Ganadería: la brecha cambiaria afecta los costos y las posibilidades de recomponer rodeos

Los productores se inclinan por la exportación, ya que el mercado interno se encuentra afectado por la crisis económica y el coronavirus

Según un informe privado, la brecha cambiaria afecta los costos de la ganadería y las posibilidades de recomponer rodeos
Según un informe privado, la brecha cambiaria afecta los costos de la ganadería y las posibilidades de recomponer rodeos

El productor ganadero debe apostar a la exportación ante un mercado doméstico deprimido por efecto de la pandemia y el arrastre de una situación económica débil para apuntalar el consumo interno. El inversor pecuario no desconoce que la realidad del mercado local está signada por la desventaja que plantea un mercado cambiario con fuertes subas del dólar paralelo, y las posibilidades futuras de obtener ganancias con la reposición de los rodeos. El ajuste en los costos e insumos resulta constante e incluso plantea dificultades para ganar nuevos mercados externos por la pérdida de competitividad debido a la movilidad del tipo de cambio libre.

Estas consideraciones son planteadas en el último informe del Mercado Ganadero de Rosario, más conocido por sus siglas Rosgan, y que acompaña la firma de la analista del mercado cárnico, María Julia Aiassa, quien explicó que “tras la pandemia, ganar participación en los mercados externos será muy difícil si Argentina no logra mantener un tipo de cambio competitivo”.

“Más aún –dijo Aiassa– de cara al elevado nivel de oferta que el resto de los países productores estará ávido de colocar. Sin embargo, mientras existan estos desacoples cambiarios entre cotizaciones libres y oficiales, el esfuerzo que está haciendo el consumidor local soportando altas tasas de inflación, terminarán derramándose entre los distintos eslabones de la cadena productiva sin llegar a plasmarse en una mayor rentabilidad para el sector”.

<b>Mientras existan estos desacoples cambiarios entre cotizaciones libres y oficiales, el esfuerzo que está haciendo el consumidor local soportando altas tasas de inflación, terminarán derramándose entre los distintos eslabones de la cadena productiva sin llegar a plasmarse en una mayor rentabilidad para el sector (Aiassa)</b>

Se explica así el interés del sector cárnico local por abrir nuevos mercados y colocar su producción de carne, el cual está centrado en lo inmediato por una fuerte participación del consumo interno cuyo poder adquisitivo, en general, muestra retrasos respecto a la inflación, al tiempo que posiblemente la velocidad de ajuste de los precios de la carne termine siendo más lenta que la de los insumos que requiere su producción.

Allí, a instancias de toda decisión empresaria, la movilidad que reportan continuamente los costos de la cadena cárnica amerita realizar ajustes por parte de los privados en función de las expectativas futuras de devaluación del peso y el techo en los precios internos que le impone a los frigoríficos un mercado doméstico deprimido frente al poder de compra de la población. En definitiva, esto podría conllevar a una pérdida de un modo directo del valor de compra del productor pecuario.

Al evaluar la tónica que reporta el mercado cambiario local y su efecto sobre los commodities agrícolas y también la carne vacuna de exportación, el informe del Rosgan consignó que claramente una devaluación de la moneda mejora la competitividad de nuestros productos en el exterior.

Sin embargo, sucede que en el caso de la cadena de la carne, a diferencia del sector agrícola, la participación de la exportación no supera el 30% de la producción total y por otro lado, como en muchos otros sectores, no siempre se produce una transferencia plena al resto de los eslabones de la cadena.

“Ahora bien, más allá de la devaluación que registra nuestra moneda contra el tipo de cambio oficial, existe una diversidad de cotizaciones que abren brechas muy amplias y, en efecto, son estas las que marcan la devaluación real que percibe el mercado”, explicó Aiassa.

Brechas

Por ello, se destaca que para aquel ganadero que produce animales para exportación y percibe un “dólar carne” 9% inferior al dólar oficial, para el resto del mercado que tiene por destino el consumo interno, la mayor distorsión reside en la brecha cambiaria. Aún con las limitaciones que plantea la cuarentena, la demanda de dólares se canalizó a través de la operatoria bursátil, donde se constató un gran dinamismo. Esto llevó a que hoy la brecha entre el dólar oficial (promovida por el Banco Nación) y el dólar blue supere el 75%, lo que implica una ampliación de más de 50% en lo que va del año. La diferencia en el tipo de cambio plantea a las claras las expectativas que reporta la problemática inflacionaria que deberá enfrentar el mercado en los próximos meses.

En el mercado ganadero, el precio del ternero a valor dólar ofrece un precio de USD 1,60 por kilogramo vivo según el dólar oficial, mientras que si tenemos en cuenta la cotización de la divisa en el segmento paralelo, dicha valuación apenas trepa a los USD 0,90 por kilo.

Así, según indicó el informe del Rosgan, “aquel productor pecuario o inversor que tenga los dólares guardados, podría estar comprando un 40% más barato el kilo de ternero. A su vez, para quien no tiene los dólares y analiza la oportunidad de hacer una colocación en pesos, irse a kilos de carne le permite resguardar sus pesos al tiempo que genera una renta productiva. En efecto, en los últimos doce meses el precio del ternero aumentó un 63% contra una inflación interanual del 48% a marzo pasado”.

Por último, el informe sostiene: "Cuando toda la cadena comienza a hacer esta misma lectura de mayor devaluación futura, rápidamente empieza a ajustar los precios elevando los costos estructurales de producción. En general, el precio de reposición tanto de insumos como de bienes de uso tiende a acompañar implícitamente el valor del dólar libre”.

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