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Las compañías aéreas de Estados Unidos han descubierto que, cada vez más, es más caro operar una empresa de esas características.

Si bien las ganancias del verano fueron buenas y la demanda de viajes sigue siendo muy sólida, varias compañías enfrentan facturas mucho más elevadas debido a una variedad de factores: contratos laborales, proyectos significativos de renovación de aeropuertos, gastos de tecnología y actualizaciones de la flota. El aumento de los gastos se está extendiendo hasta 2018 y amenaza con echar a perder los mayores ingresos, del mismo modo que los ejecutivos se preguntan cómo mantendrán los precios para las vacaciones.

Has de tener en cuenta la ausencia del culpable habitual en estos casos: el combustible. Si bien es más caro en comparación con el 2016, los gastos de combustible de aviación representan aproximadamente la misma carga para todos los transportistas (aunque los precios han aumentado un 24 por ciento en el último año). Esa es una de las razones por las que los inversores generalmente excluyen el combustible de la medida de gasto estándar de la industria.

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El verdadero problema que causa angustia a los inversores es cuánto aumentarán los costos no relacionados con el combustible a lo largo de 2018. Desde abril, los cuatro principales actores de la industria han estado operando bajos nuevos contratos con sus pilotos y auxiliares de vuelo.

Estos acuerdos se vieron como un gran gasto de 2017, tal y como afirma Joseph DeNardi, un analista de acciones de Stifel & Co. "Creo que la expectativa era que una vez que terminara este año, que ha registrado los costos más elevados, la tendencia debería mejorar de cara a la próxima temporada", subraya. Pero ese no ha sido el caso, un hecho que DeNardi ha cualificado de "decepción" para Wall Street.

Los costos más altos dificultan la capacidad de las aerolíneas para aumentar las ganancias, incluso si los costos de combustible se mantuvieran estables y los ingresos de pasajeros se incrementaran por los precios más altos de los boletos. A mediados de octubre, los inversionistas eliminaron el 12 por ciento de las acciones de United Continental Holdings, en parte, porque los ejecutivos se negaron a ofrecer ninguna idea sobre el costo de la compañía o las perspectivas de crecimiento para el próximo año.

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"Estamos… en medio de todo esto", comentó el presidente ejecutivo de United, Óscar Muñoz, en su famosa llamada telefónica con analistas, explicando que su equipo estaba tomando "un enfoque muy diferente" en relación a su planificación para 2018 y requería más paciencia a sus inversores.

Un escenario similar fue para American Airlines, Alaska Air, JetBlue y Southwest Airlines. Todas ellas se enfrentarán a fuertes presiones de costos de cara al próximo año. Las cinco operadoras están gestionando de cerca su crecimiento de capacidad en 2018 y expresaron su optimismo al ver que la batalla de tarifas está llegando a su fin.

"La realidad es que las aerolíneas convencionales todavía tienen costos muy altos y la consolidación realmente no ha mejorado la estructura de costos", dijo a los analistas el gerente general de Spirit Airlines, Bob Fornaro, durante una conferencia para hablar sobre las ganancias trimestrales. "Mejoró las redes, pero los costos van en aumento", se limitó a explicar.

Por su parte, Spirit enfrenta mayores gastos de compensación para sus 1,500 pilotos que han estado negociando un nuevo contrato durante más de dos años. JetBlue se encuentra en la misma posición, mientras que Alaska Air está buscando un contrato conjunto para cubrir los grupos de trabajo tanto en esa compañía como en su nueva marca Virgin. La aerolínea con sede en Seattle también ha tenido problemas este año para encontrar suficientes pilotos para su aerolínea regional, Horizon Air, lo que le ha llevado a una reducción de vuelos.

Adrián Escandar
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"En una industria donde se quita tanto a los empleados… una vez que están registrando miles de millones de dólares en ganancias netas, nuevamente tendrían que devolver parte de eso", comenta Seth Kaplan, director gerente de la publicación especializada Airline Weekly.

Otros gastos vienen por la situación de la propia compañía. Alaska está inmersa en la costosa agonía de su fusión con Virgin America; Southwest está desembarcando para obtener la certificación de Estados Unidos para comenzar a volar sus Boeing 737 a Hawai. United está intentando una revisión de la tecnología de su gestión de ingresos al tiempo que vuela jets regionales adicionales de alto costo de 50 asientos para alimentar a sus centros operacionales.

También se están realizando importantes renovaciones en los aeropuertos nacionales, incluyendo grandes proyectos en New Orleans, Los Ángeles, Orlando, Nueva York y Seattle. Dichas inversiones se traducen en mayores costos para las aerolíneas y los pasajeros.

"Se ha vuelto evidente para la mayoría de las compañías que el control de los costos es más difícil ya que la inflación en general está pasando factura", remarca el analista de Morgan Stanley, Rajeev Lalwani. Los costos unitarios, excluyendo el combustible, probablemente suban entre uno y dos puntos el próximo año.