La tormenta perfecta se cierne sobre los Juegos de invierno de Pekín

El extraño caso de una tenista china y una frase del presidente de los Estados Unidos convierten la posibilidad de un boicot diplomático en algo muy real cuando faltan menos de tres meses para la cita.

Las banderas china y olímpica ondean en la sede del Comité Organizador de Pekín para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de 2022 en Pekín, China, el 12 de noviembre de 2021. REUTERS/Thomas Suen
Las banderas china y olímpica ondean en la sede del Comité Organizador de Pekín para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de 2022 en Pekín, China, el 12 de noviembre de 2021. REUTERS/Thomas Suen

Hace años que sobre los Juegos Olímpicos de invierno de Pekín se cierne la amenaza de un boicot, pero lo que nadie esperaba es queen un mismo día el extraño caso de una tenista china y una frase del presidente de los Estados Unidos convirtiera esa posibilidad en muy real cuando faltan menos de tres meses para la cita.

La desaparición de Peng Shuai tras denunciar una agresión sexual por parte de un ex alto jerarca del Partido Comunista chino no le deja muchas aternativas a Joe Biden, que al preguntársele este jueves si habría boicot diplomático de su país a los Juegos en Pekín dijo más de lo que se esperaba.

Es “algo que estamos considerando”, dijo antes de comenzar la Cumbre “Three Amigos” con el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

Tres días antes, el lunes, Biden había mantenido una cumbre virtual de tres horas y media de duración con el presidente Xi Jinping, que definió al estadounidense como su “querido amigo”. Biden y Xi se conocen desde hace muchos años, cuando ninguno de los dos era el número uno en sus países.

En la reunión del lunes no se habló de los Juegos de invierno. Quizás porque lo que Biden podía decirle no era muy amistoso. Como tampoco lo fue el comentario de Xi al referirse a la situación en Taiwán: “El que juega con fuego corre el riesgo de quemarse”.

Una pantalla muestra un noticiero de los medios estatales CCTV que muestra al presidente chino Xi Jinping y al presidente estadounidense Joe Biden durante una cumbre virtual, en Beijing, China el 16 de noviembre de 2021. REUTERS/Thomas Peter
Una pantalla muestra un noticiero de los medios estatales CCTV que muestra al presidente chino Xi Jinping y al presidente estadounidense Joe Biden durante una cumbre virtual, en Beijing, China el 16 de noviembre de 2021. REUTERS/Thomas Peter

Todo se aceleró, sin embargo, al crecer la cobertura mediática del caso de Peng Shuai. El jueves, la televisión estatal china difundió un supuesto e-mail en el que la tenista aseguraba estar bien, desmentía haber sido víctima de una agresión sexual y le daba a entender a  la WTA, el ente rector del tenis femenino, que no se inmiscuyera.

El extraño correo electrónico, publicado por el medio de comunicación estatal chino CGTN, citaba a Peng diciendo: “No he desaparecido, ni estoy insegura. Sólo he estado descansando en casa y todo está bien”.

La respuesta de Steve Simon, el director ejecutivo de la WTA, impactó por su contundencia: “Me cuesta mucho creer que Peng Shuai realmente escribió ese mail que recibimos o que crea lo que se le atribuye (en el mail)”.

“La WTA y el resto del mundo necesitan una prueba independiente y verificable de que ella esta a salvo. He tratado de contactarla repetidas veces por numerosas vías de comunicación, sin éxito”, añadió Simon. La Federación Internacional de Tenis (ITF) pidió una investigación.

Si el caso de Peng no se soluciona pronto y en forma razonable, la presión para los gobiernos occidentales será enorme. Sigue sin haber señales de un boicot como los que se estilaban hace décadas, porque los gobiernos aprendieron que no se puede penalizar de semejante manera a sus propios deportistas. Pero el boicot diplomático que Biden analiza ya está siendo estudiado en unas cuantas cancillerías más. 

FOTO DE ARCHIVO: La china Peng Shuai practica en el Abierto de Australia en Melbourne Park, Melbourne, Australia, 13 de enero de 2019. REUTERS/Adnan Abidi
FOTO DE ARCHIVO: La china Peng Shuai practica en el Abierto de Australia en Melbourne Park, Melbourne, Australia, 13 de enero de 2019. REUTERS/Adnan Abidi

Al igual que los de Pekín 2008, los Juegos de Pekín 2022 han venido enfrentando duras críticas de grupos defensores de los derechos humanos, que aseguran, ya desde antes aquellos Juegos de verano, que el régimen de Pekín está cometiendo un genocidio con la minoría uigur, que habita en el noroeste del país.

El extraño caso de Peng intensifica esas críticas y crea una tormenta perfecta para Pekín y para el Comité Olímpico Internacional (COI), socios en la necesidad de éxito de los Juegos de invierno.

“Los descarados esfuerzos por silenciar a Peng Shuai parecen estar en contradicción con el objetivo de China de hacer que los Juegos Olímpicos de Pekín sean un éxito”, dijo Natasha Kassam, directora de opinión pública y política exterior del Instituto Lowy y ex diplomática en Pekín, a “The New York Times”.

“Hay pocas dudas de que la falsa declaración no hará más que reforzar los llamamientos al boicot de los Juegos Olímpicos”, añadió.

Mientras que Nancy Pelosi, presidenta del Congreso de Estados Unidos, llamó al boicot, diciendo que los líderes estadounidenses que asistieran perderían su “autoridad moral”, el senador republicano Tom Cotton fue mucho más allá: dijo el jueves que el boicot diplomático a los “Jugos del genocidio” sería “demasiado poco, demasiado tarde” y pidió un boicot total a todos los atletas, funcionarios y empresas patrocinadoras de Estados Unidos.

La presión sobre Biden, así, crece día a día, al igual que sobre el Comité Olímpico y Paralímpico de los Estados Unidos (USOPC). El Comité Olímpico Internacional (COI) dijo a la agencia de noticias Reuters que apostará por la “diplomacia silenciosa”, un concepto al que ya apeló en ocasiones anteriores.

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