Por qué sentirse mal sólo por sentirse mal puede hacerte sentir realmente mal

Por Valerie Strauss

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Esto pertenece a la categoría "parece obvio que alguien realmente lo haya estudiado". Un informe de investigadores universitarios ha concluido que las personas que se sienten mal por sentirse mal, es decir, las personas que se entristecen por sus propias negatividades (y se juzgan a sí mismas con dureza por esa razón), terminan con un estrés mental aún mayor que las personas que aprenden a aceptar sus emociones y pensamientos.

El estudio se llevó a cabo en la Universidad de California en Berkeley y fue financiado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. La investigación fue realizada por Brett Ford, profesor universitario de psicología de la Universidad de Toronto; Iris Mauss, un profesor asociado de psicología de UC-Berkeley; Oliver John, profesor de psicología de UC-Berkeley; y Phoeme Lam, un estudiante de posgrado de Northwestern University.

El informe, publicado por la Revista de Personalidad y Psicología Social, examinó a más de 1,300 adultos en el área de la Bahía de San Francisco, así como la zona de Denver para demostrar la conexión entre la aceptación de sus propias emociones y su salud psicológica.

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Ford señaló lo siguiente:

"Resulta que la forma en que se abordan nuestras propias reacciones emocionales negativas es muy importante para nuestro bienestar general. Las personas que aceptan estas emociones sin juzgar o tratar de cambiar son capaces de hacer frente a su estrés con más éxito".

¿Cómo realizaron la investigación?

En primer lugar, más de 1,000 personas contestaron a las encuestas con preguntas pertinentes, tales como la forma en la que reaccionarían ante declaraciones como "me digo a mí mismo que no debería sentir de la forma que estoy sintiendo". A continuación, más de 150 participantes acudieron a un laboratorio. Allí se les pidió que hicieran un discurso grabado en video (tenían solo dos minutos de preparación) ante un panel de jueces que formaban parte de una selección de trabajo simulada y que, después, calificarían su actuación. Aquellos que pensaban que lo hacían mal estaban más estresados. Por último, más de 200 personas registraron en sus diarios lo que describieron como experiencias recientes difíciles.

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Mauss tenía algo que decir al respecto:

"Tal vez si tienes una actitud de aceptación hacia las emociones negativas, no le estarás prestando tanta atención y, tal vez, si estás constantemente juzgando tus emociones, la negatividad podría acumularse".

La investigación puede ayudar a las personas que se siguen juzgando a sí mismas a entender que hay un costo emocional para hacerlo.

Así que ahí lo tienes. Deja de sentirte tan mal por sentirte mal, o simplemente te sentirás peor.