Acemi sentó posición frente a la reforma: “Es un nuevo modelo de salud que arrancaría de cero”

Desde la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral se enumeraron 10 preocupaciones frente al proyecto. La presidenta de la entidad advirtió que en el Gobierno nacional “están improvisando”

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La presidenta de Acemi, Paula
La presidenta de Acemi, Paula Acosta, hizo duras advertencias frente a la reforma. Twitter.

La Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi), que agremia a las empresas de medicina prepagada y a las Entidades Promotoras de Salud (EPS) de los regímenes contributivo y subsidiado, sentó posición frente a la reforma a la salud que radicó el Gobierno nacional el 13 de febrero en el Congreso de la República. El pronunciamiento se da después de conocer el articulado del proyecto, del que advierten que lo que se está proponiendo “es un nuevo modelo de salud que arrancaría de cero”.

La presidenta de Acemi, Paula Acosta, en entrevista con El Tiempo, aseguró que lo que radicó el Gobierno nacional el 13 de febrero no corresponde a los anuncios que había venido realizando el Ejecutivo. Acosta insistió en que, de acuerdo con el articulado de la reforma, las EPS efectivamente desaparecerán, y que nadie asumirá la gestión de riesgo en salud “desconociendo la experiencia y capacidades construidas en 30 años”.

Acosta también señaló que la reforma “tiene grandes vacíos sobre los problemas que de verdad deben resolverse como la suficiencia de talento humano, o la mejora en la oportunidad de citas, y agrava otros como la sostenibilidad fiscal”, a lo que añadió que “no hay claridad sobre la transición, por lo que piden facultades extraordinarias para que en los seis meses siguientes a la aprobación de la ley puedan cambiar lo que quieran. Están improvisando”.

El gremio, en su comunicación, enumeró 10 preocupaciones frente al proyecto, que se reproducen a continuación:

  1. Decir que las EPS son prestadores de servicios de salud equivale a eliminarlas, mantener el nombre de las EPS no significa mantener su rol de aseguradores, el proyecto fragmenta sus funciones y las divide entre diferentes entidades, lo cual podría generar un gran caos dentro del Sistema.
  2. Nadie asume la responsabilidad y la función de gestionar el riesgo en salud. Ambas desaparecen.
  3. Se traslada la responsabilidad de conformar, coordinar y articular la red de servicios a las secretarías de salud de las entidades territoriales, departamentales y municipales. (Entre 2018 y 2019, las secretarías departamentales de salud solo lograron verificar y habilitar el 3% de las redes de prestación estructurada por las EPS).
  4. Para conformar la red de servicios, las entidades territoriales tendrán que coordinarse con cinco instancias diferentes. Implica en la vida práctica coordinarse con más de 60 personas con múltiples intereses y perfiles poco técnicos, lo cual genera un alto riesgo de inoperancia.
  5. No es claro cómo se vinculará la red de especialistas que trabajan actualmente desde sus consultorios en este nuevo escenario, su contratación estará sujeta a las decisiones del gerente del fondo regional.
  6. Preocupa que se reduzca la calidad de los servicios para ajustar el costo al manual tarifario, sin que nadie supervise la calidad.
  7. Se establece un plan de equipamiento a 10 años, mientras que la transición se llevará a cabo en un plazo inferior. Los denominados CAPIRS (Centros de Atención Primaria Integral y Resolutiva en Salud), que serían la puerta de entrada al sistema, no estarán listos a tiempo.
  8. La ADRES manejará los recursos temporalmente, mientras las entidades territoriales asumen gradualmente la competencia de los recursos. Es decir, los recursos de la salud serán entregados a alcaldías y gobernaciones.
  9. Se crean más de 19 instancias asesoras, de planeación, seguimiento y participación, con financiamiento propio, decisiones vinculantes, alto riesgo de corrupción, politización e ineficiencia.
  10. El proceso de transición en realidad es un proceso de liquidación de las EPS, en donde no son claras muchas cosas:
  • Las EPS que estén cumpliendo con los requisitos de habilitación están obligadas a continuar funcionando hasta hacer una entrega ordenada de sus afiliados a los CAPIRS. ¿Cuánto tiempo tomará?, ¿están obligadas las EPS a quedarse sin tener las herramientas para gestionar la salud de sus afiliados?
  • Deberán hacer un proceso de territorialización de acuerdo con lo que señale el Minsalud (esto implica cesión y asignación de afiliados de manera masiva con los traumatismos que estos procesos generan en temas operativos y financieros asociados. ¿Cuáles son los territorios?, ¿quién los define? ¿Con base en qué estudios?)
  • Dada la complejidad del Sistema de Salud, preocupa una transformación tan incompleta, confusa e improvisada.

Los riesgos de la reforma

La presidenta de Acemi, en la entrevista con El Tiempo, también aseguró que el principal riesgo de la reforma es que “Colombia retroceda en la conquista social más importante que ha logrado el país, que los hogares pobres deban pagar más de sus bolsillos, se aumente la pobreza y se pierda en productividad. Al final se trata de poner en riesgo la vida de millones de pacientes, y retroceder en la garantía al derecho de la salud”.

En la reforma se plantea que el pagador único en el nuevo sistema de salud sea la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud -ADRES-, Acosta advirtió que este no tiene la capacidad y que el mismo director de la entidad lo confirmado: