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La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) ha votado una propuesta para poner fin a la neutralidad en la red. Esto significa que los proveedores de servicios de Internet podrían bloquear, ralentizar o cobrar a sus clientes tarifas adicionales por acceder a ciertos sitios web. Pero no es demasiado tarde para que las corporaciones nos ayuden.

Las posibles implicaciones del final de la neutralidad de la red son desgarradoras. Imagínate, por ejemplo, que un proveedor de servicios de Internet cobra más por el acceso a los principales sitios de noticias. Eso podría dejar a los estadounidenses que no puedan pagar el servicio premium en una situación vulnerable ya que deberían informarse mediante proveedores de noticias de fake news. O imagínate un proveedor de servicios de Internet que respalde una agenda en particular: AT&T, Comcast y Verizon han presionado agresivamente a la administración Trump para poner fin a la neutralidad de la red, por ejemplo, disminuyendo el acceso a sitios web de candidatos políticos que no respaldan sus posiciones.

La falta de competencia entre los proveedores de servicios de Internet significa que muchos estadounidenses no tendrían más remedio que utilizar dichos servicios. Según un informe de la FCC publicado en abril, el 87 por ciento de los estadounidenses tiene dos o menos proveedores de red que ofrecen servicios de banda ancha de al menos 25 Mbps de bajada y 3 Mbps de subida. En parte, esto se debe a que es muy costoso y complicado iniciar una empresa dedicada a dar servicios de internet. Las start-ups, en particular, enfrentan la amenaza de demandas legales de compañías establecidas. El desafío incluso ha obstaculizado a la empresa matriz de Google, Alphabet, que anunció en octubre de 2016 que estaba reduciendo los planes para llevar su servicio de Google Fiber a más ciudades de Estados Unidos.

Afortunadamente para los estadounidenses, sin embargo, el plan para poner fin a la neutralidad de la red también es una gran amenaza para las empresas que hacen negocios en Internet. Esto se debe a que los proveedores de servicios de Internet podrían bloquear o limitar el acceso a ciertos sitios por completo. Por ejemplo, podrían cortar el acceso a Netflix y vender sus propios servicios de streaming de entretenimiento (suena loco pero en 2014, Netflix pagó a Comcast para detener una desaceleración de su sitio). Es por eso que los miembros de la Asociación de Internet, compañías como Google, Facebook, Twitter, Amazon, Uber, Netflix, Airbnb y eBay, admiten que hay neutralidad en la red.

Parece que es demasiado tarde para que los políticos protejan la neutralidad en la red. Es casi seguro que la FCC va a revocarla, y es poco probable que el Congreso controlado por los republicanos apruebe un proyecto de ley que obligue a que todo el tráfico web sea tratado por igual. Pero las empresas aún pueden salvar a los estadounidenses de esta amenaza.

Los miembros de la Asociación de Internet podrían unirse para financiar un proveedor de servicios de Internet que garantizaría la neutralidad y ofrecería servicios a todos los estadounidenses a precios asequibles. Google Fiber podría desarrollar sus servicios ya existentes en todo el país con fondos de estas otras compañías que tienen un gran interés en proteger el acceso abierto a la red. Incluso si el esfuerzo es costoso, sería menos costoso que la alternativa potencial de que los clientes no puedan acceder a sus sitios.

A Jim Baller, presidente de la firma de abogados Baller Stokes & Lide PC y experto en telecomunicaciones, le gusta la idea. Señala que los miembros de la Asociación "tienen una amplia experiencia en la disrupción de las industrias tradicionales" junto a "recursos sustanciales, conocimiento de la industria de las comunicaciones y poder adquisitivo. Esa es una fórmula potente y prometedora para encontrar una solución viable a la eliminación de la neutralidad en la red".

En el pasado, los estudiosos de los medios advirtieron que las grandes corporaciones eran uno de los mayores peligros para la democracia estadounidense. Robert McChesney, profesor de la Universidad de Illinois, dijo una frase que se popularizó: "los medios ricos hacen una democracia pobre". En la actualidad, los proveedores de servicios de Internet que ejercen presión contra la neutralidad de la red son el epítome de esta amenaza. Pero las plataformas de las redes sociales y otras compañías también pueden ser nuestra última esperanza de protección.