Autoclásica se realiza en el Hipódromo de San Isidro y su entrada tiene un costo de $ 500 y menores de 12 años entran gratis. El horario es de 10 a 18 horas. Autoclásica es organizada por el Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina.
Autoclásica se realiza en el Hipódromo de San Isidro y su entrada tiene un costo de $ 500 y menores de 12 años entran gratis. El horario es de 10 a 18 horas. Autoclásica es organizada por el Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina.

En tiempos en los que la industria automotriz transita hacia estándares menos ruidosos, con el desarrollo de los motores eléctricos, y menos dependientes del humano, con el avance de la conducción autónoma, hay refugios para que los nostálgicos puedan abrir todos los sentidos y de ese modo reencontrarse con un pasado lleno de sensaciones. Ese espíritu sobrevuela en Autoclásica, la mayor exposición de autos antiguos de Sudamérica que en su 19ª edición dispuso un menú con más de mil vehículos desparramados en las calles internas del Hipódromo de San Isidro. Allí donde la vista se esfuerza por captar cada diseño, el tacto acaricia metales y cueros robustos, el olfato recoge los penetrantes hedores de la combustión y el oído se llena con el golpeteo de pistones que martillan a cinco, seis, siete, ocho mil revoluciones por minuto. ¿Y el gusto? “A estos autos sólo les faltaría ser comestibles para lograr la perfección”, reflexionó un viejo coleccionista al pasar.

Un Ford Mustang de 1966, comprado en el mismo año por la familia que todavía lo tiene. Y completamente original. Nombre foto: 7 Ford Mustang GT 1966
Un Ford Mustang de 1966, comprado en el mismo año por la familia que todavía lo tiene. Y completamente original. Nombre foto: 7 Ford Mustang GT 1966

No está la historia completa del automóvil, pero sí hay muchas historias que les dan vida a los autos. Lo dice el slogan de Alfa Romeo: “Senza cuore saremmo solo macchine”. En verdad, el corazón del auto está en el motor, pero el alma es la comunión de la máquina y quien la conduce, esa mágica relación que atraviesa generaciones con relatos perennes. De esas historias hay muchas en Autoclásica 2019. Como que hay vehículos que merecen ser vistos, olfateados, tocados y escuchados.

El mayor encanto está en las joyas del siglo pasado, de principios hasta pasado brevemente los mediados. Y por ellos hay un verdadero festival. Por caso, Citroën contó con un generoso espacio por la celebración de su centenario, con una puesta en escena apuntalada en forma oficial por PSA Argentina pero sostenida por el aporte del Citroën Club de Buenos Aires.

Allì se expone un 5CV de 1925, en su variante C3, con chasis largo. Le decían le petit Citroën, el pequeño limón, llegó a la Argentina en 1922, mismo año en que se empezó a producir en Francia. Fue un auto adoptado por la comunidad artística local, y se recuerda a Pepe Arias, El Zorro, conduciendo el suyo por las calles de Buenos Aires. Es este 5CV el Citroën más antiguo en funcionamiento de los que hay en el país, según le indicó a Infobae Alejandro Beiroa, el presidente del club local de la marca.

Citroën 5CV de 1925, el auto más antiguo de la marca de los que funcionan en la Argentina. Nombre foto: Citroën 5CV
Citroën 5CV de 1925, el auto más antiguo de la marca de los que funcionan en la Argentina. Nombre foto: Citroën 5CV

A pocos pasos, se impone en el camino una Bugatti Type 35 Grand Prix que parece real, pero no es real. Es una reconstrucción idéntica de uno de los deportivos más emblemáticos de la casa italiana, creado en la ciudad de Paraná por una empresa, Pur Sang Argentina, que lleva casi 40 años realizando este trabajo de casi de orfebrería automotriz a pedido de fanáticos que quieren tener su propio deportivo. Las piezas son construidas en el mismo taller, y la realización de cada uno demanda unos seis meses. Así tienen clientes de Europa, Oceanía y Asia.

Una impactante réplica de una Bugatti Type 35 Grand Prix. Se fabrica en Paraná.
Una impactante réplica de una Bugatti Type 35 Grand Prix. Se fabrica en Paraná.

Una tarea similar se realiza en Córdoba, a través de Clásicos y Especiales, un taller de restauraciones que en esta edición de Autoclásica sorprendió con un Packard Touring de 1930, cuya reconstrucción demandó dos años y medio. Este descapotable cuenta con cada uno de los detalles del original, tanto que tiene elementos importados de Estados Unidos, como la lona del techo. Una verdadera artesanía.

Otra réplica, en este caso hecha en Córdoba: un Packard Touring de 1930
Otra réplica, en este caso hecha en Córdoba: un Packard Touring de 1930

También impacta la historia de un Mustang GT 289, en su versión coupe Fastback. Está en una parcela de la muestra acompañado por otros tantos exponentes de la deportividad americana, como otros Mustang (entre ellos la última generación), Chevrolet Camaro y algún Pontiac Firebird. Lo curioso de este ponycar es que fue importado en 1966 y en la actualidad sigue en manos de la misma familia argentina, cuya identidad se mantiene en reserva. Hoy es el nieto de aquel que lo compró quien lo disfruta. Y el auto tiene todas sus piezas originales; sólo se lo repintó pero el piso muestra señales de óxido por los 53 años de vida, e incluso el asiento del conductor tiene la marca de un cigarrillo que osó quemarle el cuero. Incluso cuenta la leyenda que en la chapa tiene algún vestigio de un reemplazo de identidad, porque se lo habría importado como coupe Hardtop, que era más barato.

Autos con identidad propia

El predio tiene pasarelas y el jardín central de un boulevard reservado para el aporte de coleccionistas solitarios, muchos de ellos ávidos por contar una, diez, cien y mil veces las prestaciones y la historia de su joya. Entre ellos se encuentra al propietario de una réplica original de uno de los seis Shelby Daytona que se fabricaron, y de los que sólo quedan cuatro en pie en todo el mundo. Se lo construyó en Estados Unidos, tiene la chapa de la matriculación en el chasis y un motor de 380 caballos. Lo importó un coleccionista que tiene varios autos deportivos de distinto tipo. ¿Por qué es tan emblemático este auto? Porque en los 60, la creación de Carroll Shelby se convirtió en el primer auto de carreras norteamericano en ganar en circuitos célebres como Daytona, Sebring, Le Mans y Nürburgring.

Un Shelby Daytona, auto que deslumbró en circuitos como Sebring, Le Mans y Nürburgring, entre otros.
Un Shelby Daytona, auto que deslumbró en circuitos como Sebring, Le Mans y Nürburgring, entre otros.

Apenas se ingresa, de un lado viejos Land Rover dan una lógica bienvenida a un espacio agreste, con mucho verde. Pero de inmediato se cruzan seis furiosas Ferrari aportadas por el club que hay en la Argentina, entre ellas una 458 Spider, un pura sangre con un V8 de 4,5 litros, 570 caballos y una velocidad máxima de 320 kilómetros por hora.

Sólo unos pasos separan a las joyas de Maranello de una carpa llena de súper autos, verdaderas bestias que, a diferencia de las Ferrari, tienen todas motores delanteros y por ende interminables capó. Es el caso de una Dodge Viper GTS-R GT2 Championship Edition, un clásico dentro de una línea de los muscle cars más reconocibles del mercado americano. Una bestia con un V10 de 8 litros que eroga 460 caballos y trepa hasta los 298 km/h. El mismo espacio es compartido por dos trepidantes Mercedes AMG, el sello especial de altas prestaciones que tiene la casa de Stuttgart: un SLS con motor V8 de 460 caballos, y un GTR que asusta por los 585 CV que desarrolla su V8 biturbo, y llega a una máxima limitada de 320 km/h.

El Dodge Viper impresiona por lo interminable de su capó; abajo tiene un V10 de 8 litros.
El Dodge Viper impresiona por lo interminable de su capó; abajo tiene un V10 de 8 litros.

En el espacio Racing 50 hay una serie de clásicos con una altísima carga. Entre ellos, un Mercedes-Benz 300 SL, el mítico Alas de Gaviota, reconocido con ese nombre por la apertura vertical de sus puertas, toda una novedad para sus tiempos, los dorados años 50. Además del diseño, este modelo, del que se construyeron sólo 1.400 unidades, también sorprendió por introducir el chasis tubular, la suspensión independiente en las cuatro ruedas y la inyección directa de combustible en el motor 3.0 de 220 caballos.

Italia siempre aporta gemas. Como lo es una Maserati A6GCS/53, la última de las 52 unidades fabricadas y que vive en la Argentina. Este auto participó de la tradicional Mille Miglia, en 1956, y en estos tiempos, como clásico, visita asiduamente la exposición Goodwood Revival, la meca de los autos clásicos que todos los años realiza su ceremonia en el Reino Unido. Con este auto, Alejandro De Tomaso ganó como piloto los 1.000 Kilómetros de Buenos Aires de 1955. Luego este argentino, ya radicado en Italia, se convertiría en uno de los diseñadores de deportivos más afamados del mundo, tanto que devino en su propia marca de autos.

Otro tesoro italiano es la Ferrari 266 Inter / 195 S. Hay sólo siete unidades en el mundo. Y esta tiene además la particularidad de que Charly Menditeguy la condujo en la inauguración del autódromo de la Ciudad de Buenos Aires, el 17 de octubre de 1952. Es una de las Ferrari más antiguas de las que se encuentran en el país: porta un V12 de 2.3 y 170 caballos. Pero el verdadero valor lo tiene en la historia que lleva en sus rasgadas imperfecciones de una chapa ya gastada pero original.

Esta Ferrari 266 Inter / 195 S fue conducida por Charly Menditeguy en la inauguración del autódromo de Buenos Aires, en 1952.
Esta Ferrari 266 Inter / 195 S fue conducida por Charly Menditeguy en la inauguración del autódromo de Buenos Aires, en 1952.

También celebra su aniversario 60 la marca Mini, nacida en Gran Bretaña pero actualmente en la órbita de BMW, que presentó una serie especial para celebrar las seis décadas de un auto histórico. Y no sólo Citroën cumple 100 años, sino que también Bentley los está festejando y con un importante stand portador de modelos de todas las épocas como un homenaje del Club de Automóviles Clásicos de la Argentina. Entre los modelos que están en exposición se destacan un R Type Continental Coupe de 1952, del que sólo se fabricaron 208 unidades; un 4 1/4 Litre Sedanca Coupe by Gurney Nutting de 1937, que fue ganador del “Best of Show” en Autoclásica 2005; y un T1 de 1972, auto que perteneció al tenista argentino Guillermo Vilas.

 Un Bentley R Type Continental Coupe de 1952. La marca celebra sus 100 años con un importante stand
Un Bentley R Type Continental Coupe de 1952. La marca celebra sus 100 años con un importante stand

Hay un Mercedes-Benz 250 SL Pagoda del año 1967 que atesora una particularidad. Le pertenció a Rubén Rogés, socio fundador número dos del Club Mercedes-Benz Argentina, quien falleció en junio de este año y por primera vez se expone en este modelo a modo de tributo que sus compañeros del club y su propia familia quisieron rendirle. Rogés era el socio más reconocido del club entre los llamados terrenales, porque el socio número uno era un tal Juan Manuel Fangio, quien además le dio su nombre a la institución de coleccionistas.

Las motos y la competición, también presentes

Una importante parte del predio está tomada por más de 400 motos y sus respectivos dueños o clubes que las albergan. Este año, están presentes ejemplares únicos de marcas como Harley-Davidson, BMW Motorrad, Royal Enfield, Vespa, Piaggio, Moto Guzzi, y Aprilia; entre otras. Además, este año el CAC celebrará el 50° aniversario del debut de la Honda CB750 Four, la primera moto de cuatro cilindros de la marca japonesa fabricada en 1969 y uno de los modelos más emblemáticos, ya no sólo de Honda, sino de la propia historia de la motocicleta. Y en Autoclásica se expone un ejemplar de 1969.

También hay una Harley Davidson 1918, restaurada a nuevo, con un side-car hecho en mimbre. Y en el espacio de BMW, además de las últimas novedades de Motorrad, hay una R17 de 1936 en un perfecto estado de conservación y que se lleva casi todas las miradas.

 Harley Davidson 1918, restaurada a nuevo, con su side-car en mimbre.
Harley Davidson 1918, restaurada a nuevo, con su side-car en mimbre.

Cerca de allí, se encuentra un espacio para los amantes de los fierros de competición, con autos históricos del Turismo Carretera. Y un stand que celebra los 50 años de la aparición de la cupé Chevy en la Argentina, auto tan ligado al TC. Y una perla internacional: el Peugeot 205 Turbo 16, desarrollado por Jean Todt, que en el año 1985 el argentino Carlos Alberto Reutemann condujo durante esa edición del Rally de Argentina.

SEGUÍ LEYENDO