Coronel del Ejército reconoció falsos positivos: aseguró que a los militares los medían por muertos y litros de sangre

El acto simbólico en que el coronel Jaime Humberto Pinzón devolvió la medalla contó con la participación de organizaciones de víctimas y familiares de las 53 víctimas que habrían sido ejecutadas entre los años 2006 y 2008

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Coronel reitera su compromiso con
Coronel reitera su compromiso con la verdad durante acto simbólico en Medellín por los falsos positivos. (Colprensa -Sergio Acero)

Jaime Humberto Pinzón, coronel retirado, entregó a las víctimas de los falsos positivos una medalla que habría recibido como reconocimiento a las operaciones. La situación se vivió durante el acto simbólico en el Museo Casa de la Memoria en Medellín, el cual contó con la participación de organizaciones de víctimas como la Corporación Jurídica Libertad, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos - CSPP y la Jurisdicción Especial para la Paz - JEP.

El proceso por el caso de los falsos positivos fue condecorado en el año 2005 con una medalla que se le habría entregado por supuestos resultados operacionales cuando ejercía como comandante en el Batallón Atanasio Girardot del territorio paisa. Sin embargo, decidió entregarlo a las familias como símbolo de perdón.

“Hoy quiero entregar a quien ustedes han distinguido como representante la medalla de servicios distinguidos de orden público, la medalla que nunca debió otorgarme, que nunca debí recibir”.

El coronel señaló que si bien no puede devolver la vida de los seres queridos de las víctimas, puede materializar su compromiso con la reparación y la verdad. En su intervención también señaló que sus resultados eran falsos positivos y que:

“Los miembros del Ejército, en una época vergonzosa, éramos medidos y calificados por los superiores por los muertos, por los litros de sangre que teníamos que entregar, por eso la entrega de esta medalla significa el reconocimiento de mi responsabilidad”.

En el acto, Pinzón reconoció que entre los años 2005 y 2006:

“Se presentaron 53 asesinatos y desapariciones forzadas por hombres bajo mi conducción y mi mando. La entrega de esta medalla significa la materialización de mi reconocimiento de responsabilidad por los crímenes cometidos en contra de sus familiares, que no eran combatientes y dirigentes”.

El coronel retirado aprovechó el momento para hacer un llamado a generales de la Cuarta Brigada, entre los que estaban Mario Montoya, Reinaldo Castellanos Trujillo, Óscar González Peña y Luis Roberto Pico Hernández, así como a cuatro altos oficiales del Ejército Nacional de Colombia para que “no revictimizar más” a los colombianos.

Pinzón solicitó a las figuras vinculadas que admitan sus presiones y acciones, las cuales terminaron en operaciones convertidas en crímenes a manos de los subalternos a su cargo. Dijo lo siguiente:

“Señores general Reinaldo Castellanos Trujillo, general Mario Montoya Uribe, general Óscar González Peña, brigadier general Luis Roberto Pico, les pido no revictimizar más a los colombianos ni a nuestros subalternos, en el momento de reconocer por las presiones que ellos realizar y que nosotros ostentamos en la cadena de mando y en algunos casos como coautores”.

Finalizando su intervención, Pinzón expresó su intención de participar en actividades a través de las cuales pueda contribuir y “sanar sus almas y corazones de este dolor que han tenido que vivir por mi culpa”.

Un caso entre tantos por los falsos positivos

En conversación con Blu Radio, María Elena Gallego, una de las madres que perdió durante la operación de los falsos positivos a su hijo en el año 2006, mencionó que:

“Haber recibido esta medalla es una humillación, pero también significa esperanza de saber que el Ejército, en algún momento, reaccionará como lo hizo este señor”.

El caso de María Elena, como el de otros familiares, el doloroso recuerdo de una partida un día en el que nadie les avisó. Lleva 18 años esperando que se dieran momentos como este. Su hijo fue retenido el 30 de abril del año 2006, con él, cuatro amigos que recién llegaban a Medellín y venían desde Cali.

A su hijo y compañeros, los miembros del batallón Atanasio Girardot los trasladaron al municipio de Yarumal, ubicado en el norte de Antioquia, siendo acusados de guerrilleros. Posteriormente, los asesinaron. Un caso que se repitió, hasta ahora reconocido, cerca de 6.402 veces.

Particularmente, Antioquia es una de las zonas que la JEP ha priorizado en la lista de los 6 sectores del país con mayor registro de víctimas.