Gustavo Petro reconoció que no ha podido sacar de la cárcel a los integrantes de la Primera Línea: “Se han dedicado a escarmentar con esa juventud”

El mandatario sugirió que las personas capturadas durante el estallido social han sido utilizadas como escarmiento y amenaza a la protesta social

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El mandatario lamenta no haber
El mandatario lamenta no haber podido liberar a los jovenes de la primera línea, en casi 8 meses de gobierno

Previo a terminar su discurso en la sede de la Escuela Superior de Administración Pública —Esap— en Villavicencio, el primer proyecto de universidad pública de su Gobierno, el presidente Gustavo Petro lamentó frente a estudiantes y personal académico no haber logrado avances en la liberación de los jóvenes de la primera línea, capturados durante las protestas masivas del 2021, a puertas de cumplir 8 meses en el cargo.

Y es que, tal y como mencionó durante el pequeño paréntesis, él fue uno de los lideres que convocaron el estallido social en contra del proyecto de reforma tributaria del expresidente Iván Duque, que terminó dejando un saldo de 331 capturas, de acuerdo con el último informe entregado por la Fiscalía General de la Nación.

Y, además, sugirió que las personas capturadas, especialmente los jóvenes, han sido utilizadas como escarmiento y amenaza para desincentivar la protesta social en Colombia.

“Como lo decían muchos de esos jóvenes en las grandes movilizaciones que llamamos el estallido social y por el cual incluso muchas personas aquí están aún presas, sin que este Gobierno haya podido sacarlos de la cárcel, porque se han dedicado a escarmentar con esa juventud tratando de atemorizar al resto como diciéndoles que no salgan a la calle”, lamentó el presidente.

Y acto seguido, reconoció que fueron ellos quienes votaron por su propuesta de cambio en un primer momento, por lo que invitó a las juventudes a seguirse pronunciando en contra de lo que consideran injusto y a levantarse, siempre que sean abordados en la agenda nacional temas que afecten directamente sus libertades.

Todo esto, en medio de un discurso en el que, también, tocó el tema de la reforma laboral, que llevó a los rappitenderos a movilizarse en Bogotá, en contra de los cambios que establece en matgeria de contratación el articulado.

Sobre lo cual reprochó: “Estos trabajadores marchan por orden del patrón contra la reforma que les va a dignificar el trabajo. Es lo mismo que en los tiempos en que se debatía la libertad de esclavos. Los esclavistas le decían a sus esclavos que si quedaban libres iban a morir de hambre”, en su canal habitual de comunicaciones, Twitter.

E, incluso, habló sobre sus diferencias con el expresidente y líder del partido liberal, Cesar Gaviria, por el proyecto de reforma a la salud que se debate en el Congreso y que, de acuerdo con información reciente, no sería apoyada por la bancada de los rojos.

“No crean ustedes que los cambios no van a llegar si Petro se sienta en una silla, en un salón frío y dorado del Palacio de Nariño a hablar con César Gaviria, por ahí no van a llegar los cambios”, sentenció, luego de que los liberales anunciaran que se “bajaban del bus”, porque sus ideas “no se tuvieron en cuenta”.

La primera sede de la Esap en la Orinoquía

Las variopintas declaraciones del presidente Petro fueron escuchadas durante el acto protocolario por la construcción de la primera sede de la Esap, en Villavicencio.

Públicamente, señaló que la educación pública en Colombia entró en decadencia desde que se implementaron dos reformas constitucionales, después de la Asamblea Nacional del 91.

E insistió en la implementación de un modelo que permita el acceso a la educación superior de quienes están en secundaria, sobre lo cual explicó su idea es que “los mismos estudiantes hombres y mujeres de la educación secundaria en sus últimos años, puedan tener una educación superior que le otorgue créditos educativos al punto que pudiéramos lograr, como en Europa, que dos años de la universidad se cursen en el colegio”.

Algo que, según él, podría ponerse en práctica en Villavicencio para consolidar la educación superior como un derecho en el país. No solo en las ciudades capitales, sino en todas las regiones, incluyendo, las más apartadas del centro, como la Amazonia.