
En el tiempo que le demandó a los lectores leer el título, un auto aceleró de cero a cien kilómetros por hora. Es la duración equivalente al mero acto de bostezar, saltar y caer, rascarse. En semejante intervalo efímero cabe la aspiración de una industria automotriz entusiasta. Esta acumulación de milésimas resulta ser una conquista, una quimera para los fabricantes de automóviles particularmente rápidos. En el ranking de los veinte vehículos capaces de superar el umbral de los cien kilómetros por hora saliendo desde parado los coronados ofrecen una gama variopinta.
La lista hermana a la industria: hay versiones históricas, deportivos consagrados, modelos ligeros, auspiciosos vehículos eléctricos, producciones en serie y fabricaciones boutique. Todos bajan la marca de aceleración por debajo de los tres segundos, la frontera temporal que circunscribe a los vehículos con mayor poder de aceleración jamás construidos. Sorprende, tal vez, que el líder de este dinámico ranking sea un Dodge y que ingrese al podio una creación del productor británico Ariel Atom.

La deportividad como propósito esencial de la fabricación de automóviles no comulga con el concepto de auténtica fuerza, potencia y el sentido salvaje y visceral de la aceleración. Los autos valen por lo que denuncia su motorización. Caballos de fuerza y velocidad punta acompañan en la tarjeta de presentación a la apacidad de aceleración que presume un vehículo. La difusión de esas cifras, incorporadas a la planilla de prestaciones que religiosamente difunden las marcas, permiten su clasificación y categorización.

La filosofía de la automoción estadounidense lidera el ranking con un modelo que hace honor a su denominación. El Dodge Challenger SRT Demon es adrenalina pura: detiene el cronómetro a los 2,4 segundos. Su motor V6 con 6,2 litros de cilindrada, 840 CV de potencia y más de 1.000 Nm de par representa con carácter y orgullo el propósito del ranking que encabeza: la búsqueda de emoción. Sacrifica agilidad y aerodinámica en procura de un arranque brutal.

Lo persigue un deportivo extremo de ingeniería precisa y esqueleto modesto. El Ariel Atom 350 R es una edición exclusiva no apta para cardíacos. Es el caso de un prototipo radical, emotivo. Monta el motor Honda K20Z4 que le da vida al mítico Honda Civic Type R que aumentó su potencia a los 350 CV producto de un sistema de sobrealimentación del propulsor y gracias a un nuevo intercooler. Su peso de 550 kilos explica la furia de su gesta: registra una aceleración de cien kilómetros por hora en 2,5 segundos.

Completa el podio de los modelos que más rápido aceleran de cero a cien el deportivo que recibió por unanimidad el beneplácito de la especialistas de ser el "mejor auto del mundo". Una de las razones que esgrime para respaldar la etiqueta son sus cifras oficiales, la calidad y la belleza de sus prestaciones. El Bugatti Chiron alcanza el umbral de los cien a los 2,5 segundos. Su corazón soporta un propulsor de 8.0 litros en configuración W16, cuatro turbos, tracción integral, estructura de fibra de carbono, transmisión de doble embrague y caja de cambios de siete marchas; capaz de erogar 1.500 CV y 1.600 Nm de par disponible a 2.000 rpm.

La lista de los otros 17 modelos condecorados con el diploma de mérito a la adrenalina esconde algunas sorpresas. Los frenéticos deportivos livianos tienen otro exponente en el ranking: el Caterham Seven 620R en el puesto trece. Dentro del top ten se destacan modelos de propulsión alternativa que evangelizan la cultura eléctrica en la automoción. El Tesla Model S P100D, obra del fabricante más audaz, obtuso y descarado de la industria automotriz, registra un tiempo de 2,7 segundos que lo posiciona en la séptima ubicación. También hay lugar para los deportivos que conjugan la tradición de su historia con la evolución de la movilidad. El McLaren P1, el LaFerrari o el Porsche 918 Spyder son referentes de la hibridación en los automóviles. Y comprueban que los sistemas sustentables de motorización no sacrifican emoción y adrenalina. Que, al fin y al cabo, es la experiencia de acelerar en menos de tres segundos a cien kilómetros por hora.
Los 20 autos con mayor poder de aceleración:
1° Dodge Challenger SRT Demon: 2,4 segundos
2° Bugatti Chiron: 2,5
3° Ariel Atom 350 R: 2,5
4° Porsche 918 Spyder: 2,6
5° Radical RXC: 2,6
6° Bugatti Veyron Super Sport: 2,6
7° Tesla Model S P100D: 2,7
8° Hennessey Venom GT: 2,7
9° Fenyr SuperSport: 2,7
10° McLaren P1: 2,8
11° Nissan GT-R Nismo: 2,8
12° Koenigsegg Agera R: 2,8
13° Caterham Seven 620R: 2,8
14° SSC Ultimate Aero TT: 2,8
15° GTA Spano: 2,9
16° Ferrari LaFerrari: 2,9
17° Lamborghini Aventador: 2,9
18° Porsche 911 Turbo S: 2,9
19° Pagani Huayra: 2,9
20° Ferrari 812 Superfast: 2,9
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