En medio de la crisis lechera, se instala el primer tambo-fábrica robotizado

Al sur de Córdoba, un tambo desembarcó con esta tecnología pionera en Argentina

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Se trata de una empresa
Se trata de una empresa familiar al sur de Córdoba

Aunque el sector lácteo hace tiempo que no está pasando un buen momento, ya que el tambero por cada litro de leche que entrega recibe aproximadamente $6,10, hay productores que creen en el potencial de la lechería argentina.

Tan es así, que al sur de Córdoba, más precisamente en un campo de cinco hectáreas en Coronel Moldes, una empresa familiar llamada "La Inesita" que hace diez años comenzó a escribir su historia láctea, apuesta a la innovación en el tambo y al agregado de valor.

Se trata de la incorporación de robots "que ordeñarán". Cada uno admite un número teórico de 65 vacas y entre los dos producirán 6.000 litros de leche. Entre robots, accesorios, instalación, el proyecto implica una inversión que alcanza los USD 400.000 y estiman que a fin de año, ya estarían produciendo. Como concepto de producir leche robótica, darle valor agregado en el mismo lugar con la elaboración de quesos y tener el punto de venta in situ, sería la primera fábrica-tambo robotizada en Argentina. Cabe aclarar que el primer tambo robotizado en Argentina se instaló en el INTA Rafaela.

Mito: ¿Robot versus ser humano?

Martín Brito, uno de los integrantes de la empresa familiar protagonista de la iniciativa, dialogó con Infobae.

El robot, entre otras acciones,
El robot, entre otras acciones, realiza el acto rutinario de poner y sacar una pezonera

Si bien en el mundo hace mucho que existen los robots para la lechería, Martín, junto a su hermano y padre comenzaron a pensar la idea hace un año y medio, y para eso, consultaron a productores de Canadá y de California que ya lo habían experimentado. En este sentido, Brito reconoció que no es un sistema perfecto, tiene sus ventajas y desventajas, sin embargo tomaron la decisión de hacerlo.

A ser consultado sobre los beneficios de un robot en un tambo, Brito, en primer lugar, respondió: "Básicamente ordeñan. Poner y sacar una pezonera era un acto tan rutinario que no tenía ninguna ventaja que lo hiciera un ser humano. El robot le saca tiempo al ser humano, el hombre es más valioso usando el sentido común y el criterio en otra actividad y el robot, ordeñando". En segundo lugar, Brito destacó que el robot tiene un humor neutro, en cambio, en la persona influye tener un día mejor o peor, y eso puede afectar su trabajo respecto a la calidad de leche ya que el robot hace un análisis instantáneo de la calidad de la leche.

En cuanto a este último punto, no menor, aclaró: "La gente que hoy está ordeñando va a pasar a otros puestos más elevados y más cómodos dentro de la empresa". Por ejemplo: en el manejo del robot, de la quesería y en el salón de ventas. "Esto implica una mejora de calidad de vida para el personal que trabaja en La Inesita", aseguró.

Apostar en medio de la crisis

“Uno no se olvida de
“Uno no se olvida de que esto es un negocio y hemos puesto toda la carne arriba del asador porque creemos en nosotros”, enfatiza Brito un tambero de larga tradición familiar

Al ser consultado sobre cómo se animaron a incorporar tecnología en el marco de la situación crítica que atraviesa la lechería. Brito, señaló: "Tomamos la lechería como una forma de vida, sin haber nacido en el campo y sin haber sido del campo. Creemos que el problema de la lechería argentina es análogo al problema del país. Mientras tanto, se habla mucho de que hay desnutrición y pareciera que no importara que un tambo se cierre, cuando el tambo forma parte del principal eslabón de nutrición de un chico".

A modo de reflexión y de análisis, Brito comentó: "La leche es lucha, es esfuerzo, es compromiso, es honestidad y es esperanza. Si le ponemos lo que tenemos que poner, trabajamos y tenemos un producto a un buen precio, podemos manejar nuestra cadena de costo y salir a vender nuestro producto al precio que consideremos, porque somos formadores de toda la cadena que hoy está complicada".