La cosecha de cultivos de invierno alcanzó buen nivel de rendimientos, pese al déficit hídrico que afectó a la campaña

Esta semana la Bolsa de Cereales de Buenos Aires anunció el final de la campaña de trigo y cebada, afectada en gran parte por la falta de lluvias

La cosecha de cultivos de invierno alcanzó buen nivel de rendimientos, pese al déficit hídrico que afectó a la campaña.
La cosecha de cultivos de invierno alcanzó buen nivel de rendimientos, pese al déficit hídrico que afectó a la campaña.

En su relevamiento semanal, publicado el pasado jueves, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires anunció la finalización de la cosecha de cultivos de invierno, con buenos niveles de rendimientos de producción en trigo y cebada, a pesar de la falta de precipitaciones que se profundizó en la última primavera.

La cosecha de trigo alcanzó, según la bolsa de cereales porteña, una producción total de 18.800.000 toneladas, ubicándose un 1% por debajo de la producción histórica, y con rendimientos de 29,2 quintales por hectárea.

En lo que respecta a la cebada, la cosecha total fue de 3 millones de toneladas, registrando una caída interanual superior al 21% en relación al ciclo anterior, como consecuencia de la caída del área de siembra y por el impacto del déficit hídrico en el sudoeste de Buenos Aires y sur de La Pampa.

En trigo, la campaña estuvo fuertemente marcada por la falta de precipitaciones en el oeste de la región agrícola durante las etapas vegetativas del cultivo. Las pérdidas de área fueron de alrededor del 2,5 % del total, con más de un 20 % de las mismas que estuvieron concentradas en el sudoeste de Buenos Aires y sur de La Pampa.

Para el trigo, el panorama empezó a mejorar con las lluvias que se registraron a partir de octubre pasado, que permitieron en parte compensar las pérdidas de rendimiento por falta de estructuras reproductivas con un mayor peso de grano.

Campaña de cebada

Por su parte, el ciclo 2019/2020 de cebada finalizó con los lotes que se cosecharon en el sur de Buenos Aires y La Pampa, que aportaron el 70% de la producción total.

Los rendimientos que se cosecharon, en promedio, se ubicaron en 37 quintales por hectárea, muy por encima de las proyecciones que se realizaron al inicio de la campaña.

Uno de los factores que impulsó la mejora de rendimientos en un escenario de déficit hídrico, fue la mayor inversión en tecnología que realizó el productor agropecuario. Habrá que ver si eso mismo ocurre en el próximo ciclo, donde el aumento de las retenciones podría derivar en una baja de la siembra y producción.

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