La vida de un crítico de hotel: de vestíbulos y bares a dormir en camas “king-size”

(Edmund D. Fountain / The Washington Post)
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En una calurosa mañana de agosto en New Orleans, Cameron Quincy Todd entró al Hotel Cornstalk. Era la propiedad número 65 que ha visitado en los últimos seis meses. No tenía un aspecto cansado. Todo lo contrario: parecía una mujer renovada. Llevaba una pequeña cartera rosada con una libreta, dos pistas importantes para conocer su verdadera identidad e intenciones. Se acercó a la recepción y se presentó: el crítico de hotel de Fodor's ha llegado. No es necesario estar nervioso.

"El viaje y la estancia realmente sirve para conocer el lugar y el ambiente del hotel. Proporciono lo que el lector no puede encontrar en una búsqueda convencional a través de internet", comenta ella, que reside en New Orleans y que creció fuera de Chicago.

Cameron es una de las 25 redactoras locales que alimentan a la nueva bestia cibernética llamada Fodor's Hotels, la sección de reseñas reinventada de la popular publicación. La joven de 29 años es responsable de toda la zona de New Orleans, lo que significa que tiene que inspeccionar casi 90 hoteles, incluyendo muchas fiestas a pocos kilómetros de su casa.

"Yo era el tipo de niña que quería vivir en un hotel. Yo quería ser Eloise", bromea.

(Edmund D. Fountain / The Washington Post)
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Ella comenzó a trabajar con Fodor hace tres años, centrándose en la vida nocturna. Cuando la compañía de guías de viaje, con 81 años de historia, decidió incrementar su oferta con esta nueva característica hotelera, Cameron tuvo que ampliar su cobertura. Ahora, además de los cócteles, también enfoca su lente en los alojamientos. Ella inspecciona los colchones, las duchas y con una cara seria no duda en preguntar: "¿Hay fantasmas?".

"Me he vuelto más exigente, porque he visto muchos hoteles. Ahora busco algo que destaque", relata.

(Edmund D. Fountain / The Washington Post)
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Antes de su transformación, las reseñas de Fodor se parecían a CliffsNotes, con una breve introducción y una breve lista de pros y contras. El año pasado, la publicación decidió proporcionar más imágenes y detalles más sustanciosos sobre las propiedades. También introdujo una herramienta de búsqueda llamada "experiencias", el lugar perfecto para encontrar cosas como "90210: los 8 hoteles más modernos de Beverly Hills", "Los 5 hoteles más antiguos de Montreal que te hacen sentir como si estuvieras en Europa" o "Los 10 hoteles de Nueva York con grandes ofertas".

"Los sitios generados por los usuarios tienen sus ventajas, pero queremos reducir el ruido y hacer que elegir un hotel sea lo más fácil posible", comenta Jeremy Tarr, director editorial digital de Fodor.

(Edmund D. Fountain / The Washington Post)
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El rediseño del sitio es un trabajo que está en continuo progreso. En marzo, Fodorlanzó su primer espacio de cuatro ciudades y agregó cuatro más durante el verano, incluida New Orleans. A finales de año, Tarr espera publicar críticas de un centenar de destinos, entre los que se encuentran las típicas ciudades turísticas como Londres, Tokio, Bangkok… y otras para descubrir, como Lima, Helsinki o Marfa. Cada ciudad contará con una oferta de entre 40 y 180 hoteles.

"He visto algunos hoteles realmente buenos. Se están haciendo grandes esfuerzos", declaró.

Lo primero que Cameron hace antes de entrar en un hotel es fisgonear la propiedad a través de internet. Examina su sitio web para recopilar información como su historia, los servicios y el número de suites. También lee comentarios recientes en Yelp TripAdvisor y se fija en los problemas planteados por los clientes, como por ejemplo las opciones de estacionamiento. Sin embargo, a veces se muestra un tanto escéptica al leer las críticas. Por ejemplo, en respuesta a un cliente quejándose del polvo en una unidad de aire, ella se preguntaba si habían sacado las rejillas. Al igual que para otro que se molestaba por una mancha que encontró en el colchón: ¿lo primero que hizo fue sacar todas las sabanas de la cama? ¿Quién hace eso?. Otro cliente culpó al personal del hotel por haberse perdido una boda porque su habitación no estaba lista una hora antes. "¿Por qué no dejó sus maletas en el hotel y tomó un taxi para el evento?", decía incrédula.

"Leo las reseñas que daban una y dos estrellas, pero no me las tomo muy en serio", asegura.

(Edmund D. Fountain / The Washington Post)
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Cameron organiza recorridos por casi todos los hoteles y pasa la noche en aproximadamente un tercio de las propiedades (los redactores de Fodor aceptan invitaciones de hoteles y restaurantes pero no garantizan la publicación de una revisión). En una semana normal, ella puede llegar a dormir en uno o dos hoteles y visitar cuatro o cinco lugares.

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