(Cortesía de Kyle Vradenburgh)
(Cortesía de Kyle Vradenburgh)

Chris Blazek, un bombero de Chattanooga (Tennessee), había estado luchando contra el fuego de una casa durante tres horas y con un calor insoportable. Una vez que el incendio estuvo bajo control y con un estado de agotamiento, el hombre regresó a la estación de bomberos.

En el momento en el que Blazek entraba a la ducha, un timbre alertaba de una nueva emergencia: un accidente automovilístico que involucraba a una madre embarazada y sus tres hijos.

"Escuchar eso hace que tu ritmo cardíaco se eleve un poco", dijo Blazek, de 39 años, que salió inmediatamente de la ducha y tiró la ropa sucia.

Él y los otros bomberos de su unidad corrieron los poco más de 3 kilómetros para llegar al lugar del accidente. Una vez allí, se dieron cuenta de que la mujer embarazada estaba histérica y se estaba quejando de un dolor abdominal y de espalda.

Mientras que el equipo de emergencia la colocaba en un ambulancia, Blazek pidió permiso para sacar del auto a sus hijas de 7 y 4 años y otra más pequeña de 4 meses. Las mayores parecían estar bien, pero la bebé estaba gritando a todo gas.

"Estaba gritando como si la estuvieran matando", recordaba Blazek.

El bombero de Chattanooga, Chris Blazek, junto a la bebé después del accidente de tráfico (Cortesía de Kyle Vradenburgh)
El bombero de Chattanooga, Chris Blazek, junto a la bebé después del accidente de tráfico (Cortesía de Kyle Vradenburgh)

Cuando la puso de pie, ella comenzó a calmarse. El bombero la miró rápidamente para asegurarse de que no estaba herida. La pequeña apoyó su cabeza en su hombro.

"Simplemente me abrazó", explica él, que tiene cuatro hijas pequeñas.

Se aseguró de que otros miembros de su equipo tuvieran la situación bajo control y se sentó con la bebé en sus brazos.

"Yo y mi nueva amiga decidimos sentarnos y descansar", afirmo.

Casi de inmediato, la niña se durmió en sus brazos y él también se tomó un momento para relajarse.

"Tan pronto como me puse cómodo, ella cerró los ojos", comentó.

No supo hasta más tarde que otro bombero le había tomado una foto y que, horas después, se viralizaría en Internet.

Tras unos 20 minutos, el padre y la abuela de las niñas se presentaron y se llevaron a las pequeñas a casa.

El departamento de bomberos publicó la foto en su página de Facebook y describió lo que había sucedido. El post citó a Blazek: "Son momentos como este que me hacen recordar porque hago este trabajo".

La mujer embarazada, Whittley Hightower, fue dada de alta del hospital. Ella no tuvo heridas graves y las autoridades aseguraron que el bebé que está engendrando está bien.

Ella también comentó la foto y dijo: "Realmente quiero agradecerles por estar allí y cuidar de mis tres hijas. Fue un momento aterrador para todas nosotras. Dios te bendiga".

Blazek respondió: "Señora Hightower fue un honor y un privilegio. Me alegra saber que usted y las niñas están bien".

Más tarde, el bombero dijo que no estaba sorprendido de que él fuera quien había ayudado a la bebé. Con un título de la Universidad de Tennessee en estudios de niños y familias, él tiene una debilidad por los más pequeños.

"Algunos de los muchachos aún no tienen hijos, por lo que suelo ser yo el que va primero a por los niños", dijo. "Para mí es como una segunda naturaleza: la bebé necesitaba ser consolada y yo fui el más indicado para hacerlo".