Colombiano que vendía ataúdes fue asesinado en Honduras cuando iba a recoger un cadáver: estuvo preso por traficar con dólares

Sicarios asesinaron a Kenneth Hurtado Guerrero, un paisa radicado en el país centroamericano que se dedicaba a prestar servicios funerarios

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Kenneth Hurtado Guerrero fue asesinado
Kenneth Hurtado Guerrero fue asesinado mientras sacaba un ataúd de su funeraria - crédito La República Honduras

Un colombiano identificado como Kenneth Hurtado Guerrero fue asesinado a tiros en la población de La Ceiba, ubicada en la costa de Honduras, mientras se disponía a recoger un cadáver en el hospital local.

En la noche del 27 de septiembre hombres armados llegaron hasta la funeraria Príncipe de Paz, de la cual Hurtado era el propietario, y aprovecharon que el colombiano estaba subiendo el ataúd a su camioneta para acabar con su vida.

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La Policía hondureña indicó que cuando mataron al colombiano los asistentes a un velorio en la funeraria intentaron ayudarlo, pero sus esfuerzos fueron en vano porque Hurtado perdió la vida en el acto.

“Ya se recolectaron indicios, información y testimonios para dar con la captura del responsable del asesinato de este ciudadano colombiano”, declaró la Policía de Honduras.

Estuvo preso por tráfico de dólares

Kenneth Hurtado Guerrero era un antioqueño de 43 años que llevaba viviendo 12 años en Honduras y estuvo preso en 2011 tras ser detenido junto con Francis Jazmín Cortés Vega, Juvenal Alvarado Rettiz, Álvaro Hernández Venecia, también colombianos, por traficar con dólares.

Las autoridades hondureñas les encontraron a los connacionales 780.970 dólares en efectivo, es decir más de 3.000 millones de pesos colombianos; 11.000 pesos chilenos, 8.000 colones costarricenses, 14 millones de lempiras hondureñas y 73.000 pesos colombianos.

Los cuatro hombres fueron detenidos en un control de carretera cuando se movilizaban en un bus en la vía que de Pedro Sula conduce a Tegucigalpa, capital hondureña. Los detenidos transportaban el dinero en maletas de doble fondo para despistar a las autoridades; sin embargo, fueron descubiertos por la Policía del país centroamericano.

Hurtado Guerrero y sus tres compatriotas fueron sentenciados a 11 años de prisión por el delito de lavado de activos al no justificar el origen y destino de la alta suma de dinero, que además superaba los topes permitidos por las leyes de Honduras, que solo permiten el traslado de cantidades iguales o inferiores a los 10.000 dólares.

La Policía del país centroamericano vinculó a los cuatro colombianos con la investigación de una red de tráfico propietaria de un megalaboratorio de cocaína, una bodega de las sustancias estupefacientes y equipos para el tráfico de la misma, desmantelada en la zona para la fecha de la captura, que se sumó a la detención de otros 15 extranjeros que transportaban una suma cercana a los 7 millones de dólares bajo la misma modalidad.

El colombiano cumplió su pena y se radicó en territorio hondureño, donde montó una funeraria.

La prensa de La Ceiba dio a conocer que un par de meses antes de su muerte, Kenneth Hurtado había firmado un libro de control judicial para personas con antecedentes.

También mataron a su empleado

Un día después del homicidio de Kenneth Hurtado Guerrero, conocido en la zona como El colombiano, la Policía de Honduras encontró el cadáver de Denis Nahúm Canales Gutiérrez, conocido como el Chiqui, quien trabajaba con Hurtado en la funeraria Príncipe de Paz.

“La persona que se encontró asesinado en la mañana de este jueves (28 de septiembre) responde al nombre de Denis Nahúm Canales Gutiérrez de unos 35 años. Era conocido como el Chiqui y era oriundo de la capital de la República. Ya había sido detenido hace un año por la Dipamco (Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado) por porte ilegal de armas de fuego”, dijo el comisario Moisés Amador, jefe de Operaciones de la Policía Nacional en Atlántida en entrevista con el medio hondureño La Tribuna.

Foto en vida de Denis
Foto en vida de Denis Nahúm Canales Gutiérrez, el segundo asesinado - crédito La Tribuna

El cuerpo sin vida de el Chiqui fue encontrado en una zona boscosa de La Ceiba, tenía señales de violencia extrema y varios impactos de bala.

“Como Policía manejamos diferentes hipótesis y entre estas se descarta el cobro de extorsión, porque la forma de operar por parte de los autores no concuerda con el proceder criminal de estas estructuras. Vamos por otras líneas de investigación y recabando evidencias en las zonas”, dijo el comisario Amador.

Las autoridades de Honduras investigan la relación de los dos crímenes con los antecedentes de los occisos, las estructuras del narcotráfico y sus posibles vínculos con las Mara.