira

Su intento fallido por concretar un robo millonario les habría ganado el mote de los “rateros de malas”

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Su historia ha sido causa de mofa en redes
Su historia ha sido causa de mofa en redes - crédito Montaje Infobae

Viral se ha hecho el intento de dos ladrones por robar un supermercado del barrio Modelia, en la localidad de Fontibón (Occidente de Bogotá) y es que, a pesar de haberse esforzado de más, las autoridades lograron capturarlos, a pocos metros del establecimiento.

Su intrusión de película, al mejor estilo de agente secreto, o ladrón de museo, fue a través de un hueco que formaron en el techo del lugar.

Bajaron utilizando una soga y tan pronto como pisaron tierra empezaron a arrastrarse por todo el local, como si hubiera sensores de movimiento, aunque, según el reporte de las autoridades, lo hicieron “para no quedar registrados en las cámaras de seguridad”.

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Este habría sido el primer intento fallido de la noche, pues, las cámaras lograron captar en tiempo real cuando ingresaban al local, dando un pequeño salto desde el techo.

Querían tomar la caja registradora y algunos artículos, para no desaprovechar su visita supermercado de cadena, pero, tan pronto como sintieron la presencia de las autoridades, a las afueras del local, se vieron obligados a dejarlo todo tirado, con tal de escalar la cuerda.

Desde entonces, no pasó mucho hasta su segundo y último intento fallido de la noche, cuando trataron de huir por el tejado, pero las autoridades lograron interceptarlos y someterlos para, luego conducirlos frente a la autoridad competente.

Así lo habría detallado en entrevista para el matutino de Arriba Bogotá, el coronel José Bejarano, comandante de la Policía de Fontibón: “Gracias a la acción rápida y oportuna de la Policía Nacional, del sector de Modelia, se logra ola captura de dos individuos, los cuales estaban hurtando en un supermercado de cadena, durante la madrugada”, del miércoles 18 de octubre.

Los delincuentes no contaban con que, los oficiales del cuadrante ya los tenían identificados y sabían bien que alguien irrumpió durante la noche en el célebre establecimiento de comercio.

Y es que, desde que llegaron al lugar y se registró movimiento en la zona “la patrulla del cuadrante logra identificar que hay sospechas de que hay personas dentro del supermercado, se hace la verificación y, en el momento de la huida, o de la salida de los delincuentes –que lo hicieron por intermedio de una soga, después de haber vulnerado unos sistemas de seguridad, como chapas, puertas y demás– se logra la captura de estos dos individuos y son puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación”.

Sobre su modus operandi, el coronel Bejarano insistió que, a raíz de la investigación, “se evidencia que vulneraron los sistemas de seguridad: chapas, puertas de seguridad, posterior, en arrastre, recorren toda la bodega, verificando qué elementos podía hurtar”.

Pero, a pesar de utilizar tácticas de inteligencia, claramente, no pensaron en todo. Demostrando, una vez más, que actuaron como si de una película se tratara: “Iban por una mercancía, tal vez por un dinero, pero, cuando son sorprendidos en la huida, dejan tirados los elementos y, en ese momento, pues la patrulla los captura” y los conduce a las instalaciones del ente acusador.

Es así que, tras el robo que, de momento, se desconoce si en verdad fue planeado o no, se quedaron con las manos vacías y un par de esposas rodeando sus muñecas, a la espera de un juicio en el que tendrán que responder por los delitos de hurto y daño en bien ajeno, luego de haber causado todo tipo de destrozos, tal y como establece el artículo 265 del Código Penal, contra quien “destruya, inutilice, haga desaparecer o de cualquier otro modo dañe bien ajeno, mueble o inmueble”.