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La tecnología avanzada de imágenes cerebrales podría dar a los médicos unas diez horas o más para dar respuesta a algunos derrames cerebrales, un desarrollo que pronto podría traer importantes cambios en la forma en la que los hospitales tratan una de las principales causas de discapacidad y muerte.

La investigación está dando la vuelta a la antigua creencia de los médicos de que tienen solo diez horas para salvar el tejido cerebral amenazado por la falta de flujo sanguíneo cuando se bloquea un vaso principal del cerebro. Los nuevos hallazgos sugieren que, en muchos casos, pueden tener hasta 16 horas de reacción; un estudio publicado hace tres semanas con un grupo diferente de víctimas de apoplejía puso, incluso, el límite externo a las 24 horas.

En general se espera que los dos estudios sean responsables de las nuevas pautas de tratamiento del accidente cerebrovascular que pronto se van a dar a conocer. Ambos estudios mostraron resultados tan reveladores que se acortaron para acelerar el reporte de la información a los médicos.

"La gran noticia es que todos estábamos equivocados en cómo pensábamos acerca de cómo evolucionan los accidentes cerebrovasculares", comentó Gregory Albers, profesor de neurología en el Centro Médico de la Universidad de Stanford y autor principal del nuevo documento. Mientras que algunos tejidos cerebrales mueren en un derrame cerebral, los vasos sanguíneos colaterales se encargan temporalmente de alimentar a un área más grande que también necesita sangre y oxígeno, lo que les da a los médicos muchas horas más para salvar ese tejido de lo que se creía anteriormente.

Albers señaló que la vieja creencia médica de que "el tiempo es cerebro", que millones de neuronas mueren cada minuto después de un derrame cerebral, debe ser reconsiderada.

"Hoy cuadruplicamos la ventana para el tratamiento del accidente cerebrovascular. Va a tener un impacto masivo en la forma en la que se evalúa este tipo de condiciones médicas", sostuvo.

Walter Koroshetz, director del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, que financió el nuevo estudio, dijo en un comunicado de prensa: "Estos sorprendentes resultados tendrán un impacto inmediato y salvarán a las personas de una discapacidad permanente o de la muerte".

Los derrames cerebrales fueron la quinta causa de muerte en Estados Unidos en 2016, cuando 142,142 personas fallecieron por esta razón. Alrededor de 800,000 personas tienen accidentes cerebrovasculares cada año, la mayoría de las cuales son nuevos casos.

La gran mayoría de los accidentes cerebrovasculares son isquémicos: un coágulo o una masa bloquean un vaso y corta el flujo de sangre a una parte del cerebro. Eso mata algunos tejidos cerebrales y amenazan a muchos más.

Los médicos pueden responder con medicamentos que disuelvan los coágulos dentro de las primeras horas, y dentro de las seis horas pueden llegar al vaso sanguíneo con dispositivos para eliminar los coágulos, como los stents.

Pero los estudios muestran que pueden tener más tiempo para salvar el tejido cerebral donde el suministro de sangre está siendo sofocado y donde el tejido aún no ha muerto.

El estudio DEFUSE 3 analizó a 182 personas que sufrieron bloqueos en las arterias cerebrales que causan del 50 al 60 por ciento de las muertes y los tipos más severos de discapacidades. Aproximadamente la mitad recibió atención típica, que incluía medicamentos para la presión arterial, anticoagulantes y otras intervenciones médicas. La otra mitad tenía imágenes y se procedió a la eliminación de coágulos, conocido como la "trombectomía", además de los medicamentos.

La prueba de diagnóstico se puede leer a través de un teléfono celular, con áreas rosadas y verdes que denotan el tejido muerto y dañado.

El 14 por ciento de las personas que tuvieron trombectomías murió, en comparación con el 26 por ciento que estaba en terapia médica. El 45 por ciento logró escapar de discapacidades severas y pudo reanudar la "independencia funcional".

El trabajo de Albers confirma y amplía los resultados del estudio DAWN, auspiciado por un fabricante de dispositivos para eliminar coágulos, que adoptó un enfoque más conservador para los pacientes involucrados. Descubrió que los médicos podían intervenir tardíamente 24 horas después de que se supiera que las víctimas de un accidente cerebrovascular estaban bien.

Ambos estudios fueron publicados en el New England of Medicine. El estudio de Albers fue presentado en una conferencia sobre el accidente cerebrovascular celebrada por la Asociación Estadounidense del Corazón en Los Ángeles (California).