Eran concuñados, los unió un service de aire acondicionado y un abrazo lo cambió todo: “Él vino para sanar mi vida”

Cynthia y Marcelo venían de relaciones rotas y segundas oportunidades complejas. Se conocieron en casa de sus suegros, sin que nada pareciera especial. Pero Marcelo está seguro de que, en ese primer encuentro, algo ya había nacido

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Lo único en común que
Lo único en común que tenían Cynthia y Marcelo eran sus ex

Esta historia no llegó por el mail a Infobae. Surgió de una participación espontánea de la pareja en cuestión durante un show de stand up al que asistí en Palermo Viejo, antes de Navidad. Cuando el humorista preguntó sobre historias de amor, Marcelo saltó de entre el público y reveló, entre risas, que habían sido concuñados… ¡Chan! Enseguida descubrí que podría tener una historia simpática que contar. Luego de las carcajadas y terminado el espectáculo, me acerqué e intercambiamos teléfonos.

Acá va la historia de Marcelo y Cynthia, una historia que de no haber tenido en algún momento lazos políticos familiares, jamás de los jamases podría haber sucedido. Sobre todo porque ellos transitaban la vida por dos barrios lejanos. Lo único que tenían en común era… sus ex.

La vida antes de él

Cynthia Sanz Petruk (46) nació en Mendoza como parte de una troupe de cuatro hermanos. Su papá era médico y su mamá, descendiente de ucranianos. Cuando tenía 3 años la familia se mudó a la zona de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires.

Por amor a su padre quiso seguir sus pasos y, acabado el secundario, arrancó a estudiar Medicina. No resultó y dejó en segundo año. A los 20 volvió a vivir a Mendoza donde comenzó a estudiar publicidad. En ese entonces, conoció a un ingeniero químico que se convirtió en su pareja y en el papá de sus tres hijos.

Cynthia Sanz Petruk nació en
Cynthia Sanz Petruk nació en Mendoza pero se mudó a Buenos Aires con el padre de sus hijos

Vivimos cinco años en Mendoza y después nos trasladamos a Buenos Aires donde nacieron mis hijos que hoy tienen 15,16 y 19 años. Nunca estuvimos casados. Pero la pareja no funcionaba, me sentía sola. Nos llevábamos muy mal, era una relación sumamente tóxica. Después de ocho años, tomé la decisión de terminar. Nos separamos y empezó una época dura. Mientras criaba a mis hijos en el barrio porteño de Palermo abrí un negocio de ropa de chicos al que llamé Chocolette. Trabajaba muchísimo y me empezó a ir bien. En el negocio llegué a hacerme una habitación detrás del local, con un futón, para poder descansar. Tenía que abrir el negocio siempre, aunque los chicos estuvieran enfermos o atravesara problemas judiciales con mi ex, producto de la separación. En la Pandemia como los chicos no tenían que ir al colegio y todo era por Zoom, me instalé temporalmente en la casa de mis padres. Además, a papá le habían diagnosticado parkinson y quería pasar más tiempo con él. La salud de mi padre se fue deteriorando porque así es la enfermedad. Teníamos cuidadoras y kinesiólogos dando vueltas por la casa. Uno de esos kinesiólogos resultó ser David. Yo tenía 41 y estaba separada. David también se estaba separando. Al poco tiempo empezamos a salir. Todo parecía maravilloso. La pareja funcionaba muy bien. Pero ocurrió que, seis meses después, un día sin previo aviso desapareció. Me frizó. Yo no entendía nada y la situación me puso muy mal”.

La vida antes de ella

Marcelo Di Paolantonio (46) es hijo de un italiano que llegó al país con sus padres a los 4 años.

“Mi abuelo bajó del barco y cayó acá, en Hudson. Se casó y, con mi mamá, tuvieron tres hijos. Soy el mayor. Desde chico me gustó la música. Nací músico. Toco órgano, teclado, piano, acordeón y percusión. De hecho tengo un grupo. Primero estudié informática y no me gustó, luego cine en Bellas Artes de La Plata. En tercer año con un cortometraje animado gané una beca para estudiar cine en Capital Federal. Al final estudiaba en los dos lados y no tenía vida así que decidí dejar lo de La Plata e instalarme en Buenos Aires. Pensé que tendría más futuro ahí. Fue en ese entonces que conocí a Lucía, la mamá de mis hijos”.

Lucía y Marcelo tuvieron dos hijos que hoy tienen 18 y 15 años. El matrimonio duró unos 9 años.

“La que se quiso separar fue ella. Yo veía que no funcionaba, pero no quería hacerlo porque me daban mucha lástima los chicos. Me dolía pensar que me iba a perder demasiado, no verlos por las noches, no vivir con ellas. Después terminé entendiendo que era mejor separarse. Soy un papá muy presente, pero no fue fácil porque mi ex me la complicó un poco cuando vio que yo no me derrumbaba”, explica Marcelo.

Corría el año 2014 cuando ocurrió esta separación. Marcelo decidió que seguiría buscando la persona con quien compartir su vida y que pudiera hacerlo feliz.

Soy romántico y familiero. Tuve algunas parejas más pero no se daba la cosa. Uno va aprendiendo con cada experiencia”, reconoce.

Con Soledad habían estado juntos en el colegio y se reencontraron porque era muy amiga de su hermana. La relación nació y los mantuvo juntos tres años, desde el 2019 hasta el 2022.

“Pero lo cierto es que no funcionaba bien. Era como ir en un bote remando de un solo lado. ¡No funciona así! Ella tenía dos hijas y yo una hija y un hijo. Las dos más chicas de cada uno se hicieron íntimas amigas. Eso fue un tema difícil para lo que vendría luego”, admite anticipándose.

Verse por primera vez

Las dos parejas (Cynthia y David y Marcelo y Soledad) se habían visto una sola vez en la vida: en una reunión de los suegros que tenían en común, los padres de David y Soledad. Ellos habían vuelto de un viaje y querían mostrarles las fotos y videos a la familia. Cynthia fue la encargada de armar una carpeta en la computadora para hacerlo más dinámico. En esa reunión, que sucedió justo cuatro días después de la muerte del padre de Cynthia, quien estaba devastada, se vieron las caras por primera vez con Marcelo. Eran concuñados. Se conocían de nombre y sabían de sus respectivas existencias, pero no se habían visto nunca en persona.

Las dos parejas se habían
Las dos parejas se habían visto una sola vez en la vida: en una reunión de los suegros que tenían en común, los padres de David y Soledad

“Esa noche no pensaba ir porque mi papá había fallecido hacía unos días. David me insistió, dijo que me haría bien pensar en otra cosa y terminé yendo. Ahí fue donde nos conocimos. Fue un ‘hola’, nada más. Cada uno estaba en su relación. A mí no me pasó nada al verlo”, recuerda Cynthia.

Marcelo dice algo distinto: “Tengo un sexto sentido, llamalo como quieras. Pero cuando entré a esa casa y la vi sentada ahí y nos miramos, algo me pasó. No sé bien qué. Algo me atravesó.”

Era la noche del 15 de febrero de 2022

David, unos meses después de esa noche, sacó a Cynthia de su vida sin explicaciones. No le atendió más el teléfono y se borró. Ella dice: “Me frizó”.

En esos meses que siguieron al abandono, Cynthia se acercó a Soledad, era lo más cercano a David que tenía, para intentar comprender qué había pasado. ¿Como una pareja que funcionaba bien había, de golpe, colapsado?

Mi única posibilidad de saber de él era su hermana con quien yo mantenía una buena relación. Le pedí que me contara qué pasaba, le dije que no entendía qué tenía David y cómo era que la pareja perfecta hubiera terminado así, sin que me explicara nada. Soledad me escuchó y me contuvo cuando lloraba. Ella era separada, tenía dos hijos, era maestra jardinera y estaba desde hacía tiempo en pareja con Marcelo”.

Cynthia y Marcelo, ex concuñados
Cynthia y Marcelo, ex concuñados y pareja enamorada

Soledad la escuchaba y, muchas veces, Marcelo estaba al lado y escuchaba los llantos y consultas de Cynthia. Así fue como Marcelo comenzó a conocerla por los mensajes y lo que ella decía. Él relata: “Era un montón porque Cynthia desnudaba su historia, su sentir, y yo la escuchaba. En ese momento no sentía nada por ella, no pensaba en nada. Decía pobre mina, no se merece esto. Sabía lo de la depresión de mi cuñado y muchas cosas más que su ex no tenía idea que pasaban. Incluso le hablé alguna vez a David para decirle que no le hiciera eso a esa mujer, que no la hiciera sufrir”.

Fue en ese entonces que el alquiler del local de Palermo de Cynthia se fue por las nubes. No daba más con tanto gasto sin que su ex aportara así que decidió que lo mejor sería dar un paso atrás. Triste por el fracaso de su pareja con David tuvo que sumar a esa mochila el retroceso de volver con sus tres hijos a la casa de sus padres. Dejar Palermo y volver a Quilmes.

Mientras, en sus mensajes con Soledad, Cynthia se fue enterando de que David no era un tipo sencillo.

"No fue un camino fácil
"No fue un camino fácil pero fue verdadero", aseguró Cynthia

“Resulta que era depresivo. Muy depresivo. Que cada tanto se aislaba del mundo y pasaban esas cosas. Los audios que le mandaba a Soledad llorando o nuestras charlas, a veces y yo no lo sabía entonces, eran escuchadas por Marcelo, su pareja, quien conocía muy bien la problemática de David”, revela Cynthia.

Cynthia estaba destruida por el abandono de David. Marcelo estaba mal en su relación con Soledad, pero seguía apostando porque creía que tenía que estar allí. Encima, sus hijas eran muy amigas.

Así estaba el escenario dispuesto para que los concuñados se cruzaran.

Cupido, escondido en el aire acondicionado

En diciembre de 2022, antes de Navidad, Soledad regresó con sus hijos a la casa familiar.

“Era tremendo volver. Es como retroceder. Siempre había ido para adelante, pero no me quedaba otra. El desarraigo de mis hijos, el desapego de sus amigos del colegio, fue una etapa dura donde sufrieron mucho. Hoy están bien, pero aunque siempre me entendieron y apoyaron, fue difícil. Yo necesitaba mudarme y armando el traslado fue que precisé sacar los aires acondicionados de mi casa de Palermo para llevármelos a la casa de mis padres. Y no tenía mucho presupuesto, estaba con poca plata. Justo veo que Soledad había puesto una historia en IG que era una publicidad de refrigeración. Le pregunté y le pedí que me pasara el contacto porque tenía tres aires acondicionados para sacar y volver a instalar en otro sitio. Ella me contestó enseguida: es mi pareja, Marce, ya le paso tu contacto. Al rato él me llamó por teléfono. Sabía de mí más que yo de él y nos acordábamos de que nos habíamos visto una vez en los de nuestros suegros. El presupuesto que me pasó era regalado y cerré el trato”.

El día que Marcelo fue a Palermo no sabe por qué, pero se sintió nervioso: “Toqué el timbre. Subí y vi los equipos. No tenía ninguna intención de nada. Pero, en un momento, la miré a los ojos y otra vez, como la primera, algo me conectó profundamente con ella. Desinstalé los equipos. Ella me ofreció unos mates y hablamos un poco”. Cynthia le preguntó si sabía algo de David porque había aparecido de nuevo y le andaba revoloteando. Marcelo, que sabía que David era problemático, fue categórico. Le aconsejó que saliera de esa historia, que no se enganchara más. Ella lo escuchó.

Cynthia estaba destruida por el
Cynthia estaba destruida por el abandono de David mientras que Marcelo estaba mal en su relación con Soledad

“Esta vez algo sentí. ¡Su mirada era tan buena, tan transparente y pura!”, reconoce Cynthia, “Hablar con él me dio una tranquilidad distinta. Me generó paz. Eso fue lo primero que me sedujo de Marcelo”.

Sacó los aires y ella los envió con un flete a Quilmes. Después fue a colocarlos en la casa de los padres de Cynthia. Ese día rompió un poco una pared. Tenía que volver a repararla con enduído. Lo hizo dos días más tarde.

“Mi mamá quedó encantada con él y le empezó a encargar que arreglara otras cosas. Electricidad, un vanitory…”, relata ella.

Las charlas iban y venían en cada visita. Uno de esos días la mamá de Cynthia le pidió que revisara los aires acondicionado de todas las habitaciones. Cynthia lo acompañó una por una. En uno de esos cuartos Marcelo le preguntó sin titubeos:

“¿Te puedo abrazar?”

Dijo que sí.

Ese abrazo les permitió entender todo lo que les pasaba por dentro.

No hubo nada más, ni un beso ni una caricia. Solo fue el abrazo.

Todo empezó con un service
Todo empezó con un service de aires acondicionados y una pregunta: ¿Te puedo abrazar?

Cynthia reconoce: “Ya había histeriqueo. Yo me estaba enamorando. No somos tontas las mujeres, yo veía cómo me miraba. Pero bueno él estaba todavía en la relación con su pareja, podía ser chamuyo…No me quería enamorar. Tenía miedo de sufrir y veía que podía ser muy complicado. El abrazo fue un montón”.

Marcelo interrumpe: “Necesitaba terminar bien con la otra relación”.

El abrazo había desatado algo. Empezaron a charlar todos los días: “Hablábamos de nuestras vidas, nos contábamos cosas. Se fue haciendo una rutina, siempre en horario de trabajo. Porque, después, él llegaba a su casa y ya no podía seguir”.

Las cosas eran tan fuertes emocionalmente que Cynthia decidió pedirle un tiempo. Fue el 10 de febrero de 2023.

“Le dije, arreglá tus cosas y tomá una decisión. Él me decía que se iba a separar, pero no sucedía. Solo había pasado un abrazo. Le dije que lo quería en mi vida de una manera y otra, como pareja o como amigo. Apoyé incluso que se arreglara con ella, que apostara a una reconciliación. Pero él es el que tenía que decidir y entonces lo bloqueé”.

Marcelo, por su lado, un día estando acostado en su cama sintió que estaba extenuado: “Me cansé. Sentí que no podía remontarla con mi pareja. No me gustaba vivir con problemas, ni acostarme peleado. Era una persona que me llevaba al extremo. No podía más. Listo. Le dije que me iba y me fui a mi viejo departamento de soltero”.

El Beso

En esas semanas Cynthia extrañó a Marcelo como loca. Una noche decidió espiar un poco y desbloquearlo. Vio que en la foto de perfil de Whatsapp ya no estaba con Soledad, estaba solo.

“¡No pasó ni media hora que él vio que yo había visto! Me mandó en broma una foto de un aire acondicionado. En nuestros estados respectivos empezamos a poner mensajes subliminales con cosas que solo nosotros entenderíamos. Canciones y frases”, relata.

Después del primer abrazo empezaron
Después del primer abrazo empezaron a conversar todos los días, sabían que había un "histeriqueo"

Arrancaron hablando mucho, contando las situaciones que enfrentaban en sus casas.

“Teníamos el problema que los hermanos sospechaban y no nos podíamos ver. No queríamos líos. La familia de nuestros respectivos se puso muy intensa. Nos asustamos por nuestros hijos. Hablábamos, pero elegimos no vernos. Seguíamos con aquel único abrazo. Los dos hermanos querían recuperarnos pero nosotros no queríamos saber nada más con ellos”, cuentan a dúo.

Recién a fin de febrero pudieron verse.

“Mi mamá se había ido de vacaciones al sur y mis hijos con su papá. Estaba sola en la casa y Marcelo pasó”, rememora. Hasta ahí no había existido ni siquiera un beso. Solo aquel abrazo y las miradas y las charlas eternas.

Esa tarde cuando Marcelo llegó a la casa sucedió todo junto. Fue inmenso. Más de lo que esperaban. Era como si se hubieran conocido de toda la vida.

“No había pudor. Nos mirábamos a los ojos y nos conocíamos. Era eso que yo vi lo que vi la primera vez… Lo estaba confirmando. Mágico. Creo en vidas pasadas y me parece que nos conocemos de mucho antes”, asevera Marcelo.

Cynthia agrega: “Entendimos todo lo que nos pasaba ese mismo día. ¡Si funcionábamos antes de besarnos, imaginate ahora!”.

Era viernes 25 de febrero de 2023. Ese mismo día comenzaron su vida como novios.

No perder lo que otras parejas van perdiendo

Marcelo aclara que ellos siempre van de la mano.

Ya están por cumplir los tres años juntos y se sienten más felices que nunca.

“A los 4 meses de estar juntos, me dijo: con vos me voy a casar, se ríe Cynthia.

Así fue. Se casaron por civil el 14 de marzo de 2025.

Viven en Bernal, en una casa grande que alquilaron, con los hijos de Cynthia y donde caben también los de Marcelo que van de visita, porque durante la semana están en el barrio porteño de Flores.

¿Tener hijos? ¿Lo pensaron?

Cynthia responde: “Mucho lo pensamos, pero no. Ya estamos en otra etapa de la vida. Tenemos un perro Shih Tzu y una gatita. Hubiera sido hermoso, pero no”.

"Con vos me voy a
"Con vos me voy a casar", le dijo Marcelo a Cynthia

Marcelo: “No tenía sentido tener un hijo porque íbamos a ser muy grandes para cuando creciera. A los hijos hay que darles tiempo, dedicarse”.

En el medio de la charla hablan al mismo tiempo, se pisan con las frases, se ríen. Lamentan no haberse conocido antes, pero concuerdan en que si no hubieran vivido lo vivido no habrían llegado a este momento.

“No estaríamos juntos si no hubiéramos pasado lo que pasamos”, reconocen a la vez. Cynthia revela que tiene tatuado el hilo rojo. Ese que une vidas y amores destinados a encontrarse.

“Él es de los románticos, de los que quedan pocos. ¿Dónde están esos hombres?, se preguntan muchas mujeres. ¡Es él! Es la persona que siempre soñé”, confiesa ella.

“Es cierto. Estoy en los detalles siempre. Me encanta regalar flores”, acota Marcelo. Cynthia agrega: “Todos los días te enamora. Te deja un cartelito debajo de la almohada, te dice que te quiere todo el tiempo, está ahí también para mis hijos”.

“Para mí la familia es lo primero”, insiste él. Ella aclara: “Marcelo vino para sanar mi vida”. Él aconseja: “Si lo sentís hacelo, andá para adelante. Si estás seguro de lo que sentís, andá con todo”. Ella asegura que está “Marcelo me cambió la vida, me trajo paz, estabilidad emocional, contención”. Él afirma: “Nosotros seguimos diciéndonos te amo, comiendo juntos cada vez que podemos. Vamos de la mano. Hacemos todo lo que otras parejas van perdiendo. Muchas están aburridas y buscan hacer cosas todo el día para llenar el tiempo, se la pasan jugando al paddle, por ejemplo. Yo, al revés, quiero llegar a casa para verla y estar con ella. Me cuesta irme a trabajar cada mañana porque la extraño durante el día”. Cynthia suma: No fue un camino fácil pero fue verdadero. Algo había que aprender en el camino para llegar acá. Valoramos lo que tenemos y lo que vivimos nos fortaleció. Somos muy compañeros y tenemos, por fin, lo que nunca tuvimos antes”.

La torta de una gran
La torta de una gran celebración

Los ex concuñados pasaron del parentesco político a amarse con locura cada minuto de su vida. E inauguraron una rutina que mantienen desde el comienzo de convivencia: poner el despertador 40 minutos antes de lo necesario para pasar ese tiempo juntos.

Lo explican: “Lo hacemos para tener nuestro rato antes de comenzar el día. A muchos, no sé en qué momento de la pareja, se les perdió esta parte tan importante”.

*Escribinos y contanos tu historia: amoresreales@infobae.com

* Amores Reales es una serie de historias verdaderas, contadas por sus protagonistas. En algunas de ellas, los nombres de los protagonistas serán cambiados para proteger su identidad y las fotos, ilustrativas

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