
Después de una semana de terribles noticias escuchando noticias sobre la ruptura de nuestra nación y la probabilidad de que un periodista sea asesinado, el informe de las Naciones Unidas sobre el cambio climático fue, para algunas personas, algo que quedaba demasiado lejos.
"Escuché algo al respecto", me dijo un amigo que normalmente suele estar bien informado.
Para aquellos que aún no podían asimilarlo, el informe difícilmente podría haber sido más atemorizante: para 2040, dentro de 22 años, el mundo estará en graves problemas, según la experiencia incuestionable de los expertos de las Naciones Unidas. La escasez de alimentos, los incendios forestales y la muerte masiva de los arrecifes de coral son solo algunos de los peligros.
Realizar un mínimo control sobre el calentamiento del planeta requiere una "transformación rápida de la civilización humana en una magnitud que nunca ha ocurrido antes", informó The Washington Post.
Esa noticia fue la más destacada en la página principal del diario, al igual que lo fue en The New York Times. También se destacó en la televisión.
Pero esa información necesitará un énfasis permanente y duradero, tanto por parte de los medios de comunicación como del público, y así poder mantener un planeta habitable.
"Un recordatorio: todos los temas que estén relacionados con el cambio climático serán algo secundario", escribió Philip Gourevitch, autor y redactor de The New Yorker.
The Washington Post citó a Erik Solheim, director ejecutivo del Programa de Medio Ambiente de Estados Unidos: "Es como una alarma de humo desgarradora y penetrante que se dispara en la cocina. Tenemos que apagar el fuego".
Eso va a ir muy en contra de los medios que son propensos a la distracción. También del público que ya está cansado de las noticias.
Recordemos que en los tres debates presidenciales no se hizo ni una sola pregunta sobre el cambio climático. Tampoco se planteó en el debate vicepresidencial.
Desde su elección, el presidente Donald Trump le ha dado la espalda a los esfuerzos nacionales y mundiales para controlar el problema, esencialmente diciendo que va a suceder de todos modos. ¿Por qué molestarse en intentar detenerlo?
Mientras tanto, hay muchas más cosas que nos distraen a cada paso.
Taylor Swift ha roto su promesa de mantenerse fuera de la política y declaró su apoyo a los demócratas de Tennessee.
Trump lleva a cabo manifestaciones ruidosas y tuitea a cada rato, presentando a su oposición política como una multitud peligrosa de incendiarios, y casi ignorando la innovadora investigación de 18 meses de The New York Times donde se reveló el fraude y el engaño en sus finanzas y en las de su familia durante décadas.
Hay tantas cosas sucediendo en cada momento, hay muchos árboles con los que distraerse en el bosque en llamas. Y algunas de esas noticias parecen más importantes: sin duda, el aparente asesinato del periodista Jamal Khashoggi, un columnista de opinión, merece nuestra atención inmediata.
Así que es difícil mantener el interés en el medio ambiente. No es fácil encontrar un ángulo inmediato e irresistible para competir con otro tipo de informaciones noticiosas.
"No hay muchas noticias en esta área, estamos viendo cómo se derriten los glaciares, por lo que no hay una urgencia de incluir las cosas en el periódico de forma inmediata", señaló Elisabeth Rosental, entonces reportera científica del The New York Times, en 2013.
Al igual que el resto del mundo, Estados Unidos necesita un cambio radical para mitigar la crisis que se avecina. También para los medios de comunicación.
Periodistas y organizaciones de noticias de todo el mundo, pero especialmente de Estados Unidos, necesitan su propia transformación.
Este tema debe mantenerse al frente y en el centro, con máxima presión.
Están sucediendo muchas cosas en la nación y en el mundo, lo que se traduce en una constante oleada de noticias. Y como periodistas y consumidores de noticias, eso merece nuestra atención. Pero tenemos que descubrir cómo hacer que lo principal importe.
En resumen, cuando se trata del cambio climático, nosotros (los medios de comunicación, el público, el mundo) necesitamos una transformación radical, y la necesitamos ahora.
Del mismo modo que las mentes más inteligentes de las ciencias de la Tierra han emitido su advertencia, las mejores mentes de los medios de comunicación deberían prestar una atención constante a cómo contar esa historia de una manera que genere cambios.
Podemos estar condenados incluso si eso sucede.
Pero seguramente estemos condenados si no lo hace.
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