Una proyección de lo que sería el Waterline Square (The Washington Post / Noe & Associates with The Boundary)
Una proyección de lo que sería el Waterline Square (The Washington Post / Noe & Associates with The Boundary)

Es difícil destacar en el mercado de condominios de lujo de Manhattan, pero James Linsley está trabajando en ello.

En lugar de construir una única torre de rascacielos diseñada por un arquitecto de fama mundial, colocará tres, y en el mismo sitio.

El proyecto, desarrollado por GID Development Group, consiste en tres edificios con revestimiento de vidrio, ideado por los arquitectos Richard Meier, Rafael Vinoly y Kohn Pedersen, de Fox Associates, y se elevarán en el Riverside Boulevard entre las calles 59 y 61. Linsley, presidente de GID, está completando la parte final de un plan de reurbanización a lo largo del río Hudson que comenzó hace dos décadas de la mano de Donald Trump.

El trío de torres, donde las comodidades incluyen una cancha de tenis subterránea, una cancha de fútbol y un jardín elevado, tiene 263 unidades en total. GID informa que 53 de ellos, alrededor del 20 por ciento, se han vendido desde que comenzó su campaña de marketing el pasado mes de junio. La más cara fue una casa de USD 15.5 millones y cuatro habitaciones que se vende a USD 4,097 el pie cuadrado, un récord para un apartamento situado en Riverside Boulevard, según el sitio web de listados StreetEasy.

"La mitad de nuestros compradores son de un área próxima", señala Melissa Ziweslin, directora general de Corcoran Sunshine Marketing Group, que supervisa las ventas en el proyecto denominado "Waterline Square" y valorado en USD 2.3 mil millones. Según apuntó, algunos de ellos buscaban beneficiarse de una reducción de impuestos en los nuevos edificios.

Vender condominios caros en Manhattan en estos días supone una cuesta más que complicada, ya que los desarrolladores siguen salpicando el paisaje con más unidades para que los compradores puedan elegir. Este año, se espera que 4,600 apartamentos recientemente construidos lleguen al mercado de ventas, con casi la mitad de ellos a un precio de USD 2,400 el pie cuadrado de media, según datos de Corcoran Sunshine. Eso está por encima de las 3,323 unidades nuevas que se pusieron a la venta en Manhattan el año pasado.

La demanda no está asegurada. Las ventas cerradas para unidades nuevas en el cuarto trimestre cayeron un 19 por ciento respecto al año anterior, a 387, según Miller Samuel Inc. y Douglas Elliman Real Estate. Los nuevos apartamentos de más de USD 5 millones representaron el 20 por ciento de los que entran en contrato en 2017, frente al 25 por ciento del año anterior, según un informe de Halstead Property Development Marketing.

"Siempre hemos sido conscientes de lo que está sucediendo en el mercado y en nuestro universo de compradores", comentó Linsley recientemente. "Al final, el mercado te dirá si tienes razón o no, y hasta ahora lo que hemos hecho parece estar funcionando", apuntó.

El propio Linsley se mudó a un apartamento contiguo al proyecto para vigilarlo. "Abro la ventana y miro hacia afuera antes de que los muchachos empiecen siquiera a trabajar, y estoy aquí todo el tiempo", relata. "No hay picaporte ni bisagras ni tornillos en el edificio de los que no tenga conocimiento".

El plan maestro para Riverside South, el tramo de 13 cuadras a lo largo de la autopista West Side, fue concebido por primera vez por Trump, quien adquirió el sitio de más de 31 hectáreas en 1974 y lo vendió y lo compró una década más tarde, según CityRealty. Inicialmente propuso un proyecto llamado Television City que habría incluido estudios para NBC y una torre de 150 pisos.

A principios de la década de los noventa, enfrentando problemas financieros en medio de un mercado inmobiliario que se estaba suavizando, Trump encontró socios de inversión chinos para poner en marcha los primeros edificios. Después de ayudarlo a construir un conjunto de condominios y torres de alquiler con su nombre, los socios vendieron el resto del sitio, lo que provocó una cascada de desarrollo por parte de otros.

En 2015, GID compró las últimas tres parcelas de Extell Development y Carlyle Group LP por USD 676 millones. Linsley, que comenzó su carrera trabajando en los edificios Trump en la parte más alta del área de reurbanización, había planeado comprar solo una parte.

"Para nosotros, un gran momento fue decir: tal vez no deberíamos ir tras un sitio, tal vez deberíamos comprar todos los sitios restantes y realmente construir algo que la ciudad no haya visto antes", contó.

Los precios en Waterline van desde USD 1.83 millones para un dormitorio de 76 metros cuadrados en Two Waterline Square, la torre Fox de Kohn Pedersen, hasta una unidad de cinco dormitorios de USD 27 millones con 610 metros cuadrados, de acuerdo con las presentaciones ante la fiscalía general del estado de Nueva York.

Al pie de las torres habrá un parque de una hectárea y un espacio de servicios llamado Waterline Club, que además del tenis y el fútbol incluirá un espacio de 25 metros, un estudio de grabación y una cancha de baloncesto. Una gran sala de comidas del grupo de restaurantes Cipriani anclará el espacio comercial a nivel de la calle en una de las torres.

El proyecto, construido en asociación con Abu Dhabi Investment Authority, está programado para completarse en el tercer trimestre de 2019.